Juan Mari, el liberal (capítulo I)

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Juan Mari era, ante todo, un liberal, económicamente hablando, claro está, porque si de aspecto social se tratara él se calificaría a sí mismo como un conservador, sin duda. El caso es que Juan Mari era liberal, un liberal a la vieja usanza, de los que se leían ‘La Riqueza de las Naciones’ una y mil veces, hasta memorizar los más pequeños detalles.

Amamantado por las teorías de Adam Smith, alimentado por las genialidades de David Ricardo, y reformado por los conceptos contemporáneos de las ecuelas de Chicago y austriaca, Juan Mari era un auténtico conocedor de todas las teorías liberales, las cuáles defendía hasta sus últimas consecuencias en cualquier conversación inteligente, porque las otras no le interesaban, que mantenía.

Por ello, por ese pasado liberal, por ese convencimiento de que la verdad era única e indivisible, y estaba definida por el dogma liberal, nadie se sorprendió de que Juan Mari aplicara todas y cada una de estas teorías y de estos conceptos cuando se convirtió en el alcalde más joven de la historia de su pueblo, su pueblo natal, el pueblo de sus antepasados, la Alcantarilla del Tajo.

Fue una votación sin historia, porque su rival, su contrincante, su amigo, Paco, el cojo, acabó retirándose cuando se convenció de que sus opciones estaban muy lejos de llegar a ser viables y prefirió centrarse en su huerto, que había dejado un poco abandonado por culpa de sus delirios de grandeza política.

El caso es que Juan Mari llegó por primera vez a la Casa Consistorial, en calidad de Alcalde, un 13 de agosto de 2007, lunes, dispuesto a dejar a un lado sus vacaciones, esas que nunca disfrutó por culpa de sus estudios, y concentrarse en su nueva labor evangelizadora en su pueblo, en su propio pueblo, dispuesto como estaba a que el dogma liberal se instalara, definitivamente, en la mente y en los corazones de todos sus conciudadanos.

Su primera decisión de Alcalde fue redactar, o mejor dicho, mandar redactar, un bando municipal explicando sus intenciones durante ése su mandato, que venía a decir algo como lo siguiente:

(Continuará)

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