Sociopolítica

El Hombre de Gris (16)

 La Medalla

                                                    

         * Acabo de salir de una retención estúpida cuya única responsable es la inoperante policía mexicana y no he podido tener opción de publicar éstos días, pero nada mas quedar liberado me encuentro en mi bandeja de entrada de mi correo el siguiente mensaje: http://groups.google.com/group/el-librepensador/browse_thread/thread/29673036d030747f?hl=es  .  No creo que sea nada bueno favorecer la competición, no estoy aquí para eso. Ésto es lo que se me ocurrió, nada mas leer el mensaje anteriormente mencionado:

      “Aquella noche al llegar a casa me encontraba rendido; aquel día …no había sido normal. 

      Por la mañana, había salido a trabajar, como siempre, pero mi trabajo,… no fue como siempre; me encontré con mis compañeros de siempre, pero mis compañeros,… no fueron como siempre; salí a vender, como siempre, pero mis ventas,… no fueron como siempre. Y todo porque el jefe había elegido aquel día para entregar …”EL PREMIO AL MEJOR VENDEDOR DEL DÍA”. Y fue entonces cuando mis compañeros de todos los días,…pasaron a convertirse en mis competidores,… mis enemigos. 

      Siempre había deseado tener,… poseer aquella reluciente medalla, que otorgaba el “premio al mejor vendedor”,…pero ésta vez sería mía,… y ningún compañero, pormuy amigo que fuera iba a arrebatármela,… no señor ¡ Así pues, aquella mañana, salí dispuesto a ser el mejor vendedor del día… Y LO CONSEGUÍ ¡¡¡ Ahí estaba,…”la Medalla”,.. en su cajita de terciopelo rojo… Aquella noche al llegar a casa lo primero que hice fue colocarla orgullosamente, sobre la chimenea del salón,…el lugar más privilegiado de mi casa,… y dedicarme a admirarla durante largo tiempo. Poco a poco, el cansancio me fue venciendo y debí quedarme dormido… 

      De pronto me encontraba en medio de un desierto,… no se veía otra cosa que arena,… arena por todas partes… No supe qué hacer, así que empecé a caminar para excrutar… aquel extraño lugar…

      No llebaba caminando ni 10 minutos, cuando pude apreciar claramente sobre la arena,… unas huellas que se perdían en el horizonte. De repente y sin darme tiempo a reaccionar,… algo pasó corriendo a mi lado como una exhalación. Cuando me volví,… ya había desaparecido en el horizonte. Un rato después pude recuperarme del susto y reanudé la marcha, buscando alguna señal de vida, cosa que no tardó en aparecer,… porque allí, a unos 100 metros se levantaba una pequeña chabola de madera, casi podrida por el sol. Esta vez me fui acercando con mucho tiento, no fuera a repetirse la experiencia anterior. Empujé la puerta lentamente,… pero no pude ver nada,… hasta que mis ojos se acomodaron al paso de la luz del sol a la mas profunda oscuridad. Entonces lo que vi,… me dejó paralizado: la estanciaestaba completamente vacía,… salvo por un pequeño detalle,… en una de las esquinas, había una vieja sentada en su mecedora,… tejiendo una larguísima bufanda roja,… y que ocupaba toda la habitación.

      La vieja,… sin repara en mí, seguía tejiendo mientras se mecía lentamente y a cada vaivén de su mecedora,… la vieja repetía una y otra vez la misma letanía…”NO ESTA BIEN, NO SEÑOR, NO ESTA BIEN…”

      Pasó así un buen rato, hasta que sindejar lo que estaba haciendo, y sin levantar la vista,… me preguntó:

            – Qué buscas…?

      Yo no supe que responder…

            – Dónde vas…?

      Esta segunda pregunta, me puso más nervioso que la primera,… pero permanecí en silencio. 

      Entonces la vieja, dejó de mecerse y dejó de tejer para decir:

            – Soy una mujer vieja y estúpida,… que teje una estúpida bufanda,… que se mece en una estúpida mecedora y que repite siempre y siempre la misma estúpida letanía; pero sin embargo,… hay en éste pequeño planeta en el que moro,… alguien que es más estúpido aún que yo. Un pequeño ser de largas patas y largos brazos,… con un enorme y único ojo, que dedica, sin saberlo,… todos sus esfuerzos y todo su tiempo a correr detrás de sus propias huellas ,… creyendo que pertenecen a otro corredor que va delante de él. El pobre desdichado,… no sabe que éste pequeño planeta en el que se encuentra,… apenas tiene 1 kilómetro de circunferencia,… y que cada 7 minutos , pasa siempre por el mismo sitio por el que pasó hace 7 minutos. El pobre es así, le gusta competir sin darse cuenta de que lo esta haciendo… contra sí mismo ¡

      La vieja,… tras una pausa, comenzó a tejer de nuevo su larga bufanda roja,… y a mecerse en su vieja mecedora,… y a repetir a cada vaiven,… la siguiente letanía:… “NO ESTÁ BIEN, NO SEÑOR, NO ESTÁ BIEN”… 

      A la mañana siguiente,… cuando me desperté, lo primero que hice fue dirigirme al salón,… cogí la medalla que había colocado en la chimenea la noche anterior y… la guardé en un cajón de mi habitación.

      No quería que nadie la viera… ME AVERGONZABA ¡”

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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