NICARAGUA Y SUS RETOS

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Desde el ascenso al Gobierno de Daniel Ortega, se había generado cierta preocupación sobre si iba o no a gobernar con su viejo estilo autocrático.

Había desarrollado una campaña electoral exitosa; aprovechando la división del liberalismo y el agotamiento del Modelo neoliberal.

Nicaragua necesitaba un cambio de timón.

Lo primero que molestó fue que se llevara la Presidencia a su Casa de Habitación.

Cierto es que el Presidente de la República es Presidente en cualquier lugar del país; pero hay normas, hay reglas que seguir.

La «oposición» hizo una tímida protesta y quedó en nada.

Ortega se quedó en su casa y con la presidencia del país.

El segundo problema que generó fue el nombramiento de su señora esposa; la escritora Rosario Murillo y Jefe de su campaña, como Coordinadora del Gabinete de Gobierno bajo un cargo inventado, inexistente en la ley.

Por sanidad; la Constitución Política inhibe a los familiares de los altos funcionarios a desempeñar cargos públicos; sin embargo; en el absurdo del servilismo; un magistrado de la Corte Suprema de Justicia se apresuró a interpretar que no hay nexo ni de parentesco ni de afinidad entre el esposo (El Presidente) y la esposa (La «compañera»).

Se apresuraron a divulgar que iba a trabajar sin devengar «salario» y sin presupuesto. (?). Otra inconsistencia por que si es un cargo legal debe tener presupuesto estatal.

Doña Rosario se quedó dirigiendo el Gabinete de Gobierno.

El tercer problema creado fue la creación de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) una mala copia de los ex-Comités de Defensa Sandinista (CDS) que jugaron su papel histórico en la guerra de liberación y durante la década de los 80.

Los CPC se proyectaban como la única instancia de «participación ciudadana» para la gestión de proyectos sociales.

Lo primero que hicieron fue pelearse con el Movimiento Comunal; la organización sandinista que había heredado las estructuras organizativas y patrimoniales de los CDS.

Era claro; que el pleito era por dominar la plaza; la barriada y el campo.

Destruyeron la Coordinadora de la Sociedad Civil; un valioso instrumento plural de colaboración y gestión que había jugado un papel en la lucha contra el Estado Neoliberal en sus sucesivos gobiernos después del 90 ( Violeta Barrios de Chamorrro; Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños).

Descabezaron al Comité de Defensa de los consumidores ofreciéndole una cartera ministerial a su principal líder.

Para llenar de «contenido» a los CPC los ungieron como las únicas instancias para la venta y distribución de frijoles en un momento de crisis.

La población se preocupó por los peligros que encierra esta acción (clientelismo político y corrupción).

La Asamblea Nacional en una alianza poco usual desautorizó la existencia de los CPC.

Y el Gobierno utilizó su poder en la Corte Suprema para detener y destruir la acción legislativa.

Y lo lograron.

Ahora tenemos CPC para rato.

Recientemente; el Pacto denominado «Ortega – Alemán» hicieron dos movimientos que tienen sumida a Nicaragua en la incertidumbre política.

1. La suspensión ilegal de las elecciones en la Costa Atlántica de Nicaragua por parte del Consejo Supremo Electoral violando la Constitución Política usurpando una atribución exclusiva de la Asamblea Nacional (Parlamento). avalada y bendecida por el Pacto posteriormente con una reforma urgente de la Ley Electoral.

2. La reciente resolución del Consejo Supremo Electoral de cancelar la personería jurídica de dos partidos anti-pactos el Movimiento de Renovación Sandinista y el Partido Conservador.

El objetivo es claro. Ir a elecciones municipales el próximo noviembre de este año y en enero del próximo (En la Costa Atlántica) sin ninguna oposición.

Con esta última acción el panorama político de Nicaragua cambia radicalmente.

Tal como lo ha dicho Dora María Tellez; ex-Comandante Guerrillera Sandinista y principal líder del M.R.S. durante la huelga de hambre que llevó adelante durante 13 días; esto es un problema de defender la democracia y el pluralismo político en Nicaragua.

Esto no se va a quedar así han dicho no solo los simpatizantes y miembros de estos partidos; si no también amplios sectores plurales de la población; incluso gente sin partido.

La economía anda mal; la carestía de la vida cada vez es mas aguda y asfixiante. Los precios del petroleo y sus derivados se han disparado a niveles insostenibles y Nicaragua depende del «bunker» para producir energía.

Ellos lo saben; por eso necesitan eliminar obstáculos para que el pueblo no considere una tercera vía que ayude a sacarnos de esta crisis de gobernabilidad en la que su rostro está marcado de pobreza en la población y corrupción en sus funcionarios.

Ese es el reto actual.

Hacer una Nicaragua posible; digna y democrática participativa.

Que supere la pobreza y despegue hacia su desarrollo pleno.

Tal como lo señala la Constitución.

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