Progreso

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No hay dudas que hemos progresado mucho como pueblo. En el siglo diecinueve, los aspirantes a cargos públicos hurgaban en las familias de los contrarios y utilizaban epítetos respetables como «la abuela de … era una meretriz», o «la tía de .. fue colgada por bruja». Hoy apenas indagamos si Obama se sentó en la misma mesa  en  199.. con un radical de los años 60, devenido en profesor universitario, o si Sarah Palin ha gastado 150 000 dólares de los contribuyentes en ropa para sus apariciones públicas. Ya no tiramos tomates a las caras de nuestros adversarios, todavía quedan algunos que aprovechan la nocturnidad para hacer desaparecer los carteles propagandísticos de los contrarios, pero eso a estas alturas es un gesto civilizado de desavenencia.

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