Sigo temiendo por Obama

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                

    El pasado 16 de septiembre, se publicó un comentario escrito por mi titulado «McCain lleva ventaja». En dicho comentario me congratulaba el que las encuestas diesen como ganador a McCain ya que ello suponía el que la vida de Barak Obama no corría peligro alguno, que lo malo para él sería ir como ganador y lograr la mayoría que le llevara a la Casa Blanca. Mi temor se concretaba en que era muy posible que Obama sufriera un atentado por parte de algún racista perturbado.

    Ahora, al leer la noticia de que la policía federal estadounidense ha detenido a dos neonazis que pretendían asesinar a Obama mi preocupación se reafirma. El hecho de que muchos relativizan y sacan en conclusión que se trata de dos jovenzuelos sin ningún tipo de apoyo, hace que me preocupe más todavía y que me pregunte si había alguien detrás, apoyando, a Lee Harvey Oswald, el asesino de Jhon F. Kennedy. También me pregunto que tipo de apoyo recibió Martin Earl Ray, el asesino de Martin Luther King, y con que apoyos contó el asesino de Robert Kennedy, Sirhan Sirhan. En los tres casos la policía no ha podido establecer si estos tres fueron el brazo ejecutor de cualquier tipo de organización. No han podido demostrar si detrás de ellos había alguien más.

      Es público y notorio que en los EEUU todo el mundo puede ser propietario de un arma incluso de armas de guerra. Es impresionante la foto publicada en los periódicos en las que se ve a Daniel Cowart, uno de los dos detenidos empuñando un subfusil automático, muy parecido al M16 que utilizan los Marines USA, pero el que sostiene en sus brazos el detenido está provisto de una mira telescópica de gran alcance y de mucha precisión. En los EEUU cualquiera puede matar a quien quiera, solo es cuestión de proponérselo.

    Hubo un lector que me recriminó el que yo dijera, en el comentario antes citado, que en los EEU había una mayoría racista. El hecho de que tuviera lugar una guerra civil en Norteamérica entre los estados del norte y del sur para acabar con la esclavitud, no quiere decir que los ganadores, los del norte, eran más numerosos y más libertadores que los perdedores, los del sur. Basta con echar una ojeada a parte de  lo que se ha escrito sobre el abolicionismo para darse cuenta de que a pesar del deseo de los abolicionistas norteamericanos de ampliar las restricciones a la esclavitud, la mayoría de los norteños aceptaban la existencia de la esclavitud, no tenían como objetivo cambiar esto, sino favorecer una política de liberación indemnizada y gradual. El propio Abraham Lincoln, a pesar de ser contrario a la esclavitud, tampoco aceptaba el abolicionismo. No estaban por la libertad incondicional e inmediata.

    Es evidente que Obama está en el punto de mira de muchos de esos que no permiten que alguien con distinto color de piel pueda gobernar su país. Si Obama gana las elecciones y por tanto accede a la presidencia, las posibilidades de que en cualquier momento pueda sufrir un atentado contra su vida son muy superiores que las que puedan afectar a un presidente «blanco». A los que se encarguen de su seguridad, la de Obama, les espera un trabajo duro, muy duro.

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