El Mito del Buen Salvaje

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Crónicas del Sur de América

No nos basta con tener una presidente corrupta, inútil, inhabil, mentirosa, ladrona y despreciable, también tuvimos que elegir a una ignorante, que sumado a lo demás logra una receta cuasi perfecta para llevar a todo un país, con los 40 millones de habitantes que hay sobre él, al abismo, a Oblivion.

Durante su gira por algunos países que apoyan al terrorismo, entre otros países africanos, la segunda mandataria argentina demostró su ignorancia suprema, casi sublime, cuando se despachó con «alguien puede dejar de comprar un auto, un ipod o alguna otra cuestión del mundo moderno, pero al contrario, va a necesitar muchos alimentos, normalmente en épocas de crisis uno se pone más ansioso y come más»[1].

De más está decir que hace no mucho tiempo hablaba de agregarle valor a la producción primaria, pero como le cambiaron el papel, se peleó con los industriales además del campo, y es ignorante, dijo semejante aberración a la evolución.

Este golpe de progresismo refiere claramente al Mito del Buen Salvaje, que básicamente dice que los hombres primitivos, o menos evolucionados, eran más puros y más buenos que los actuales, y que por lo tanto para deshacernos de la maldad inherente en todos nosotros, tenemos que desprendernos de la tecnología, dejar la vida de las ciudades y volver a estados primitivos, básicamente, involucionar.

Es preciso aclarar que cuando se habla de involusión no se está hablando de que la humanidad vuelva al Homo Erectus, sino a una involución social, cultural, tecnológica, política, etc. Una involución del progreso, no biológica.

Lo que se pretende, bajo este mito también, es nuevamente negar lo mejor de nosotros mismos, lo mejor qeu tenemos como raza humana, que es la mente. Toda esta corriente que se jacta de actuar según lo que les dicta el corazón quieren evitarnos pensar, porque si pensamos cuestionamos, y si los cuestionamos van a terminar tarde o temprano presos.

No sólo eso, el hombre no evolucionado es místico, no racional, y tiende a creer que poderes sobrenaturales pueden controlar las acciones de los hombres; se vio en la Edad Media con la Inquisición, o dicho de otra forma, la ignorancia llevada al extremo del fanatismo. Es posible que no pregonen una vuelta a Zeus o Odín, pero si que se crea en un Estado Todopoderoso, capaz de dar, quitar, beneficiar y castigar según místicos designios que nadie comprende, a excepción de los representantes del estado entre nosotros (es bastente simliar al cristianismo fanático, extremo)

Mi conclusión: El mundo necesita comer, eso lo sabe todo el mundo, pero también necesita autos, o camiones para llevar la comida, e iPods, computadoras, televisores, libros, etc., porque cada producto agrega a la decreciente oferta, lo que naturalmente hace que la inflación se reduzca, además de introducir valiosísimos avances en materia de tecnología, entre otras cuestiones.

Que «intelectuales» pretendan negar nuestra esencia ya es suficientemente malo y peligroso, pero que incluso presidentes afirmen semejantes anti-humanidades demuestra en qué estado está no sólo la política, sino la sociedad toda que no reclama ser tratada como seres humanos pensantes, capaces de regir sus propios destinos sin necesidad de una deidad-estatal capaz de escribir pasados, manipular presentes y anular futuros según oscuros caprichos.

[1] BENEGAS, José; Sufriente Cristina K en África; November 20, 2008.

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