Libros que liberan

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El trabajo de voluntarios y la implicación de su entorno han permitido el envío de más de medio millón de libros para quienes tienen en sus manos la educación de los jóvenes en zonas empobrecidas del mundo.

Hace ya muchos años, cuando viajaba para conferencias y proyectos de cooperación por cerca de 20 países de Latinoamérica, encontré que muchas Escuelas de Magisterio en Latinoamérica y otros centros de enseñanza superior carecían de buenas bibliotecas. Se me vino el alma al suelo ¿Cómo podrían formarse como profesores y directores de enseñanza sin libros para leer? Al regresar a Madrid envié cartas a mis amigos de la universidad pidiéndoles novelas, teatro, poesía, arte, cine, ensayos, diccionarios y enciclopedias que ya no utilizasen.

Así nació el Proyecto Libro Solidario. Sin financiación alguna para procesar los libros, destruir los no adecuados y organizar bibliotecas de 3.000 ó de 5.000 ejemplares para enviarlos en containers. No ha sido fácil pero lo hicieron porque sintieron la necesidad del compromiso en el servicio. A pesar de que no es fácil obtener recursos para su transporte, ya que no muestran heridas, lágrimas o miseria.

Gracias a la ayuda de muchos voluntarios y a los almacenes y espacios que nos prestaron algunas instituciones hemos sacado adelante esta formidable empresa.

El Libro Solidario es uno de los programas de la OSC Solidarios para el Desarrollo. Se trata de un proyecto que impulsa el desarrollo educativo necesario para el progreso global.

Los beneficiarios son centros de formación, colegios de enseñanzas primaria y secundaria, universidades, bibliotecas populares, centros de atención a jóvenes en situación de exclusión social, y centros educativos que lo necesiten y que podamos ayudar, aunque consideramos prioritarios aquellos dedicados a la formación de maestros y profesores.

A lo largo de los 10 años de funcionamiento del programa, se han recibido multitud de solicitudes de bibliotecas. Por razones de infraestructura y de los fletes, damos prioridad a las regiones más desfavorecidas y a aquellos centros que disponen de unas condiciones básicas de instalación de una biblioteca y que garanticen la viabilidad del proyecto, la seguridad de los libros y el buen uso de ellos, sin censuras ni cortapisas. No podemos enviar libros de texto porque no coinciden los programas.

Tenemos en cuenta el perfil y las necesidades del centro o comunidad destinataria: literatura universal en castellano; diccionarios y enciclopedias; manuales de divulgación: sociología, política, economía, derecho, pedagogía, metodología de la lengua, literatura, filosofía, psicología, historia universal, geografía universal, asistencia social, antropología, matemáticas, física, química, geología, paleontología, botánica, zoología, medicina, tecnología, informática; libros de viaje, de música, de arte o de cine; literatura infantil y juvenil.

En estos años, Solidarios ha enviado más de medio millón de libros bien seleccionados de entre más de un millón de ejemplares recibidos.

Sin los voluntarios sociales de todas las edades, jamás hubiéramos podido clasificar y distribuir por campos temáticos los libros que se donan para su posterior envío y seleccionar los libros en mal estado de conservación para su posterior reciclaje. Un trabajo que refuerza además la conciencia ecológica de nuestra labor social. También reparamos aquellos libros que presentan pequeños desperfectos y separamos los libros desactualizados o con un perfil no adecuado para su envío.

Desde hace años se lleva un registro para la fácil ubicación y posterior selección de los libros que componen el envío. Gracias a las técnicas modernas llevamos un registro informático con los datos referentes al contenido de cada uno de los envíos.

Nada de esto sería posible sin participar en la recogida de libros en colegios, universidades, e instituciones como ayuntamientos, comunidades y periódicos que nos ceden los que ya han leído.

Es una tarea de sensibilización social que permite dar a conocer los problemas educativos de los países empobrecidos y concienciar a los demás sobre la necesidad de cooperar en proyectos de desarrollo.

La tarea de la persona voluntaria no es sólo una labor con fines culturales, sino que sus implicaciones se ramifican en múltiples campos del desarrollo, la cooperación, la educación en valores y la mejora de condiciones, a medio y largo plazo, de los países empobrecidos. La educación es el más sólido de todos los valores de cara al futuro, y la lectura es uno de los pilares básicos de la educación.

José Carlos García Fajardo

Profesor Emérito de la UCM. Director del CCS

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