Sociopolítica

Surrealismo escolar

POR CORAL BRAVO.

La asignatura de Educación para la Ciudadanía promueve en los alumnos españoles lo que el catolicismo ha anulado: el derecho a ser felices.

En Valencia, el Gobierno ha tomado la medida de que, en los colegios, se imparta la asignatura de Educación para la Ciudadanía en inglés. Llevar el surrealismo a un ámbito de la vida social tan básico como la educación de los jóvenes es una macabra indecencia.

El debate sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía y su tormentosa introducción en el sistema educativo por la radical oposición de la Iglesia me ha parecido un asunto surrealista.

La voz de los obispos y de la Iglesia ha sido implacable con esta asignatura. La rechazan, la niegan y la denigran como si se tratara de algo demoníaco; la definen como “adoctrinamiento”, e incitan a los padres católicos a objetar alegando que la signatura “es antidemocrática”.

Al leer los textos de la polémica asignatura, me encontré con formación del espíritu democrático, con aprendizaje de la Constitución, con la enseñanza de valores morales universales (solidaridad, respeto a la diversidad, educación cívica y social, tolerancia), con la enseñanza de los derechos humanos….

Y me encontré con algo que me llenó de satisfacción: Educación para la Ciudadanía enseña a los alumnos algo que secularmente el catolicismo ha anulado por completo: el derecho a la felicidad. Es innegable que el miedo, la culpa y el sentimiento de pecado al que someten a los niños desde la enseñanza de lo religioso, ayuda a crear individuos descontentos, frustrados, intolerantes y reprimidos, es decir, sumisos y manipulables.

La enseñanza confesional se basa en la enseñanza de verdades reveladas, es decir, indemostrables e inverificables, lo cual inhibe la capacidad de razonamiento, coarta la inquietud de investigación científica y frena el desarrollo de la lógica intelectual de los jóvenes. La verdadera moral es universal e independiente de creencias y de explicaciones dogmáticas del mundo. Hacer el bien no es patrimonio ni de católicos, ni de islamistas, ni de evangelistas…, es patrimonio de todos aquellos seres humanos que se solidarizan con el dolor ajeno, que son respetuosos con el prójimo y que sienten a los demás seres como parte de una totalidad a la que todos pertenecemos. La enseñanza de una religión concreta es algo absolutamente respetable en la enseñanza privada –que no en la concertada- y en el ámbito familiar, pero no en la educación financiada por todos los ciudadanos.

Ante tal panorama, hay que tener cierta información sobre historia para entender las razones de la encarnizada oposición de la Iglesia ante la asignatura. Si llegamos a saber que las religiones se han aliado a varios regímenes dictatoriales para obtener prebendas políticas y económicas, es fácil entender que todo lo que tenga que ver con el espíritu democrático, con los derechos humanos y con el respeto a la pluralidad es un gran enemigo, porque su poder radica en el desconocimiento y en el sometimiento de la sociedad.

En cualquier caso, es surrealista que digan que con la asignatura se adoctrina, cuando “adoctrinar” es el plato fuerte de las religiones; es surrealista que denominen “el mal” a la formación del alumnado en los valores democráticos y solidarios; es surrealista que instiguen a los padres a objetar y, más surrealista aun, que los padres lo hagan; es surrealista que en Valencia impartan la asignatura en inglés para que los niños no se enteren de nada; y es surrealista que no existan medidas contundentes para no permitir estos despropósitos que sólo perjudican a los alumnos.

Ante esta tesitura, los obispos deberían explicar si realmente buscan el bien de los jóvenes, o pretenden no perder el poder que les otorga explicar a los niños el mundo desde su propia visión. Y termino con una cita de Noam Chomsky quien afirma que “todos los ciudadanos de las sociedades democráticas deberían hacer un curso de autodefensa intelectual para protegerse de la manipulación y el control, y sentar así las bases para conseguir una democracia mejor”.

Coral Bravo (ElPlural.com)

Doctora en Filología y miembro de Europa Laica

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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