El ciento por uno, o las víctimas de Gaza

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Me interesan las palabras. Sus distintos niveles de significado. Por eso siempre he sentido curiosidad y respeto por el pensamiento cabalístico. Lo mismo que me ha fascinado la filosofía y la poesía árabe, fundamentalmente la sufí No sé si llevo sangre árabe o judía. Dentro del mestizaje español, ¿por qué no ambas? La sangre no es excluyente. En una transfusión no hay más incompatibilidad que la que marca el grupo sanguíneo.

 

El conflicto árabe-israelí es desgarrador. Sobre la antigua Palestina, una zona especialmente “sagrada” para los seguidores de las tres religiones “del Libro”, judíos, árabes y cristianos, se ha construido un nudo que, desde hace sesenta años, no ha hecho sino enredarse cada vez más. En el último episodio de esta guerra intermitente, Israel se fue de Gaza tras 22 días en los que murieron 1.300 palestinos y 13 judíos. No sé si es cabalístico, pero es el ciento por uno. Entiendo que Israel tiene sus razones. Entiendo que Hamás, por más que haya sido elegido en las urnas, es un movimiento con unas características difícilmente homologables por las democracias occidentales. Pero Israel tiene fuerza, ambición y miedo: una mala combinación. Y esta vez ha tenido la precaución de dejar a los periodistas fuera. Si se violan las reglas, no hace ninguna falta tener testigos. ¿Israel cree estar por encima de las leyes, incluso por encima de las leyes de la guerra? Israel se equivoca. Y muchos judíos lo saben.

 

Israel se retiró de la franja de Gaza, mientras Estados Unidos despedía a un presidente desprestigiado y a tiempo para celebrar el próximo día 10 de Febrero sus propias elecciones legislativas. Ha sido una guerra contra el tiempo. Antes de que lleguase Obama, antes de que llamen a votar en las urnas. Una guerra de oportunidad en la que no cabía sino obtener el máximo rendimiento. El cadáver blanquecino de una niña de la franja, que sus vecinos sacan en volandas de los escombros, es uno de 400. Tiene la boca abierta en un grito mudo. ¿Israel cree que esos 400 niños no son suyos? Israel se equivoca.

 

Mientras la geografía española se llenaba de manifestaciones de apoyo al pueblo palestino, atrapado en la hacinada franja de Gaza, el pasado domingo unas 3.000 personas se manifestaron en Madrid a favor de Israel. Un diputado del PSOE, Juan Antonio Ruiz, leyó un escrito de apoyo. Los manifestantes, lejos de agradecerlo, le gritaban: “Díselo a tu jefe” “¿Dónde están los artistas?” Había demasiadas ausencias. Un diputado les parecía poco. Yo ignoro si es cabalístico. Pero cuando uno se cobra el ciento por uno, es posible que la vida, devuelva, en compensación, sólo uno de cada ciento.

 

 

 

 

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