De huelgas, jueces, juzgados y otros

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Fue algo insólito, puesto que desconozco si hubo alguna vez huelga de jueces y juzgados, simultáneamente y en país civilizado u occidental; puesto que recordemos que eran jefes y subordinados, los que cuasi como en Fuenteovejuna fueron todos a una, a reivindicar derechos, medios, subidas de sueldos y no se cuántas cosas más. De jueces se dijo que la huelga fue protagonizada por nada menos que el setenta por ciento y de los subalternos, ni se sabe, puesto que el aparato judicial en España ha engordado una barbaridad y aún así, se afirma que está colapsado; quizá por aquello de «los ratones y los gatos».

Era demoledor; bochornoso, el ver incluso a probos e indefensos habitantes de este país (lo de ciudadanos hay que olvidarlo: somos súbditos camino de siervos) haciendo cola en los registros civiles de importantes ciudades (Madrid) y que permanecían allí desde las cinco de la madrugada, para simplemente inscribir a un hijo recién nacido y que, tras esas esperas (repetidas en algunos casos más de un día) se tenían que ir sin haber podido hacer el registro y habiendo incluso perdido jornada de trabajo, que seguro les repercutirá en su nómina. Era demoledor ver sus rostros cuando eran preguntados por algún reportero televisivo y oír lo que algunos decían en su impotencia, ante un aparato oficial que nos va aplastando a todos.

Pero he aquí que aparece (días antes de «los autos») una carta que escribe una mujer de Logroño y que publicada en un medio, que dice ser leído por varios millones de españoles (XL SEMANAL 8-2-2008) afirma lo siguiente y que copio literalmente.

«Todos tenemos derecho a la huelga, pero los jueces lo hacen desde la seguridad de que no peligra su puesto de trabajo, mientras que si lo hiciéramos los demás nos veríamos en dificultades con nuestra empresa. Se quejan de que hacen horas extraordinarias que, por supuesto, se las pagan muy bien, mientras que muchos estamos obligados a hacerlas y no nos las pagan. Mi marido trabaja en el Ministerio de Justicia y funciona tan mal por que muchos trabajadores (desde jueces hasta administrativos) llegan tarde, toman varios cafés de más de media hora cada uno, se van antes, salen a hacer recados durante su horario de trabajo…»

¿Pero es que esto es anormal y desconocido en España?… no, en absoluto.

Es lo normal en España… donde todo el mundo grita desaforadamente por lo que estima son sus derechos y olvida totalmente sus obligaciones… todos (supongo) hemos visto esas estampas en todo tipo de organismos oficiales, sean estatales, autonómicos, provinciales, o municipales… «la ley del embudo y la irresponsabilidad que permite la impunidad que «institucionalizada», permite, un derecho de conquista a perpetuidad cual es el puesto oficial en España; sea de conserje, limpiadora o juez del más alto rango; y una vez en el mismo y salvo honrosas excepciones, pues… «esto es mío hasta que me jubilen, por tanto a abusar todo cuanto… los demás están haciendo»; puesto que el que entra ve el panorama; se contamina de inmediato, ya que si fuera contra corriente y rindiera lo que debiera rendir… igual hasta se enemista con los ya contaminados, que con la mala leche española, no tendrán ningún inconveniente en tirarle a la cara aquello de… ¿es que lo vas a heredar?

El que paga «el pato» es el que nunca se lo come, puesto que ya se encargan miríadas de parásitos, de no dejar ni las plumas. Recientemente un economista, catedrático en una universidad madrileña, ha afirmado que sobran nada menos que dos millones de funcionarios en España.

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