Sobre la Teoría de la Conspiración y del Determinismo de la Historia

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FIDEL CASTRO RUZ; EN EL JUICIO POR EL ASALTO AL CUARTEL MONCADA, EN CUYA AUDIENCIA PRESENTO SU ALEGATO ‘LA HISTORIA ME ABSOLVERÁ’.

 

 

Dr. Belisario Rodríguez Garibaldo

Abogado, Sociólogo, Periodista, Analista Político, Profesor y Escritor

E-mail: brodgari@hotmail.com

Web: http://www.pa/secciones/escritores/rodriguez_belisario.html

 

Las Teorías de las Conspiraciones son tan antiguas como la humanidad. En la España de Francisco Franco (1939-1975) este siempre atribuía a los grandes problemas de España (mas bien de su dictadura fascista) a la “conspiración judeo-masónica-bolchevique”. Tal cuestión no tiene lógica: el capital judío, el liberalismo masón y el comunismo juntos. Pero se refería a la alianza de liberales republicanos, socialistas y comunistas que proclamaron junto a la II Republica Española, destronaron al Rey Alfonso XIII, pero que posteriormente fueron derrocados por el golpe de Estado fascista que dio inicio a la guerra civil y la posterior dictadura del General Francisco Franco. De igual forma Adolf Hitler en su libro ‘Mi Lucha’ describe a los enemigos de Alemania como “la conspiración internacional de liberales, socialistas, comunistas y judíos”. Realmente se refería a las potencias occidentales (Inglaterra y Francia) que junto con la Unión Soviética, pactaron al llamado Pacto de Versalles en el seno de la Sociedad de Naciones (hoy Naciones Unidas) con la disolución del Imperio Alemán y Austro-Húngaro al finalizar la I Guerra Mundial, con la derrota de Alemania.

 

De la gran conspiración de la masonería para dominar el mundo se hablo por siglos, aun en la actualidad. La Iglesia Católica entre el siglo XVIII y XIX tenia una gran persecución contra la masonería, tanto que se establecía en el código canónico ser masón como causa de excomunión de la Iglesia. De igual forma la Santa Alianza (Inglaterra, Rusia, Alemania, España e Italia) se enfrentaron en esos tiempos a la Francia revolucionaria democrática – luego imperial – dirigida por el emperador ‘masón’ Napoleón Bonaparte. Tal vez parte de la persecución era en virtud que muchos lideres de la Revolución Francesa, de la Republica francesa y del imperio bonapartino hubiesen sido masones, que promovían a la democracia y se oponían a las monarquías y a la Iglesia. También contribuye a la teoría conspirativa sobre los masones el hecho que los próceres de la independencia norteamericana e hispanoamericana hayan sido masones, al igual que muchos lideres de las republicas iberoamericanas. Podía entonces verse como una conspiración en esa época, pues la masonería creía en los principios de libertad humana, razón científica y pensamiento libre, que se oponía a las monarquías absolutistas de la época, pero que hoy en todo el mundo que es mayoritariamente democrático, la masonería es sólo una organización de libre adhesión, al igual que los partidos políticos y las asociaciones de los sistemas democráticos.

 

Fidel Castro fue apoyado al iniciar la Revolución Cubana por muchos sectores, en Cuba y el exterior. En Cuba le apoyaban liberales, socialistas, comunistas y socialcristianos; estudiantes, profesionales, obreros, empresarios, campesinos y latifundistas; en el exterior los apoyaba un expresidente cubano (Carlos Prio) y el exilio cubano de México, Florida y Nueva York, que cabildeaban el apoyo de sectores democráticos de Norteamérica; lo apoyaba el exilio democrático venezolano (contrario al dictador Marco Pérez Jiménez), y el gobierno progresista costarricense de José Figueres. Fidel Castro tenia todos los apoyos posibles para derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista, que era apoyada también por los gobiernos norteamericanos, pero de los apoyos políticos iniciales de la Revolución Cubana, perdió a la mitad de estos cuando desde el gobierno revolucionario Fidel Castro proclamo el comunismo y recibió el apoyo de la Unión Soviética y el bloque comunista. Esto lo hizo al verse bloqueado y embargado por los Estados Unidos desde 1960, aun intentando lograr apoyo y ayuda norteamericana para la Revolución Cubana durante el gobierno del presidente David Eisenhower y el vicepresidente Richard Nixon, pero los Estados Unidos empezaron a oponérsele porque la reforma agraria cubana nacionalizo y expropio a los intereses agropecuarios norteamericanos en Cuba (United Fruit Company), lo que dio inicio a planes de desestabilización local apoyados por Estados Unidos, que desemboco en la invasión militar de grupos cubanos anti revolucionarios en Playa Girón con apoyo norteamericano durante la presidencia de John F. Kennedy, que fueron repelidos y derrotados por la fuerzas revolucionarias de Castro, hasta finalmente desembocar en la crisis de los mísiles nucleares en Cuba entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, que genero finalmente la proclamación por parte de Castro “el carácter socialista de la Revolución Cubana” que la coloco bajo la protección y apoyo de la Unión Soviética.

 

Lo mismo podrá decirse de Hugo Chávez, que representa en realidad política al sector de los ejércitos latinoamericanos que siguen la doctrina de la acción cívica-militar que coadyuve al desarrollo económico-social (al igual que Omar Torrijos en Panamá, Juan Velasco en Perú o Liber Seregny en Uruguay), que alguna vez fue impulsada por el demócrata John F. Kennedy en la Alianza para el Progreso, por los sectores liberales de EE.UU. y el ala liberal del Pentágono y la CIA, pero oponiéndoseles a la otra doctrina de seguridad nacional que busca la eliminación del enemigo interno del Estado, que persiste aun en sectores representativos de ultra-derecha de los ejércitos latinoamericanos, que además fue fundamento estratégico militar durante la guerra fría con apoyo de los gobiernos republicanos de Richard Nixon, Ronald Reagan y George Bush Sr., un tanto resurgida por el expresidente George Bush Jr. y su doctrina de guerra preventiva contra el terror, con el siempre consabido apoyo del sector industrial-energético-militar y el ala conservadora de Halcones del Pentágono y la CIA.

 

Pero es muy diferente a establecer que un líder cualquiera, una organización o una nación, sea un experimento de cualquier país u organización, como propuesta que existe una conspiración maquiavélica o maniqueísta detrás de los hilos de la historia de la humanidad, toda vez que no puede haber tal grado de control en toda la complejidad de la dinámica social y política de una sociedad determinada, muy a pesar que un líder político puede tener múltiples fuentes de apoyo, internas y externa, que confluyen o chocan entre si, determinando el curso de sus acciones y los hechos históricos; incluso hasta en una misma institución, organismo o organización (incluso dentro de los servicios de inteligencia y hasta en los partidos políticos) pueden haber diferentes concepciones y formas que pueden converger o enfrentarse de alguna forma concreta o general. La historia como fenómeno social, en la sociedad humana como conjunto, puede tener una fuente de causalidad (causa-efecto), pero se puede descartar una fuente determinista de la historia, en alusión a una fuente predeterminada de ante mano que dirige el curso de los acontecimientos políticos e históricos, pues tal probabilidad seria indemostrable – y por lo tanto incierta.

 

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