Sociopolítica

Ridiculeces

La sombra de Vandalia llega hasta Vientián, que es donde hoy aúllo. Las Furias perseguían a Orestes doquiera iba. Lo hacen ahora en alas de internet. El Mundo se materializa en la pantalla de mi ordenador y por él me entero de las idioteces jaleadas a diario por las tribus de aborígenes. ¿España Mágica? ¿España Trágica? ¿España Invertebrada? ¿España de las Tres Culturas? Antiguallas. La única España que hoy existe es la Ridícula. A tal conclusión llego, estupefacto, todas las mañanas. Ejemplos recientes… Cayo Lara dice que deberíamos teñir de azul los billetes de quinientos euros para que la riqueza de los opulentos pase a manos de los harapientos. ¿Es un chiste? ¿Lo entenderán en Bruselas o se quedarán con la misma cara de palo que puse yo al leer la noticia? ¡Qué papelón el nuestro! Cállese Cayo y deje de sacarnos los colores, azules o no que los mismos sean. ¿De qué color eran, por cierto, las bragas de Patricia Conde? Yo no las he visto -debo de ser el único- y la prensa no lo dice, pero cientos de miles de españoles, haciendo honor a su fama de reprimidos sexuales, han convertido ese traspiés en notición. ¡Caramba! Mi perplejidad aumenta, porque notición habría sido lo contrario. ¿Es noticia que un perro muerda a un hombre? No. Noticia es -lo dice la preceptiva del periodismo- que un hombre muerda a un perro. ¿Es noticia llevar bragas? No. Noticia sería no llevarlas. Lo dice la hemeroteca. Búsquese lo relativo a Marta Chávarri. Vamos a menos. ¿Será por corrección política? Contra el desencanto vivíamos mejor. ¡Pues anda, que lo de Sarkozy! ¡Zapatero y cierra Vandalia! Se acabó la crispación. Todos a una. Los vándalos unidos jamás serán vencidos. Furia de Amberes. ¡No profane mi palacio un fementido traidor, pues si él es de Carla esposo, de Sonsoles lo soy yo, llevándole de ventaja haber nacido español! Seguro que a mi amigo Luis Herrero le enseñaron en el cole el romance del Duque de Rivas. ¿Y si el enano del Elíseo llevara razón? Ciento treinta mil euros pide la fiscalía para premiar a la nena que acompañada por su mamá lució el palmito, se supone que cobrando, en las pasarelas de la telecaca. Eso sí que es pedagogía. Cundirá el ejemplo. Y encima, para remate, Jesús Neira dice que ahora le gustan los embotellamientos y la tele. Es profesor. Más pedagogía. ¿De verdad está curado? Lo siento, Jesús. Soy el Lobo Feroz. No puedo evitarlo. España Ridícula. El psiquiatra me aconseja que apague el ordenador.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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