Sociopolítica

La prensa y el poder

No es ningún secreto que la prensa, en manos de grandes grupos mediáticos o de la administración pública, tiene imbricaciones con el poder político que le impiden cumplir adecuadamente con su papel de información objetiva y veraz y de control popular a los gobernantes.

Los medios de información se han convertido en un instrumento más del poder establecido, una apisonadora de todo intento de cambiar las cosas, una mordaza a toda voz crítica con el sistema (no con esto o aquello, sino con el sistema en su conjunto), un filtro que impide llegar a las masas los mensajes que no interesan a los poderosos.

Llegan las elecciones al Parlamento Europeo. Toda España es una única circusncripción en que se presentan treinta y seis candidaturas. No son cientos de candidatos multiplicados por cincuenta y dos territorios, como en las generales, sino treinta y seis listas para toda España. ¿A quién dan los medios oportunidad para expresar su programa y sus propuestas? A los de siempre. En teoría hay unos espacios gratuitos de propaganda electoral, pero yo sólo veo anuncios del PSOE y del PP, que, por si no lo saben, los pagamos usted y yo con nuestros impuestos. A los debates acuden los partidos de siempre: los que se reparten escaños, gobiernos autonómicos o nacionales (aunque renieguen de la nación), los que ya están en el ajo. Los que pretenden entrar no tienen cabida.

Hay muchos ciudadanos descontentos con la situación política actual, que afirman no tener intención de votar porque no les gusta nada de lo que hay. El caso es que tampoco se han molestado por averiguar si existen propuestas alternativas. Es su responsabilidad, cierto, pero los medios les han metido en la cabeza la idea de que no hay más opciones que las que ellos muestran, que las demás candidaturas son de partidos marginales, nostálgicos franquistas o buscadores de subvenciones. Nadie piensa que lo que ellos buscan esté allí.

Sin embargo, cuando hablo con la gente de mi entorno, aquellos a quienes puedo transmitir el mensaje de mi partido sin que lo estorbe nada ni nadie, muchos de ellos, por no decir todos, lo encuentran interesante, y estoy seguro de que en un buen porcentaje se han convencido y nos van a votar. Esto significa que, si tuviéramos la ocasión de enviar el mensaje de la misma manera a todos los españoles, estaríamos sin duda en condiciones de arrebatar unos cuantos escaños a los grandes partidos. Porque nuestro mensaje no es totalitario ni incendiario, no es victimista ni mezquino, sino que se inspira en la razón y en los valores democráticos que dieron origen a la actual sociedad europea y occidental, valores que la clase política ha corrompido hasta hacer una carictura de ellos. Lo nuestro no es un populismo efectista, sino una propuesta de cambio profundo en la forma de hacer política, algo que la sociedad demanda y que el poder político actual no está dispuesto a ofrecerle.

Pero la prensa no está por la labor de hacer llegar ese mensaje. Cierra todas las puertas a la participación de los pequeños partidos emergentes en los debates televisivos y radiofónicos, apenas les concede espacio en el papel impreso y, cuando lo hace, suele ser para denostarles y falsear sus principios.

¿Se imaginan que algún medio diera la menor ocasión a una formación como Libertas-Ciudadanos? Sin duda, lograrían sacar algún representante en el Parlamento Europeo. Con eso no cambiarían las cosas a corto plazo, pero a la televisión pública, esa que pagamos entre usted y yo, se le acabaría la patraña con que excluye a las opciones alternativas de sus espacios: “Sólo invitamos a los que tengan representación en Europa”. Tendrían que inventarse una mentira nueva, y tal vez ya no sería aceptada por la Junta Electoral Central. De manera que, unos años más tarde, con acceso obligado a los medios públicos (por ley), nuestras opciones de lanzar el mensaje renovador serían mucho mayores y aumentaríamos significativamente nuestros resultados. Ahí sí que peligraría el poder. Y la prensa no nos lo va a consentir.

De hecho, este artículo que escribo en mi blog y que voy a remitir a todos los periódicos que conozco no va a ser publicado en ninguno de ellos. En ninguno.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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