El preceptor

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                 

      Una vez más Federico Trillo, ha aprovechado la ocasión, en este caso el auto del TSJV archivando el caso de esos trajes que por lo visto jamás existieron a pesar de que Camps dijera en un principio que no sabía nada de los trajes, para posteriormente decir que los devolvió y al final aclarar que los había pagado con dinero que había cogido de la caja de la farmacia que regenta su esposa, Pedro negó a Jesús tres veces y Camps mintió a los españoles tres veces también, Trillo ha aprovechado, repito, esta, en mi opinión, infantil resolución de dos jueces, uno de ellos presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, para dedicarse a impartir lecciones de decencia, dignidad y ética.

     Lo lamentable de todo esto es que este sujeto fue, nada más y nada menos, que la tercera persona con más poder en sus manos en este país cuando ostentó el cargo de presidente del Congreso de los Diputados. Todo esto pone de manifiesto que cualquiera puede acceder a ese cargo. Que está al alcance de todos los españoles y que no hace falta tener mucha preparación, sí mucho aguante y “personalidad”, para desempeñarlo. Es prácticamente lo que ocurre en los EEUU de Norteamérica, donde Bush demostró que cualquiera puede ser presidente de ese país, aún a pesar de que se puedan tener las neuronas un tanto “revolucionadas”.

    Trillo, el del Yak-42, se ha erigido, una vez más, en defensor de lo decente, de lo digno y de lo ético. Se ha convertido en nuestro preceptor. Escuchando sus palabras a uno le ataca un cierto sofoco y a sentir vergüenza ajena. Hace unos días saltaba a los medios de comunicación la noticia de que el actual presidente de las Cortes, José Bono, se negaba a retirar, a petición de algunos diputados, los retratos de los presidentes del Congreso en la época franquista. Esto de algún modo, viene a formar parte de la historia, constantemente la televisión nos ofrece imágenes de Hitler y de Mussolini, y no sé si se deberían retirar esos retratos o no. Si al final así se decidiera deberían “descolgar” también, esta es mi opinión de la que hago libre uso amparándome en la Constitución Española,  el de Federico Trillo. Quien no supo en su momento asumir su responsabilidad política con decencia, dignidad y ética, es mi opinión, repito, no debe figurar en la galería de personajes más o menos ilustres. En definitiva no merece pasar a la historia. Así veo yo al “preceptor”.

                                                                

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