Cita en Samarra

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Fatum, hado, destino, baraka, providencia, dedo de Dios, fortuna, estrella, sino, buena y mala pata, karma… En todas partes y en todos los tiempos se ha creído que cuando el hombre viene al mundo trae ya la partitura escrita. 1 de junio, aeropuerto de Río: Johanna Ganthler tenía billete para el vuelo 447 de la compañía Air France que iba a dejarla en París, pero llegó tarde al aeropuerto y perdió el avión. ¡Qué suerte! Cogió otro y llegó sana y salva a Europa. Diez días más tarde murió en un accidente de tráfico. La acompañaba su marido, que también murió. Estaban en Austria. ¡Qué mala suerte! Es, a mi juicio, la noticia de la semana. ¿Por qué? Porque es tan vieja como el mundo, se repite siempre y da que pensar. Esquilo: «Ni aun permaneciendo sentado junto al fuego de su casa puede el hombre librarse de la sentencia de su destino». Shakespeare (y Schopenhauer, que se lo plagió): «El destino mezcla las cartas y nosotros las jugamos». Bulwer-Lytton (el de Los últimos días de Pompeya): «El destino se ríe del cálculo de probabilidades». Que se lo pregunten a la pareja que estaba de folleteo cuando la cólera del Vesubio se le vino encima. ¡Menudo orgasmo! ¡Toma petite morte! Noticia eterna, decía… ¿Quién no la ha escuchado, leído o vivido alguna vez? Sherezada se la dio a Harún al-Rachid. Ya saben (y si no lo saben, lean Las mil y una noches. Yo no pienso repetirlo): la cita no era en Bagdad, sino en Samarra. No pierdan el tiempo intentando arreglar el mundo. Déjenlo fluir. Ustedes no deciden. Laissez faire, laissez passer, tao, liberalismo. No intervengan. ¡Música, maestro! ¿Che sará sará? Y-siem-pre-su-ce-de-rá-lo-que-Dios-que-rrá. El mundo de hoy es víctima del síndrome de Prometeo. ¡Robar el fuego de los dioses! ¡Bonita idiotez! Quien lo hace termina encadenado mientras un águila le roe la asaúra. Obama, Zapatero, Rajoy… y Beethoven. Dijo éste: «Me apoderaré del destino agarrándole por el cuello. No me dominará». Y luego convirtieron su música, sublime, en himno hortera de la Europa cutre. ¿Azar o necesidad? ¿Evolución o diseño inteligente? ¿Big bang o Génesis? ¿Creacionismo o anima mundi? Tanto monta. Si no hay mal que por bien no venga tampoco hay bien que por mal no venga. Dice el pueblo: si tomas un mal camino no esperes un buen destino. Moraleja: Obama ganó en América, Zapatero ganó las generales, Rajoy ha ganado las europeas… ¡Políticos! ¡Intervencionistas todos! Más dura será la caída. Samarra los espera. Está escrito.

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