LA EDUCACIÓN: PARA EL REY

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Cuando hablemos del rey, pensemos y analicemos que según nuestra ley madre (aunque los políticos se cachondeen constantemente de ella) es la figura que encarna al Estado Español y por tanto es algo así, como una figura inmaterial (o espiritual si lo prefieren) que encarna o representa a todos los habitantes de esta nación que aún se denomina internacionalmente ESPAÑA y que como tal figura (que pagamos muy generosamente para esos fines), tiene unas grandes responsabilidades, pese a que no gobierne directamente… pero sus palabras y consejos deben ser siempre tenidos en cuenta por quienes gobiernen, ya que la corona no tiene más partido (reitero) que es el conjunto nacional y todos sus habitantes y tiene que demostrarlo cada día que amanece.

No se caracteriza nuestro monarca por hablar claro y contundentemente en los casos en que a mi entender debiera hacerlo; “se moja poco si es que se moja”, como vulgarmente se puede decir; pero he aquí una sorpresa; “se ha mojado” como es su ineludible obligación; veamos ello y copio textos publicados.

“El rey insiste en mejorar la educación para salir de la crisis” (titulares): “El Rey volvió a insistir ayer en que hay que mejorar “nuestro sistema educativo” para “conseguir que España ocupe el puesto que le corresponde en el orden económico mundial que surja cuando se supere la crisis”. (ABC 10-06-2009)

Pues muy bien por el rey, aunque por lo que declara, todo va en dirección a la innovaciones tecnológicas de la nueva economía; pero a mi entender ello sólo no sirve para un fin integral; por lo que hay que en esa educación, vaya consigo una formación integral y que de verdad forme a hombres y mujeres, con toda la integridad y fuerzas necesarias para que de verdad descuellen en cualquiera de los campos que emprendan… y el principal de ellos es la moral… que en España está bajo mínimos y cada vez se degrada más. Supongo no hay que señalar nada (por otra parte imposible por la cantidad de cosas y casos a señalar)… simplemente que cada cual analice su entorno más próximo y luego siga ascendiendo hasta donde le permita su capacidad de análisis.

Sí… es así; sólo hablan de la crisis material, de la falta de dinero, de trabajo, de consumo de bienes materiales… ¿pero es que el ser humano es sólo una máquina a la que hay que preparar y engrasar bien para que produzca y consuma? No, rotundamente no; la situación a que nos han llevado los pésimos gobernantes que padecimos y padecemos, es precisamente ese exceso de consumos irresponsables y que han terminado por mostrarse como una enfermedad perniciosa y a la que no es posible volver, por muchas necias promesas que nos hagan estos inútiles.

Y es sencillo y no lo digo yo; ya otros lo dijeron hace años… “Para mantener el consumo occidental en todo el planeta… necesitaremos cuatro planetas y sólo tenemos uno”… lo afirmaron los chinos, si bien, ellos mismos han caído en la enfermedad occidental y se han puesto a consumir al mismo ritmo (el que puede) pero sobre la base de contaminar aún mucho más que los occidentales.

Si el camino del consumo no es verdadero progreso, como ya se ha demostrado; habrá que reeducar a las masas y sobre todo a las nuevas criaturas que vienen al mundo, de que hay que ser más conscientes con los bienes naturales de que disponemos, administrarlos bien, atenernos a ellos y buscar un poco de felicidad a tenor con esos recursos materiales; buscando los nuevos recursos en esa formación integral y moral que sitúe al hombre ante sus verdaderas posibilidades de supervivencia lo más cómoda posible pero sin derroches y excesos absurdos.

Claro que llegados a estos términos; los primeros que tienen que empezar a estudiar sus situaciones y gastos excesivos, son los que dicen gobernarnos y en España, tendrán que irse adecuando a nuevas épocas de austeridad… desde el rey y familia para abajo, hasta el final de la inmensa cola de españoles que estaremos tras ellos; logrando unos mínimos dignos para “los últimos de la cola”.

Y que no nos vengan con monsergas… se predica con el ejemplo, o no se predica; ya estamos hartos de palabras vacías de contenido; ha llegado la época de los hechos… no hay milagros posibles ni nunca los hubo; o nos organizamos bien como planeta, o las catástrofes futuras… “mejor ni imaginarlas”.

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