Sociopolítica

Nueva Granada y Estados Unidos: El incidente de la tajada de sandía

Índice

Introducción

1-Antecedentes/3

2-La fiebre del oro y el tránsito a la libertad de esclavos/5

3-La guerra de William Walter contra Centroamérica/7

4-Situaciones inmediatas a nivel local que condicionaron el hecho/11

5-El incidente/12

Conclusiones

Bibliografía

Introducción

El incidente de la tajada es un acontecimiento que marca un cambio en las relaciones entre Nueva Granada y Estados Unidos, ese hecho, producto de una confrontación que pasa de la violencia a las contradicciones diplomáticas, y cuyo origen es nuestro suelo patrio, aún no ha sido objeto de un análisis riguroso por parte de los historiadores o diplomáticos de nuestro país, sin embargo con este breve ensayo, nos proponemos presentar algunos elementos que han sido poco manejados por los cientistas sociales.

Tomando en cuenta el contexto regional, e internacional en que se produce el hecho y sus consecuencias visibles para las relaciones diplomáticas y las correlaciones de fuerza entre nuestras naciones centro y suramericanas y el gobierno de los Estados Unidos.

Sobre el incidente se han tejido muchas falsedades producto de intereses ajenos al estudio de nuestra realidad, en parte ello se debe al desconocimiento del método científico de realizar los estudios históricos y a presentar los hechos de acuerdo al modelo anacrónico del positivismo, como si los hechos del pasado pudieran seguir analizando acorde a los patrones del siglo XIX, y como si todo se mantuviera estático, y la ciencia no abarcara nuestro país.

Por ello que nos proponemos actualizar, precisar y contextualizar las causas que llevaron al incidente y sus consecuencias para la nación panameña en construcción.

Algunos pasajes aquí presentados, han sido extraídos de forma y contenido, adecuándolos a la realidad científica, evitando hipérboles que en nada contribuyen a la claridad de los hechos, por lo cual no se extrajeron citas textuales, ello lo hemos realizado en función de la extensión de dichos textos.

Es importante destacar que la bibliografía sobre el tema no es extensa en nuestro país, pero si abunda material en los archivos documentales de la República de Colombia, y en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, otras fuentes documentales se encuentran dispersas en los informes consulares de las naciones Centroamericanas, Europeas y Suramericanas, que no han sido debidamente consultados por nuestros investigadores.

Antecedentes

En 1846, mediante el Tratado Mallarino-Bidlack, Estados Unidos se aseguró el derecho de tránsito a través de Istmo de Panamá, una alternativa menos costosa en tiempo y dinero para pasar del océano Atlántico al Pacífico.

La otra posibilidad era navegar hasta el sur de América y atravesar el Estrecho de Magallanes.

En 1848 se descubrieron yacimientos de oro en la costa oeste de California, Estados Unidos cuestión que provocó una gran expansión estadounidense hacia esa zona, siendo vital el paso interoceánico del istmo panameño.

Hacia 1849, una empresa privada estadounidense logra adquirir con el gobierno de Nueva Granada (Colombia) una concesión para la construcción del ferrocarril transismico de Panamá, lo que provocó una gran afluencia de ciudadanos estadounidenses al istmo, tanto de trabajadores como de transeúntes.

Concluidas las obras en 1855, y coincidentalmente, los panameños logran que el Congreso Neogranadino aprobase convertir el territorio de Panamá en un Estado Federal, se abrieron las condiciones para cierta prosperidad económica.

A esas dos coincidencias, debe agregarse la intervención del filibustero William Walter, en Nicaragua, quien sumo a varios cientos de aventureros a su empresa bélica en la región Centroamericana.

Muchos de esos aventureros a su paso por Panamá, haciendo uso del Ferrocarril estadounidense, mostraban un comportamiento extremadamente arrogante, violento y agresivo en contra de la población local.

El Tratado Mallarino-Bidlack, en su artículo 35, otorgaba un tratamiento preferencial a los ciudadanos estadounidenses, respecto de los naturales y otros extranjeros residentes en la zona, quienes no veían con simpatía el tratado ni este artículo en particular, lo que provocó un fuerte sentimiento anti-estadounidense.

Adicionalmente a esto, los norteamericanos solían tratar con desprecio a los latinos y europeos, con excepción de los ingleses.

Esta situación, acompañada de la costumbre de los norteamericanos de embriagarse notablemente, provocó constantes roces entre la gente.

Según el primer párrafo del artículo 35 del Tratado Mallarino-Bidlack (1846-1879) establecía que:

‘Los ciudadanos, buques, mercancías de los Estados Unidos disfrutarán en los puertos de Nueva Granada, incluso los del istmo de Panamá, de todas las franquicias, privilegios e inmunidades en lo relativo a comercio y navegación de que ahora gozan los ciudadanos neogranadinos.’ (1)

(1) Selser, G. El Rapto de Panamá, pagina 67-68.

Otro hecho que provocó más ira fue el establecimiento, por parte de Cornelius K. Garrison, de un servicio de transporte de mercancías y pasajeros a través del istmo, en abierta competencia con los antiguos remeros y acarreadores nativos.

En 1854, en una nota dirigida al gobernador de Panamá (por entonces una provincia de Colombia), José María Urrutia Añino, José de Obaldía le hace saber de su preocupación, compartida por el encargado de negocios estadounidense James Green, porque “… en la provincia de Panamá continúan las desavenencias entre granadinos y anglo-americanos, proveniente del cobre que se hace a los últimos del derecho denominado de pasajeros”, sugiriéndole medidas a tomar a fin de “… prevenir cualquier desgracia allí”. También advirtió que la apertura del ferrocarril transísmico significaría el abandono del antiguo transporte acuático terrestre con la consecuente pérdida de puestos de trabajo de los lugareños.

Todos estos hechos trajeron como consecuencia que se fuera creando en los istmeños, un resentimiento contra los estadounidenses que pululaban a través del istmo en viaje de ida y vuelta a California a través del Ferrocarril Transístmico.

Mientras que la mayoría de los emigrantes se comportaban con cierto respeto, los excesos notables de una minoría irresponsable mantuvieron al istmo en conmoción durante los primeros años de la fiebre del oro.

La fiebre del oro y el tránsito a la libertad de esclavos

Se encuentra una mina de oro, en el saetín recién abierto para el aserradero hidráulico del capitán Sutter, en el río Americano, se ha encontrado oro en cantidades considerables. Una persona ha traído a Nueva Helvecia treinta dólares en oro que recogió allí en poco tiempo. California, sin duda, es rica en minerales, grandes oportunidades para los capitalistas científicos.

Esta nota fue publicada el 15 de marzo de 1848, en el diario The Californian, de San Francisco, era la primera noticia del hallazgo del precioso metal en un diario de la nación.

Casi inmediatamente se produjo una locura colectiva, la noticia corrió como pólvora al este, alcanzando arribar a los puertos de Europa.

Centenares de miles de personas dejaron sus familias, otras las llevaron desafiando la geografía norteña, distintas rutas se tomaron para llegar a California. (2)

Los primeros tomaron barcos para doblar por el cabo de Hornos, los segundos toman la trocha de California, que se desprendía de la de Oregon en el Paso del Sur (en Wyoming) explorando por Fremont, siendo atacados por las naciones indígenas.

Como el ferrocarril en Panamá, estaba apenas en su etapa negociadora, algunos deciden tomar barcos en la costa este y trasladarse a Panamá o alguna nación en Centroamérica, y cruzar a pie el aún malsano territorio, lleno de lagartos, ríos iracundos, y  asaltadores.

La población de California se duplicó a los meses, entre 1850 a 1853, arriban cerca de 100 mil habitantes, entre inmigrantes estadounidenses y europeos, entre la mayoría y de otras nacionalidades en minoría.

La aldea californiana se transformo en ciudad, con barcos que recalaban de todas las naciones. Entre 1849 y 1856, se logra extraer de las minas, unos 500 millones de dólares en oro, California que era un territorio sin presencia efectiva de México, pasó a ser un estado de la Unión Americana.

Para entonces la mayoría de los estados que conforman Estados Unidos, se sostienen económicamente a través de la esclavitud, y California establece en su constitución el no basamento en esa forma de producción.

Ello agito un debate en el seno del Congreso en Washington, entre esclavistas y antiesclavistas.

Los estados del sur, poseen para entonces, 3, 200.000 negros esclavos propiedad de 347,000 empresarios agrícolas y comerciantes, por su parte los empresarios de la industria y las finanzas necesitan liberar esa fuerza de trabajo que representaba una carga para la economía del país.

Los esclavistas reclaman implantar la esclavitud en California, Utah y Nuevo México, territorios tomados por los colonos estadounidenses.

En esos territorios laboran en condiciones infrahumanas, 2, 500.000 anglosajones en tierras marginales. Los esclavistas reciben el respaldo del presidente de la Confederación de estados federados, Zacarías Taylor, gran empresario cultivador de algodón.

(2)-Cárdenas Nannetti, Jorge. Los Estados Unidos Ayer y Hoy. Grandezas y Miserias de una potencia Mundial.  Editorial Norma, Colombia, 1998. (221-230p)

La Cámara por su parte era en su mayoría antiesclavista, producto de la mayor densidad de población en el norte, pero en el Senado la situación es distinta ya que es dominada por los sureños esclavistas, liderados por Jefferson Davis.

El equilibrio se estableció con la incorporación de estados esclavistas de Texas y Florida, y antiesclavistas de Iowa y Wisconsin.

El debate abierto en el Congreso, en 1849 sobre la organización territorial de los nuevos estados y sobre mantener la esclavitud en los mismos, la formula de división con zonas esclavistas y antiesclavistas, frenó momentáneamente la secesión de los estados de la unión. (3)

California y Oregon pasaron a convertirse en los principales extractores de oro de la Unión, y sus empresarios iniciaron debates sobre la posibilidad de construir un Canal por Centroamérica, específicamente en Nicaragua.

Intereses comerciales de Inglaterra, chocan con los de Estados Unidos en la región, este último país ya había celebrado convenios para el libre tránsito de mercancías y personas con los gobiernos de Honduras, Nueva Granada y Nicaragua.

Para eliminar cualquier conflicto de intereses, el secretario de Estado John Clayton y el ministro inglés en Washington, Sir Henry Lytton Bulwer, elaboran un tratado (1850), llamado Clayton-Bulwer, donde se garantiza para ambas naciones la neutralidad de cualquier ruta abierta por la región, también se comprometieron a no monopolizar la ruta, o adquirir territorio para sus fines nacionales en Centroamérica. (4)

En medio de esta situación, cientos de negros esclavos se fugaron al norte, eran considerados prófugos y según la ley federal debían ser devueltos a sus propietarios, luego de capturados, esa ley es aprobada en 1850.

La línea Mason-Dixon se convierte en el corredor por donde cruzan los que aspiran a la libertad, instituciones eclesiásticas, políticos, diarios e instituciones privadas auspician la violación a la ley, pasando cientos de esclavos a territorio canadiense.

Los empresarios esclavistas a través de algunos filibusteros ofrecieron a México, España (con su colonia de Cuba y Puerto Rico) y Colombia, la compra de territorio para instalar sus empresas con mano de obra esclava.

Eran conscientes que tarde o temprano la situación cambiaría pero no estaban dispuestos a ceder de manera fácil  sus intereses creados por generaciones.

Para esos años un esclavo comprado en Virginia, costaba 1,500 dólares, en Cuba 600 y en África 100. La lucha entre empresarios y políticos, divide a los partidos demócrata y republicano.

Así llegamos a 1856, cuando es electo como presidente el demócrata,  James Buchanan, de Pennsylvania, gran conciliador de los intereses esclavistas y antiesclavistas, en medio de los prolegómenos de una confrontación que se agita cada día.

(3)-Bosch, Juan. De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe, Frontera Imperial. En; Capítulo XXII, Los años de los episodios increíbles (1855-1861), páginas 566 a 591)

(4) Obra citada.

Jefferson Davis, presionó al Congreso para elaborar una ley que protegiera la esclavitud en toda la Unión, y se aplicara la ley de fugitivos, se derogara la legislación sobre libertad personal de los estados y se autorizara abiertamente la trata de esclavos para continuar fortaleciendo la agricultura del algodón.

La guerra de William Walter contra Centroamérica

Las rivalidades entre conservadores y liberales (1848-1857) y las apetencias del empresario estadounidense Cornelius Vanderbilt, dueño de una de las Compañías navieras que transportaba pasajeros al istmo centroamericano, decide unirse a un proyecto de aventureros sureños sin escrúpulos, que organizan invadir Nicaragua.

En 1855, William Walker fue contratado por los liberales de León para participar en su guerra contra los conservadores, de Granada, que proclaman al coronel Castellón como presidente. Estrada envió este documento a los gobiernos del área. (5)

PROTESTA DEL PRESIDENTE DE NICARAGUA JOSE MARIA ESTRADA

(Dirigida a los Gobiernos y pueblos de Centroamérica en contra del Convenio Walker Corral del 25 de Octubre de 1855.)

Persuadido de que mientras el filibustero William Walker tenga al mando en jefe de las fuerzas de la república, estarán seriamente comprometidas la independencia, soberanía y libertad de Nicaragua y de todo Centroamérica, y los derechos y garantía individuales no serán en manera alguna respetados, no obstante cualesquiera compromisos celebrados a este respecto, por tanto declaro, que al emitir el acuerdo, en virtud del cual el señor General en jefe don Ponciano Corral ajustó con el expresado Walker el convenio del 23 del corriente, que hoy pone aquél en mi conocimiento, cedí únicamente al imperio de las circunstancias, sin tener libre voluntad para ello, y en consecuencia protesto en la más solemne forma contra las dichas dos piezas, reservándome por lo mismo todos los derechos que me corresponden como representante solidario de la Nación, para hacerlos valer oportunamente.

Y desde ahora interpelo el poderlo y auxilio de los demás Gobiernos de Centroamérica para que, sin más invitación, puedan intervenir en los negocios de esta república, obrando a mano armada como en casa propia, hasta la desaparición de todo poder extraño y restablecimiento de la potestad legítima.

En fe de lo cual firmo ante el señor Ministro de la Guerra, encargado interinamente del Ministro de relaciones y Gobernación, en la ciudad de san Fernando, a los veinticinco días del mes de octubre del año del Señor de mil ochocientos cincuenta y cinco (f). José María Estrada. (a)

5-Walker, William. La Guerra de Nicaragua. Imprenta María V de Lines, Costa Rica, 1924.

a-23 de Octubre de 1855: Los Generales William Walker y Ponciano Corral, animados de los más sinceros sentimientos de hacer cesar la guerra que ha destrozado a Nicaragua, y deseosos de poner remedio a tan grave mal, el primero, en virtud de las facultades que tiene y el segundo facultado omnímodamente por el Gobierno que residía en ésta Ciudad, han convenido, después de una madura discusión, en celebrar el tratado siguiente:

1ª.  De hoy en adelante quedan suspensas las hostilidades, y habrá paz y amistad entre las fuerzas beligerantes de uno y otro ejército.

2ª. Se nombra Presidente Provisorio de la República de Nicaragua al señor don Patricio Rivas, por el término de 14 meses, a menos que el Presidente en Consejo pleno de Ministros, resuelva convocar para elecciones antes de este término, para su renovación.

3ª.  Los Ministros serán nombrados por el Presidente y tomados de los Departamentos de que se compone la República, debiendo ser cuatro los Ministros uno de Guerra, otro de relaciones Interiores y Exteriores, otro de Hacienda y otro de Crédito Público.

4ª. El Gobierno Provisorio respetará y hará respetar los capítulos 2ª, 3ª, y 4ª., y las secciones 2ª y 3ª. De las disposiciones generales de la Constitución de 1838.

5ª. Habrá un olvido general de todo lo sucedido hasta hoy por opiniones y faltas políticas, y ninguno será molestado ni inquietado por ellas.

6ª. Los contratantes y el Presidente Provisorio se obligan a que sean reconocidas las deudas contraídas por los beligerantes, ya sea por préstamos, exacciones o cualquiera otra causa.

7ª. El Presidente reconocerá los grados y destinos que hayan obtenido los que han servido entre los beligerantes.

8ª. Quedan libres para retirarse fuera de la república o de las poblaciones. Aquellos jefes ú oficiales y ciudadanos que quieran, con la garantía y seguridad de sus personas y propiedades.

9ª. La legión francesa (?), si gustase, puede quedar al servicio de la República, siempre que manifieste deseo de ser nicaragüense, y en este caso, se les dará por el Gobierno, a cada uno la porción de tierras que se les tiene ofrecida, Las armas que usan, como son de particulares, se volverán a sus dueños.

10ª.  Se dará orden por el señor General Walker a las fuerzas que atacan a Managua, que se retiren a León, reduciéndolas a 150 hombres y cuando lo hayan cumplido ofrece el Señor General Corral reducir las fuerzas de Managua al preciso número de 100 hombres al mando del General Martínez, y las de Masaya al número de 50 hombres al mando del Señor Coronel don Lino César, o de otro jefe honrado.

11ª.  Las fuerzas de Rivas permanecerán al mando del señor General don Florencio Xatruch, y el Gobierno Provisorio dispondrá el número que en aquel Departamento deba hacer el servicio, y al jefe que deba mandarlas.

12ª.  Los Gobiernos que han existido en Nicaragua durante la guerra, cesarán en el acto que cada uno de los Generales notifique este tratado, y cualquiera de ellos que quiera continuar ejerciendo el  Poder Ejecutivo, será reputado como perturbador de la paz.

En fe de los cual firmamos dos ejemplares de un tenor y nos comprometemos a cumplir y hacer cumplir lo estipulado en el presente tratado.

Hecho en la Ciudad de Granada, a veintitrés de Octubre del año del Señor de mil ochocientos cincuenta y cinco.

Artículos adicionales:

1ª. Veinticuatro horas después de la llegada del Presidente Provisorio de esta ciudad, entrará a ella el Ejército que manda el General Corral en Masaya, y unido con el que manda el Señor General Walker, con el Presidente y ambos Generales, pasarán al templo a dar gracias al Señor de los Ejércitos por la terminación de la guerra.

El Señor General Walker, será reconocido como General en Jefe del Ejército de la república y nombrado por el Gobierno por un decreto.

El señor General Corral entregará el mando, armamento y municiones, a menos que el Gobierno disponga lo contrario.

2ª. El Gobierno de la República residirá en esta ciudad y en ella recibirá a los Ministros y Cónsules de las Naciones extranjeras.

3ª.  Los dos ejércitos no usarán más divisa que un listón celeste con una inscripción que diga “Nicaragua Independiente”. El gran sello del Gobierno, las armas é inscripciones de las banderas y estandartes tendrán el mismo mote.

Granada, Octubre 23 de 1855- William Walker, Comandante en Jefe del Ejército democrático que ocupa a Granada. Ponciano Corral, General en Jefe de las fuerzas de la República.

En virtud de las facultades omnímodas, que por decreto de ayer me son conferidas, me comprometo a respetarlo y hacerlo cumplir, Granada, Octubre 23 de 1855, General en Jefe Ponciano Corral.

Walker llegó a Nicaragua con 56 mercenarios, llamados entonces “filibusteros” y al poco tiempo se había apoderado del país y nombrar presidente.

En el transcurso de la guerra Granada es arrasada, se instituyó la esclavitud (con la idea de incorporar Nicaragua a los Estados Unidos como un estado esclavista) y se declaró el inglés como idioma oficial de Nicaragua.

El mismo Walker lo confesó después. “Los Estados del Sur, dice, convencidos de la imposibilidad de introducir la esclavitud en Kansas, se prepararon para concentrar sus esfuerzos sobre Centro América, enviando á San Juan del Norte hombres escogidos y provistos de excelente armamentos y equipos. Si los mismos esfuerzos se hubieran hecho tres meses antes (de la toma de los vapores), el establecimiento de los americanos en Nicaragua se habría asegurado sin peligro.” (6)

Al llamado de Walker acudieron muchos aventureros y mercenarios, con la perspectiva de un enriquecimiento rápido.

Los pueblos y gobiernos Centroamericanos respondieron ante la amenaza y en 1857 Walker fue derrotado. Una nueva expedición de Walker en 1860 fracasó y Walker fue ajusticiado por los hondureños.

Una de las causas del desastre de Walter, lo encontramos en la decisión del empresario Cornelio Vanderbilt y todos los demás miembros de la antigua Compañía de Tránsito, quienes son despojados de varias naves por Walter.

Para dar fin con la invasión de los filibusteros tenía que principiarse por cortar toda comunicación con los Estados Unidos, de donde venían refuerzos de hombres, recursos y elementos de guerra.

6-Pérez Brignoli, Héctor. Historia de Centroamérica, Alianza Editorial, España, 1992.

Así lo comprendió Vanderbilt, quién buscó á Spencer, diestro marino y antiguo capitán de los vapores del río, y lo envió á Costa Rica á ponerse á las órdenes del Presidente don Juan Rafael Mora, que desde el principio de su campaña había dado muestras de un celo y actividad extraordinarios.

He aquí, lo que sobre este particular refiere El Canal de Nicaragua, semanario de Granada, en el número 11, año 1, correspondiente al 7 de marzo de 1877. (7)

“El Comodoro Vanderbilt comprendió la situación del aventurero, que había despojado á la Compañía de sus propiedades, y resolvió aniquilarlo.

En 1857 se hallaba en una cena en el Restaurante Delmónico de Nueva York, en unión de varios hispano- americanos. Se trató de la situación de Nicaragua y del poder de Walker, y en la exaltación producida por los brindis entusiastas de los hispano-americanos, el Comodoro tomó la resolución de acabar con los filibusteros.,

Pero cómo?…No tiene escuadras, no tiene ejércitos; pero tiene voluntad y tiene dinero, dos poderes incontrastables.

“Hizo llamar en el acto á Spencer, experto marino, joven bizarro y audaz”

“Llegó Spencer, estando aún todos los amigos del Comodoro alrededor de la mesa, Cree Ud. fácil, le dijo el Comodoro, tomar los vapores que tiene a sus servicio William Walker. “No lo creo difícil, contestó el joven, con el acento propio de quien tiene profunda convicción”

“Puede y quiere Ud. acometer esa empresa?

“Estoy  a su disposición, repuso Spencer, con la tranquilidad del hombre audaz, que tiene la conciencia de lo que vale, de lo que puede.

En medio del más profundo silencio de todos los espectadores que miraban con asombro a aquellos hombres, sacó el Comodoro de su bolsillo un cheque de veinte mil dólares, que entregó a Spencer, como premio anticipado de la audaz empresa que iba á acometer.

El Presidente tico, Mora aceptó gustoso los servicios de Spencer á quien ofreció nuevas gratificaciones y siguió al pié de la letra las indicaciones del Comodoro Vanderbilt, que le aconsejaba cambiar de política acerca de la guerra á muerte que había declarado á los filibusteros, y dar una proclama ofreciendo pagar los gastos del pasaje á los Estados Unidos á todos los que desertaran de las filas de Walker.

Sin embargo esa estratagema no resulto y la guerra continúo, con filibusteros que cruzaban Panamá, con rumbo a Nicaragua por 4 años más.

7-Walker, William. Obra citada. P 202.

Situaciones inmediatas a nivel local que condicionaron el hecho

La ventaja de la ruta de Nicaragua sobre la de Panamá, era que de los puertos de Nueva Cork a California había 5245 millas vía Panamá, mientras que por Nicaragua eran 4871 millas, eso provocó que las empresas navieras estadounidenses establecieran sus principales oficinas en los puertos nicaragüenses y no panameños.

La guerra entre navieras se establece desde 1850, cuando Cornelius Vanderbilt, propuso al Congreso transportar su correo por Nicaragua, dos veces por mes, en razón de 180 mil dólares al año.

Eso arreció más la guerra entre empresas que transportaban caudales del gobierno norteño, pasajeros y mercancías.

A esto se sumo luego, los miles de pasajeros que usaban las rutas portuarias de Nicaragua o Panamá.

También se fueron sucediendo trifulcas, incidentes entre nativos y extranjeros, en Nicaragua, eran conocidos los hechos de cobertura diplomática acaecidos entre ingleses y estadounidenses, como el caso Borland de 1853-54, y finalmente Walter en 1855-60.

En Panamá, muchos hechos fueron condicionando que se diera un enfrentamiento entre los nativos de Panamá y los visitantes extranjeros en nuestro suelo.

Aparte del avasallamiento de los neogranadinos, europeos y estadounidenses, el constante intervencionismo, el dirimir las contradicciones a través de la guerra, la violencia o la fuerza, en la región de Azuero se produce un enfrentamiento entre dos familias tradicionales los Goytia y los Fábrega, que abarcó toda la región y cuyo conflicto duro de 1854 a 1855.

Ese conflicto que es el antecedente inmediato de la Tajada de Sandía, no ha sido estudiado a cabalidad y es su principal motor, ya que no es casual que el vendedor de tajadas de sandia, sea proveniente de esa región, exactamente de Parita.

Años anteriores, en 1850 y 1854, se habían dado incidentes entre locales y extranjeros en las poblaciones de Colón y Panamá, y unido a ello la situación de guerra en Centroamérica, donde día a día se comentaba entre la población los atropellos de las tropas estadounidenses contra los hermanos centroamericanos y el arribo de los insolentes filibusteros a las poblaciones de nuestro país, que van en auxilio de su jefe.

En el primero de estos incidentes (1850) fallecen dos estadounidenses, producto de una refriega callejera en Colón, el gobierno de los Estados Unidos envió un barco de guerra, al año siguiente 1851, se produjo otro motín en el Chagres, exactamente en su desembocadura, para 1853 y 1854, suceden refriegas en ciudad de Panamá, con ribetes diplomáticos. (8)

(8)-Boersner, Demetrio. Relaciones Internacionales de América Latina. Editorial Nueva Imagen/Nueva Sociedad, México, 1982. (134-138p)

El Incidente

Una nave proveniente del puerto de Nueva York, con pasajeros arriba a Colón por la costa atlántica de cara a pasar por el istmo vía ferrocarril, rumbo a Panamá, su destino haciendo escala en algunos puertos centroamericanos de la costa Pacífica, es California, en la costa oeste norteamericana.

Gran parte de los viajeros portaban armas de fuego y los problemas entre borrachos eran frecuentes. La violencia y los incidentes sangrientos de estos disturbios intensificaron la diferencia que ya existía entre panameños y estadounidenses.

Desembarcados los pasajeros en la estación del Ferrocarril en ciudad de Panamá, (b) el 15 de abril de 1856, Jack Olivier, estadounidense, con visible estado de embriaguez y junto a otros cuatro norteamericanos, decidió comprarle a José Manuel Luna una tajada de sandía, la cual comió y por la que se negó a pagar un real (5 centavos de dólar). (9)

Esto generó una gran discusión que finalizó cuando Olivier extrajo un arma y disparó a un lugareño y escapó del lugar. En ese momento llegaba a la estación el tren Illinois que transportaba norteamericanos provenientes de la ciudad de Colón, quienes se vieron involucrados en el pleito.

Esto provocó una gran pelea entre los panameños y los estadounidenses que, superados en número, retrocedieron y se refugiaron en la estación del ferrocarril distante a pocos metros del lugar.

Los lugareños salieron en persecución de los estadounidenses, prendiendo fuego a las instalaciones donde estos se guarecían. La guardia granadina acudió al lugar y los estadounidenses comenzaron un tiroteo.

Las balas surcaban de la estación del ferrocarril donde se atrincheraron los candidatos a filibusteros, la guardia de policía respondió al ataque en unión de varios panameños que poseían armas. (10)

Gritos de Matemos a los filibusteros! Se escuchaban por doquier, en medio de esa lucha el gobernador Fábrega y el cónsul estadounidense Ward,  tratan de intervenir para evitar mayor derramamiento de sangre, pero su caballo recibe siete heridas de fusil y su secretario Sabla una herida en la pantorrilla, en cuanto al vicegobernador Fábrega este recibe un impacto en su sombrero que le obligo a salir del escenario de combate.

Manuel María Garrido, coronel de los 20 hombres de la guardia policial, en compañía de más de 100 pobladores de la ciudad, que al principio fue a evitar que la contienda se expandiera, terminaron respondiendo a la agresión de los atrincherados. (11)

Esto provocó que una pequeña guarnición estadounidense asentada en la zona reprimiera a los panameños.

Estos hechos fueron conocidos en las ciudades lindantes, incluso en la ciudad de Colón, distantes a unos 90 km de donde comenzaran los hechos, donde estalló una ola de disturbios.

Los tumultos duraron tres días, al cabo de los cuales ambas ciudades habían sido seriamente dañadas por los incendios, la destrucción y los saqueos, salvándose el barrio San Felipe, donde vivían los extranjeros de la clase dominante, ya que se encontraba amurallado.

El saldo fue de 15 muertos y 16 heridos estadounidenses y 13 heridos y 2 muertos entre los locales.

Los informes de los gobiernos de Estados Unidos y Nueva Granada fueron contradictorios ya que ambos se acusaron mutuamente, sin embargo, es importante notar la actitud de los Estados Unidos al no aceptar los testimonios oficiales de los cónsules en Panamá, del Reino Unido, Francia y Ecuador, quienes apoyaban la posición de Nueva Granada y acusaban a los estadounidenses de agresores y decían que la policía local era inocente de los cargos que le imputaba el gobierno estadounidense de haberse puesto de parte de los istmeños.

De acuerdo con el informe oficial de Amos B. Corwine, comisionado especial designado por el gobierno estadounidense del presidente Franklin Pierce, emite un informe donde incrimina a Panamá, con fecha del 18 de julio de 1856, decía:  ‘que la población de color tomó como pretexto la disputa para asaltar a los estadounidenses, y saquear sus propiedades, que la policía y la turba habían planeado el asalto a la estación del ferrocarril y llegaba a la conclusión de que el gobierno de Nueva Granada era incapaz de mantener el orden y suministrar protección adecuada para el tránsito y recomendaba la ocupación inmediata del istmo a menos que Nueva Granada los convenciera de su competencia e inclinación para suministrar adecuada protección y una amplia y rápida indemnización’. (12)

b-Este hecho ocurrió en el sitio que en la actualidad ocupa el Mercado de Mariscos, que en aquellos tiempos era un pantano adyacente a los patios del ferrocarril, lugar conocido como Barrio de la Ciénaga, cercano a la Playa Prieta, parte de la Bahía de Panamá, hoy enmarcada por la Avenida Balboa.

9-Anónimo. La Tajada de Sandía. La Estrella de Panamá, 28 de noviembre, 1978. G-1.

10-_______ La Tajada de Sandía. El Panamá América. 1 de noviembre, 1964.

11-Arosemena, Pablo. El Incidente de la Taja de Sandía. Editorial Portobelo, Panamá. No 35, s/f.

12-Ávila D, Víctor. La Tajada de Sandia y la soberanía del istmo. Tareas, No 94, septiembre-diciembre, 1996.

Conclusiones

El 18 de julio, el comisionado estadounidense, Amos Corwine, recomendó en su informe al Presidente Pierce “… la ocupación inmediata del istmo de océano a océano por Estados Unidos… a menos que Nueva Granada… nos convenza de su competencia e inclinación para suministrar… adecuada protección y una amplia rápida indemnización”. Esto dio lugar a una serie de controversias diplomáticas.

Las autoridades norteamericanas atendieron este informe y en septiembre de 1856 las tropas estadounidenses desembarcaron en el istmo y tomaron la estación del ferrocarril.

El 19 de septiembre de ese año, desembarcó un destacamento de 160 soldados y tomó posesión de la estación de ferrocarril.

La ciudad se mantuvo en calma y tres días más tarde, las tropas se retiraron sin haber hecho ni un sólo disparo.

Esta breve ocupación, el primer caso de intervención armada en el istmo, – aparte de ser un claro mensaje de parte de esa potencia- estaba justificada según el gobierno estadounidense por la cláusula del Tratado de 1846, mediante la cual, los Estados Unidos garantizaba la neutralidad del istmo, para que el tránsito no se interrumpiera o se estorbara.

Corwine no fue reconocido como agente público extranjero por parte de las autoridades istmeñas y de Nueva Granada, en su reemplazo el presidente Pierce envió a dos nuevos representantes con el carácter de plenipotenciarios a fin de exigir demandas diplomáticas, ellos son Isaac E. Morse y James B. Bowlin, quienes presentaron sus exigencias a la chancillería de Nueva Granada, el 4 de febrero de 1857, que consisten en cuatro demandas, resumidas en este espacio por motivos ya expuestos (13):

1-Que la ciudad de Panamá y Colón debían ser ciudades libres y que se gobernaran por sí mismas bajo la soberanía de Nueva Granada, y conjuntamente controlaran una faja de veinte millas de ancho de océano a océano, con el ferrocarril como línea central.

2-Nueva Granada debía ceder a los Estados Unidos varias islas en la bahía de Panamá para usarlas como bases navales.

3-Nueva Granada debía transferir a los Estados Unidos sus derechos sobre el Ferrocarril transístmico.

4-Nueva Granada debía pagar una indemnización de perjuicios por la pérdida de vidas y la destrucción de propiedades.

13-Mack, Gerstle. El ferrocarril de Panamá, en; Panamá, recopilación de Rodrigo Espino y Raúl Martínez. Instituto de investigaciones Dr. José María Luis Mora, Universidad de Guadalajara, tomo II. Textos de la Historia de Centroamérica y el Caribe. Nueva Imagen, México, 1988. (52-54p)

Finalmente el gobierno granadino aceptó su responsabilidad,  y firmó el Tratado Herrán-Cass, el 10 de septiembre de 1857 y estableció una suma de 412.394 dólares estadounidenses en oro en carácter de indemnización para los damnificados, cancelados en 1865 (14 y 15):

-195.410 dólares por indemnizaciones derivadas del motín.

-65.070 dólares por nuevos reclamos.

-9.277 dólares por gastos de los comisionados

-142.637 dólares por intereses.

Pero no fue solo Estados Unidos quién exigió indemnizaciones, también lo hicieron Francia e Inglaterra, cuyos ciudadanos en el lugar se vieron afectados.

A su vez, Estados Unidos utilizó este incidente como excusa para poner el práctica el artículo 35 del Tratado Mallarino-Bidlack, es decir su prerrogativa de salvaguardar la neutralidad y el libre tránsito en Panamá, utilizando para ello sus fuerzas armadas cuando, a su criterio, el gobierno local no diera la seguridad necesaria, lo que motivó una serie de intervenciones estadounidenses en el istmo durante el siglo XIX y XX, lo que a la postre exacerbó la xenofobia y el sentimiento nacionalista de los panameños.

Según la Gaceta del Estado del 3 de mayo de 1856, que publica un informe presentado por el Secretario de Estado, el doctor Bartolomé Calvo, los muertos fueron (16):

Lucas Prados y Apolinar N. por parte de los panameños

Heridos; Pedro de Obarrio Pérez, Juan Francisco Hernández, Mercedes de Urriola, Hermenegildo N, Manuel Marcelino Solanilla, Timoteo Polo, Juan Bautista Lazo, Manuel José Jiménez, Juan Antonio Arboleda, José Nazario Villarreal, Manuel José Chávez, Juan Francisco Castillo, Ponceana N.

Por parte de los extranjeros, fallecieron:

Robert Marck, de Pensilvania

Octavio Dubois, francés

N. Stockes, de los filibusteros de William Walker;

Alexander Sweet, de Maine y otros 11 extranjeros de los cuales se desconocen sus nombres.

Heridos; Teodoro de Sabla, Nath Preble, Patrick O Neil, y trece extranjeros más que no figuran sus nombres en el informe.

Total, 2 muertos panameños, y 13 heridos, por los extranjeros, 15 y 16 heridos, los cuales hacen un gran total de 17 fallecidos y 29 heridos.

Entre las razones que se esgrimieron en defensa de los panameños esta la vuelta a la esclavitud, que impuso Walter en Nicaragua, ello tenía enfurecidos a los negros panameños, aparte de los innumerables incidentes de pequeña escala con los visitarantes de paso por el istmo, que constantemente agraden, insultan, roban, violan y amenazan a los panameños u latinoamericanos que se encuentran establecidos en esa parte del mundo.

Francisco Fábrega, gobernador del istmo, ante la renuncia del titular Justo Arosemena, declaró en el expediente abierto por investigación del caso:

‘el número de pasajeros era de 940, inclusive gran número de mujeres y niños, que vinieron de Nueva Cork en el vapor Illinois y acababan de atravesar el istmo en el ferrocarril. Ellos estaban aguardando en el Terminal de Ferrocarril, próximo a la playa, aguardando para embarcarse a California y al mismo tiempo al registro de sus paquetes y tomar algunos refrescos en la vecindad y en los restaurantes, mientras se entretenían en esto, fueron atacados por un motín…la mayoría de ellos estaban desarmados y que el deposito lleno de hombres, mujeres y niños desvalidos, que algunos pasajeros intentaron defenderse, a sus mujeres y a sus hijos, y aquellos que tenían o pudieron procurarse armas, tiraron al motín que les tiraba a ellos, cosa muy justa y natural.’ (17)

14-Ramírez, José Ignacio. A 130 años del hecho histórico. Consecuencias diplomáticas del incidente de la Tajada de Sandía. La Estrella de Panamá, abril 15, 1986.

16-Cajar P, Arístides. Por una tajada de sandía. La Prensa, abril 15, 208, 2ª.

17-Arosemena, Pablo. El Incidente de la Taja de Sandía. Editorial Portobelo, Panamá. No 35, s/f.

Bibliografía

1-Anónimo. La Tajada de Sandía. La Estrella de Panamá, 28 de noviembre, 1978. G-1.

2-_______ La Tajada de Sandía. El Panamá América. 1 de noviembre, 1964.

3-Arosemena, Pablo. El Incidente de la Taja de Sandía. Editorial Portobelo, Panamá. No 35, s/f.

4-_______ El incidente de la tajada de sandia. La Estrella de Panamá, febrero 1, 2006, b-11.

5-Ávila D, Víctor. La Tajada de Sandia y la soberanía del istmo. Tareas, No 94, septiembre-diciembre, 1996.

6-Bosch, Juan. De Cristobal Colón a Fidel Castro. El Caribe, Frontera Imperial. En; Capítulo XXII, Los años de los episodios increíbles (1855-1861), páginas 566 a 591)

7-Brignoli P, Héctor. Historia de Centroamérica. Alianza Editorial. España, 1992.

8-Boersner, Demetrio. Relaciones Internacionales de América Latina. Editorial Nueva Imagen/Nueva Sociedad, México, 1982. (134-138p)

9-Cajar P, Arístides. Por una tajada de sandía. La Prensa, abril 15, 208, 2ª.

10-Cárdenas Nannetti, Jorge. Los Estados Unidos Ayer y Hoy. Grandezas y Miserias de una potencia Mundial.  Editorial Norma, Colombia, 1998. (221-230p)

11-Ortega B, Ismael. La tajada de sandía (1856) Boletín de la Academia Panameña de la Historia, No 11 julio-octubre, 1936. Panamá, Imprenta Nacional.

12-Mack, Gerstle. El ferrocarril de Panamá, en; Panamá, recopilación de Rodrigo Espino y Raúl Martínez. Instituto de investigaciones Dr. José María Luis Mora, Universidad de Guadalajara, tomo II. Textos de la Historia de Centroamérica y el Caribe. Nueva Imagen, México, 1988. (52-54p)

13-Ramírez, José Ignacio. A 130 años del hecho histórico. Consecuencias diplomáticas del incidente de la Tajada de Sandía. La Estrella de Panamá, abril 15, 1986

14-Selser, Gregorio. El Rapto de Panamá. De cómo los Estados Unidos se apropiaron del Canal. Editorial Universitaria Centroamericana. Costa Rica, 1977.

15-Walker, William. La Guerra de Nicaragua. Imprenta María V de Lines, Costa Rica, 1924.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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