Pocahontas: la Madre de la Nación (USA) o un tipo de La Chingada

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Seguramente, en una nación donde todavía la xenofobia y el racismo fluyen en actitudes interpersonales, grupos e individuos, y en menor grado en organismos institucionales, partidos, agencias públicas, señalar que la indígena Pocahontas es la contraparte femenina de George Washington, «Padre de la Patria estadounidense», parecerá improbable, cuando no inadmisible. Ella [Pocahontas, «Matoica»] mienta un virtual atrevimiento del que el sector de izquierda en la Academia se aprovecha para adelantar más dosis de humanitarismo.

Por otro lado, la empresa Walt Disney ha convertido a Pocahontas en personaje de los dibujos animados y, con la niña atrabancada, ha recordado a la gente común y corriente del país que, en esta nación de inmigrantes, los colonos también vivieron el hambre. Y que alguna vez necesitaron que el nativo indígenas les echara una mano.

Estados Unidos de América nació a la historia económica como un grupillo de colonos hambrientos, curioseados por indígenas y, a final de cuentas, compadecidos por una gente nativa a la que, al paso de los años, lo que querrían los recién llegados sería exterminarla. Un vocero de la comunidad Powhatan, sobreviviente tras varios siglos, dijo que casi lo lograron y declaró: «Esto ha sido infortunado. Ante esta triste historia que los euro-estadounidenses hallarán avergonante, Disney hace una diversión en el cine y perpetua un mito deshonesto y de auto-servicio a expensas de la Nación Powhatan».

Y esta vez Disney y Co. se volaron la barda: La versión romántica de la vida de Pocahontas por Disney, insinúa que John Smith y Pocahontas eran amantes / «were lovers»; pero no hay documentación histórica que confirme ese tipo de relaciones. Es más. Se duda que ella lo haya salvado de algún tipo de potencial asesinato. El único riesgo que Smith y los colonos de Jamestown vivieron fue el peligro del hambre.

En «The Historie of Travaile into Virginia Brittania». [c1612. Repr. Boston: Elibron Classics, 2001], William Strachey sólo apunta a que se inició una relación amistosa entre Pocahontas, John Smith y la colonia Jamestown. A menudo ella se introducía a esos predios a jugar con los niños allí. Y la niña descubrió, en sus andares, la temporada en que esta comunidad estuvo hambrienta y en peligro. «Ever once in four or five days, Pocahontas with her attendants brought him [Smith] so much provision that saved many of their lives that else for all this had starved with hunger», escribirá John Smith en «The Generall Historie of Virginia, New-England, and the Summer Isles». 1624.

Sea como sea, la existencia histórica de Pocahontas no se ha ignorado y, en 1995, todavía Roy Disney, al responder a quejas a la película producida, declaró que la película realizada por su empresa, es «responsable, fidedigna y respetuosa».

¿Lo es? ¿Hasta qué punto?

¿Concebir a Pocahontas como Madre de la Patria? No way José! ¿Dar crédito a John Smith y sobre las lindas cosas que él pudiera decir acerca de aquella ladilla / chica inquieta / que se le pegaba, tampoco.

Desde hace siglos, Pocahontas fue europeizada. Los historiadores desacreditan a Smith y Rolfe, no porque quieran acomodar unas interpretaciones, fabricando otras, sino porque el punto de vista europeísta al contar la historia es el que debe prevalecer. El punto de vista de la expansión de las colonias. El punto de vista de la misión que el colono blanco / anglicano / tiene. Los indígenas fueron buenos, pero no tanto. Ellos dijeron: Nuestras tierras están amenazadas. Y el colono blanco contestaría: Pero ya llegamos y chingamos. El emblema que vale ya está en la Rotonda del Congreso. Es un símbolo sobre el potencial de los nativo-americanos como criaturas totalmente asimiladas a la sociedad europea.

Y bien. Esto habla de mayorías que, entonces, habrían de verse sujetas a la violación de sus derechos lingüísticos, religiosos, culturales. Una agenda consistente en cambiar todo en nombre de la Civilización y la Asimilación. Pocahontas, la niña compadecida, se tornará en una niña bilingüe (y ¡qué bueno!); pero, casada a la europea por medio del chantaje; vestida a la europea, como un modo de lavado cerebral, secuestrada, violentada hasta por su propia gente (¡por una interpretación avieza de que fue malinchista!), forzada a morir entre extraños, fuera de su patria y las tierras que amó y que hizo que su padre compartiera con los colonos hambrientos, sin imaginar que serían tan sanguinarios y traidores.

EL NUEVO PARADIGMA EUROPEIZANTE: Y si vemos a Pocahontas, en la historia de la pintura y la literatura estadounidense e inglesa, es lo que vemos: una malinche en versión gringa. Vemos a una mujer-vírgen-madre que Octavio Paz llamó «La Chingada». Esta mujer que fue Malitzin tiene unas similaridades con Pocahontas y lo discutiremos después en detalle. De igual modo, hay en su esposo cristiano asuntos que es necesario poner en perspectiva.

El «ardiente fumador» y tabaquero la requirió como un trofeo. O como una carta de entrada al mundo exótico del que podría lucrar. Se alega que John Rolfe la adquirió después de la conversión cristiana de ella; pidió el permiso para casarla al gobernor Sir Thomas Dale por carta y cuando se la solicita al padre indígena sabe que es casada; aún así, obtiene el visto bueno. Pero ésto fue un negocio de estrategas interesados en mantener la paz entre vecinos. Una paz que podía ser muy frágil entre tales; pero que, por alguna especial razón, se encarnaba en una adolescente, a quien llamaban «A Child of Peace» y la «Amiga de los Ingleses» en el Nuevo Mundo.

John R. Musick es uno de los historiadores que dice que Rolfe, esposo de Lady Rebecca [Pocahontas] es uno de esos cuchilleros a traición que ataca a cualquiera por la espalda. Rolfe es el colono codicioso que busca riqueza, prestigio y poder; pero que navega con colores de mosca-muerta. Sus cañones, sus armas, son la estrategia sofisticada. La planeación y la cortesanía. La riqueza la obtuvo con el tabaco, pues, fue quien introdujo su cultivo en Virginia. El prestigio por el que Rolfe navegaría es presumir a una indígena que, vestida con buenas ropas cortesanas, podría dar un gataso. Rolfe fue el primero en utilizar a Pocahontas como un arma de propaganda. En ese sentido, es un visionario: La tierra para el nuevo vicio del tabaco y el negocio de exportaciones. La mujer: Para fabricar una prostituta cultural, un adefesio asimilado y, de paso, calmar las urgencias de la testosterona.

Hay una pintura del Siglo XVIII, de William Sheppard, que éste tomó de un grabado con la imagen de Pocahontas, realizado por Simon van de Passe, que esboza a una atractiva indígena, sólo que no con hilachentas y garrientas vestiduras. But with European features. En aquel tiempo, el indigenous-look de la ropa no lucía como los modernos diseños étnicos de Donna Karan.

Cuando John Gadsby Chapman pinta «El Bautismo de Pocahontas», en la Rotonda, el folleto explicativo felicita a los colonos de Jamestown por introducir a las tribus del territorio [«heathen savages»] a la cristiandad. El folleto, sin embargo, está escrito en un lenguaje defensivo muy diferente al utilizado por William Bradford, dirigente de los Peregrinos, quien en defensa dek indígena secuestrado Squanto (fallecido circa del 1622), dice: (Squanto) fue «un instrumento especial enviado por Dios, más allá de toda expectación» para el bien de los colonos, peregrinos a los «encaminó» y «enseñó» a cultivar el maíz e ir de pesca. Les llevó a los lugares de mayor riqueza: «and was also their pilott to bring them to unkowne places for their profit, and never left them till he dyed».

En cierto modo, Pocahontas hizo lo mismo. No les mostró ríos de pesca abundante; ni les dijo que el maíz es un buen alimento; pero, dio amistad, les llevó alimento en abundancia y les dijo: «La generosidad es una de las virtudes del indio».

Con una mujer, como ella, no se pudo ser tan generosa con las palabras como Bradford con Squanto. Ella sí ganó, asimilándose, cristianizándose. Ella habría sido una rabicaliente golfa si Rolfe no viene a sacarla de las manos de John Smith. Es por causa de Rolfe que la mona se viste de seda. Los Healthen Savages deben saber que los colonos no son simplemente exterminadores y su meta no es, como dijeron los secuestradores indígenas de la propia Pocahontas: «Exterminar a los antiguos propietarios de la tierra y usurpar sus posesiones». No obstante, Pocahontas es quien instruye a Smith sobre el valor de la tierra para su tribu («the value of respect for nature»).

Rolfe supo que la comprensión y creación de un paradigma cultural sería importante en este momento de encontronazo de mundos, oportunidades y gentes. Entendió que Pocahontas fue un símbolo trascendente e inmanente: Ella fue, por un lado, la indígena que tiene un tiene un alma. Y es capaz de aprender. de amar, rezar y creer en Dios. Y estuvo enseñando a Smith sobre una cosmovisión: la de su propio pueblo, la Nación Powhatan. Posiblemente, ambos líderes de la colonia la traicionaron. Smith desapareció y ella.por un tiempo, lo creyó muerto. Ella sabía que Rolfe, por celos y ambición, era capaz de matarlo. Sí, yo creo que, al menos, ella era capaz de amar a Smith, aunque no fue reciprocado su amor. No creo que ya se pueda saber, con certidumbre, si en verdad ella se avalanzó sobre él para salvarle la vida cuando estuvo a punto de ser ejecutado. Ella lo hizo porque era la hija del cacique y nadie la lastimaría. Tenía el poder de salvarle la
vida.

LA PRINCESA BARBARA: Pocahontas fue una sensación publicitaria en Londres. Su arribo fue muy publicitado. Su carisma y su estámina moral debió ser mucho si Rolfe se atrevióa presentarla ante el Rey James I, a la familia real, y a lo mejor de la sociedad londidense. Una joven de apenas 22 años, criada entre salvajes casi toda su vida, tendría una experiencia como ésta que es para reventar los nervios a quien no esté prepaado para vivirla. Al parecer, la princesa roja daba la talla. Con razón, su marido habría de considerarla un trofeo. En sólo siete meses de su estadía en Inglaterra, se dijo que ocasionó una buena impresión en la sociedad. No se habían enga4ado quienes, en 1616, planearon la presentación de un grupo de indígenas algonquianos como la mejor publicidad que Jamestown podría generarse en Europa. Para el tabaquero y su recién fundada compañía tabacalera, Pocahontas sería la estrella del show. La campaña publicitaria
ideal. Viajaba a Londres como parte del plan fraguado por su marido y el gobernador de popularizar a Jamestown.

Pese a que Pocahontas vivió un secuestro, una reclusión en un fortín militar de más de un año, el Capitán Samuel Argall la utilizaba como una pieza de negociación («bargaining chip in dealings with her father»). En cierto modo, me recuerda a Ingrid Betancourt en manos de una guerrilla que plantea concesiones a su enemigo.

Pero los manipuladores de la historia no quieren dar un esplendor heroico a una mujer indígena. Un ejemplo es la teoría de que Smith, ya viviendo entre la tribu, ya que tenía inquietudes de etnógrafo, participó en un ceremonial religioso sobre la vida y la muerte, en que la propia Pocahontas tomaría parte activa. Basado en lo mismo que Smith escribiera sobre ella, se concluye que en 1608, Pocahontas, quien salvó a Smith, en una segunda oportunidad, lo llevó a Werowocomoco, donde el jefe Powhatan, padre de la niiña, lo recibió amistosamente. El pasó la noche, al igual que otros colonos, en territorio Powhatam. Ella le advierte que se vayan porque su padre ja dejado de confiar, no en él, pero en otros que lo acompañan. Se había planeado un envenenamiento. «That night, Pocahontas came to Smith’s hut and told him that her father [Wahunsenacawh] was planning to send men with food who would kill them when they put down their weapons to eat». La
historia no parece cnsistente con otros relatos si consideramos que otros relatos de los colonos admiten que Pocahontas era la hija favorita del cacique por su «delight and darling, according to one of the colonists» [Ralph Hamor}. «Other accounts indicate that Pocahontas was a talented and charismatic child who acted as a go-between for Powhatan and the settlers at Jamestown».

Algunos expertos sugieren que, aunque Smith creyó que se le rescataba, muy probablemente, lo que sucedía es que Pocahontas intervino en un ritual en que, por limitaciones de lenguaje, él no entendía su contenido del mismo modo que ella, «la princesa bárbara». Frederic W. Gleach, en su libro «Powhatan’s World and Colonial Virginia» [Lincoln: University of Nebraska Press, 1997] indica que el ritual simbolizana la muerte y el renacimiento. David A. Price en el libro Love and Hate in Jamestown [2006] reconoce ese ritual esotérico, pero admite que no hay evidencia de similares rituales entre otras tribus en Norteamérica. Que Smith se viese participando en este ritual sugiere un grado de simpatía muy alto entre los religiosos de la tribu por él y, sobre todo, por Pocahontas.

Como en el caso de Squanto, esta tribu compartió su tierra y sus recursos con ellos y mostraron su amistad. «During Pocahontas’ generation, Powhatan’s people were decimated and dispersed and their lands were taken over. A clear pattern had been set which would soon spread across the American continent».

LA CHINGADA: Si alguien se parece al Conquistador español Hernán Cortés, ese es Rolfe. Y si algo expresa el dolor del indígena, cuando se abre «toda la angustiosa tensión que nos habita [como mexicanos]» es el grito: Viva México, hijos de la Chingada. «Se expresa… cuando la cólera, la alegría o el entusiasmo nos llevan a exaltar nuestra condición de mexicanos… Verdadero grito de guerra, cargado de una electricidad particular. Esta frase es un reto y una afirmación, un disparo, dirigido contra un enemigo imaginario, y una explosión en el aire… O la del aullido en que terminan nuestras canciones, y que posee la misma ambigua resonancia: alegría rencorosa, desgarrada afirmación que se abre el pecho y se consume a si misma».

«Con ese grito, que es de rigor gritar cada 15 de septiembre, aniversario de la Independencia, nos afirmamos y afirmamos a nuestra patria, frente, contra y a pesar de los demás. ¿Y quiénes son los demás? Los demás son los hijos de la chingada: los extranjeros, los malos mexicanos, nuestros enemigos, nuestros rivales. En todo caso, los otros. Esto es, todos aquellos que no son lo que nosotros somos. Y esos otros no se definen sino en cuanto hijos de una madre tan indeterminada y vaga como ellos mismos».

En el libro «El laberinto de la soledad», se analiza a la Malinche y a los hijos de la Malinche. «¿Quién es la Chingada?», pregunta Octavio Paz. «Ante todo, es la Madre. No una Madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la sufrida madre mexicana que festejamos el diez de mayo. La Chingada es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que le da nombre»..

«Después de esta digresión sí se puede contestar a la pregunta ¿qué es la Chingada? La Chingada es la Madre abierta, violada o burlada por la fuerza. El hijo de la Chingada es el engedro de la violación, del rapto o de la burla. Si se compara esta expresión con la española, hijo de puta se advierte inmediatarnente la diferencia. Para el español la deshonra consiste en ser hijo de una mujer que voluntariamente se entrega, una prostituta; para el mexicano, es ser fruto de una violación… […] Por contraposición a Guadalupe, que es la Madre virgen, la Chingada es la Madre violada. Ni en ella ni en la Virgen se encuentran rastros de los atributos negros de la Gran Diosa: lascivia de Amaterasu y Afrodita, crueldad de Artemisa y Astarté, magia funesta de Circe, amor por la sangre de Kali. Se trata de figuras pasivas. Guadalupe es la receptividad pura y los beneficios que produce son del mismo orden: consuela, serena, aquieta, enjuga las
lágrimas, calma las pasiones. La Chingada es aún más pasiva. Su pasividad es abyecta: no ofrece resistencia a la violencia, es un montón inerte de sangre, huesos y polvo. Su mancha es constitucional y reside, según se ha dicho más arriba en su sexo. Esta pasividad abierta al exterior la lleva a perder su identidad: es la Chingada. Pierde su nombre, no es nadie ya, se confunde con la nada, es la Nada. Y sin embargo, es la atroz encarnación de la condición femenina».

«Si la Chingada es una representación de la Madre violada, no me parece forzado asociarla a la Conquista, que fue también una violación,, no solamente en el sentido histórico, sino en la carne misma de las indias. El símbolo de la entrega es doña Malinche, la amante de Cortés. Es verdad que ella se da voluntariamente al Conquistador, pero éste, apenas deja de serle útil, la olvida, Doña Marina se ha convertido en una figura que representa a las indias, fascinadas, violadas o seducidas por 103 españoles. Y del, mismo modo que el niño no perdona a su madre que lo abandone para ir en busca de su padre, el pueblo mexicano no perdona su traición a la Malinche. Ella encarna lo abierto, lo chingado, frente a nuestros indios, estoicos, impasibles y cerrados. Cuauhtémoc y doña Marina son así dos símbolos antagónicos y complementarios».

ANTAGONISMOS CRECIENTES: La historia colonial latinoamericana y utilicemos la mexicana en tiempos del Conquistador Hernán Cortés como punto de partida y en particular, ya apunta hacia los antagonismos crecientes entre peninsulares (nacidos en España, de padres españoles) y los mestizos (nacisos de padres españoles, pero en América). Dice Carlos González Peña que éste fue «conflicto que no sólo tuvo una influencia inconmensurable, social y política», sino que hizo germinar «las semillas de los movimientos de independencia». En ese período se registraron quejas contra Cortés, acusándosele de apropiarse de las ventajas materiales y de todas las glorias de la «empresa prodigiosa» que sería la Conquista. Un poema de Dorantes de Carranza contiene todo el resentimiento airado con que se critica a los aristócratas, los peninsulares, quienes advenían «financieramente exitosos en América o burocráticamente favorecidos».

Otro poema anónimo que circula en la época para sustanciar las quejas de Dorantes de Carranza y Francisco de Terrazas prefigura ya a los «hijos de la chingada» y a la Madre / Tierra de los chingados:

Madre nos ha sido rigurosa
y dulce madre pía a los extraños…

* * *

You have been a rigorous stepmother to your own
And a sweet, merciful mother to strangers…

Si tomáramos a Pocahontas, como una «madre de la nación», como una niña compadecida y de paz, como auxiliadora de los promotores de colonias en Virginia, el verso aplicaría perfectamente. Pocahontas es la «dulce madre pía a los extraños» y la «madrastra» injusta para los naturales, esto es, la indiada. Los poetas mencionados son los primeros en México en hablar de los ‘gachupines’, como esa clase privilegiada, siempre al pendiente de favores en las Cortes.

De hecho, Terrazas es primogénito de uno de los conquistadores. Y el primer Alcalde Ordinario o Juez de Paz de la Ciudad de México y el primer poeta mexicano a finales del siglo XVI principios del siglo XVII. Sólo que, al valorar la Conquista, éste Fénix solitario como él mismo se llama, a los hechos extraordinarios y valientes, a las victorias inauditas de los conquistadores, las describe como causantes de espanto en el mundo. Terrazas se atreve a quitar a Cortés todo el halo de reverencia y admiración incondicional con que lo han elogiado cronistas como Gómara, y los versificadores Gaspar de Villagrá y Saavedra Guzmán, quien le dedicó 2,059 octavas.

Y si habláramos sobre lo que sucedía muy al Norte, en los días de la colonización de Virginia, años antes y después de la llegada de los Peregrinos del Myflower y del viaje de Pocahontas a Londres (1617) y sobre los problemas financieros del rey James I, sería posible y más claro entender la conducta de un hombre como John Rolfe y sobre lo que realmente sería un cambio de paradigma cultural, paradigma en que Pocahontas y su matrimonio adquiere su más profundo y radical sentido.

Para los tiempos en que John Rolfe pululara en Virginia como colono, España vive una bancarrota nacional. Entonces, Pocahontas es una niña, pero Rolfe es un zorro viejo. El rey James I reunió su primer Parlamento y Rolfe es alguien quien mira con interés lo que con él sucede. Es la época de The Gunpowder Plot, de la colonización de Barbados por los ingleses y, en el mundo intelectual, se discute sobreel libro Characters of Virtues and Vices (1608) de Joseph Hall, al tiempo que los teatros de Londres, especialmente, en Blackfriars Theatre, ofrecen las novedades aclamadas.

El Gobernador de Virginia es Thomas West y allí, en aquel territorio, tan vecino a los indígenas que lo han compadecido al verlo en hambre, Rolfe piensa que un ambicioso empresario que necesita el impulso publicitario que lo haga notar ante las Cortes inglesas. El rey James I también está desesperado y deseoso de instituir a nuevos aristócratas. «He insitutes the baronetage as a means of rasing money».

Desde 1612, Rolfe ha plantado tabaco en Virginia; él ha logrado romper el monopolio que España tuvo el producto. Esto es algo deseable para presumírselo al rey, al tiempo de darse parte en las tareas que han involucrado esfuerzos militares por parte de los colonos virginianos al destruir el asentamiento francés en Port Royal, Nueva Escocia (1613). Rolfe ya sabe que la mentalidad inglesa está cambiando. Que puede llevar a su muchacha indígena, cristianizada, vestida aparatosamente de europea, y no será quemada como una bruja, o engendro demoníaco. De su mano, Pocahontas puede ser una celebridad. Y, como los actores de The Kings’s Men, con ella puede él hacer presentaciones en teatro. Un espectáculo.

DE LA DIGNIDAD DEL HOMBRE: Desde 1552, un libro imprso en Sevilla (España) y dedicado al Emperador Carlos V, ha creado tremenda sensación. Es la Breve Historia de las Indias que pretende anunciar a España y al mundo que los indios habían sido modelos de virtud hasta que llegaron los españoles corruptores. El campeón de la causa indígena es el fraile Bartolomé de Las Casas, quien habla de la bondad natural de los indígenas y la perversidad de sus explotadores.

Posiblemente la reacción inglesa a este enunciado es tardía. Cuando Joseph Hall discursó sobre los vicios y las virtudes del carácter en un libro y aún antes de las defensa al indígena por Las Casas, en España y especialmente en las universidades de Salamanca, Francisco Cervantes de Salazar publicó su Diálogo sobre la dignidad humana (1546). Paradójicamente, una de sus partes está dedicada a Hernán Cortés, pero su «Introducción a la Sabiduría» es una traducción del latín al español de un famoso ensayo de Juan Luis Vives.

Y ésto es mucho decir porque en comunicar esta idea incursionaron filósofos y educadores: por ejemplo, J. Jacobo Rousseau. Pero, ciertamente, para Rolfe un aspecto del poder y el prestigio sería la presentación pionera e idealizada de la asimilación. Para ésto, tendría que convertir a Pocahontas en una víctima de la opresión. Y ésto es lo que conocen lo que, tras el mito de Pocahontas, no se dice: Que, a finales de 1612, cuando tenía unos 17 años de edad, Pocahontas fue traicioneramente llevada como prisionera por los ingleses, mientras ella cumplía una visita social, y fue retenida durante más de un año como secuestrada.

Durante su cautividad, John Rolfe, viudo de 28 años de edad, mostró un interés especial por la muchacha porque era hermosa y joven y como condición para liberarla le pidió el matrimonio y que olvidara a John Smith. Si no lo hiciera, sería capaz de matarlos a ambos. Chantaje emocional le llaman y es característico de la prepotencia del eurepeo. Cree que los valores tradicionales del nativo-estadounidenses son inconciliables.

Musick tiene la necesidad de explorar en la psiquis de quien obtendría a Pocahontas como una mercancía. A quien amó realmente fue a Smith, al chico de su infancia. Esr primer amorío se explota en las películas, como antes en los libros de ficción; pero, en la verdad, no cuajó porque fue una mentira al final. «A back-stabbing liar who, seeing the opportunity to marry royalty, tells the Indian princess Pocahontas that her true love, Smith, is dead». Le dicen que Smith está muerto. Fue entonces que ella accedió, de mala gana, a casarse con Rolfe. Mas, ya casada, en sus preparativos para el viaje a Inglaterra del que no regresaría, Pocahontas se entera que Smith sigue vivo. Embargada por la emoción y los recyerdos, la india muere con el corazón desecho tres días después.

¿Será propio que se considere a la mexicana Malitzin / Maliche / un paralelo viable respecto a Pocahontas?

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Bibliografía

Chief Roy Crazy Horse, «The Pocahontas Myth» [En la internet]

Ralph Hamor. «A True Discourse of the Present Estate of Virginia». 1615. Repr. in Jamestown Narratives, ed. Edward Wright Haile. Champlain, VA: Roundhouse, 1998.

David A. Price. «Love and Hate in Jamestown». New York: Vintage, 2003.

Octavio Paz. «El laberinto de la soledad». [Penguin Book, New York, 1997].

Carlos González Peña, History of Mexican Literature [University Press, Dallas, 1943] [MATRIMONIO IMPUESTO; John Rolfe, a quien el mundo debe la comercialización del tabaco, impuso en abril del 1614 a la joven Matoaka, también conocida como Pocahontas, el matrimonio y el cambio de su nombre a Rebecca Rolfe. Al poco tiempo, ella le dio un hijo, que llamaron Thomas Rolfe. Los descendientes de Pocahontas y el tabaquero John Rolfe son conocidos como Red Rolfes. Antes de su matrimonio cristiano pudo haber estado casada con uno de los subjefes de su padre, Kocoum, entre los años de 1610 y 1613. Sería después de ésto que fue secuestrada por el Capitán Samuel Argall. No reconociéndole su matrimonio con Kocoum.]

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