El extraño caso de la República Argentina (El Banco Central de Argentina es tomado ilegítimamente por el Gobierno)

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El extraño caso de la República Argentina (El Banco Central de Argentina es tomado ilegítimamente por el Gobierno)

La República Argentina es un caso extraño de país, un ejemplo paradigmático de como no se deben de hacer las cosas si se quiere mantener una convivencia ordenada, metódica y eficiente.

Uno de los países más afortunados del mundo, con una belleza natural sublime, una agricultura de una frugalidad inverosímil, una ganadería excelsa y un pueblo multicultural, culto y emprendedor, se encuentra, cada poco tiempo, con una crisis institucional que paraliza cualquier intento de salir a flote y lo devuelve al confín de los infiernos.

El último episodio del ejercicio de autometástasis que realiza Argentina lo hemos vivido estos últimos meses, finalizado en el día de hoy, con el bodevil financiero protagonizado por la Presidenta Kirchner y el Gobernador del Banco Central de Argentina, Martín Redrado, que ha concluido con Redrado fuera de su cargo, y el Gobierno dirigiendo las finanzas del país.

Una de las claves básicas de un buen funcionamiento económica es la separación real entre Banco Central y Gobierno, porque la economía de un país no puede depender de las urgencias electorales de un ejecutivo o de los delirios de grandeza de un dirigente.

El Banco Central debe de ser, siempre, una institución que debe de velar por el buen funcionamiento del sistema financiero, por el mantenimiento de un equilibrio económico adecuado y por el futuro de los residentes del país en el que se encuentre.

El caso argentino es un ejemplo claro de intervención manifiesta e ineficiente de un gobierno en un Banco Central. El Gobierno argentino se encuentra ahogado de deudas, debido a las políticas excesivamente expansivas, fiscalmente hablando, que han venido aplicando en los últimos meses.

Al llegar a una deuda insostenible solicitó al Banco Central que utilizara las reservas públicas para saldar parte de la deuda, a lo que Redrado se negó, porque las reservas económicas de un país no están para saldar deuda.

Entonces, la Señora Kirchner decidió que Redrado debía abandonar su cargo por no haber cumplido sus órdenes, y hoy se ha oficializado dicho despido, inconstitucional, ilegítimo y hasta ilegal, que se encuentra en manos de la justicia, aunque vista la larga mano de la Presidenta mucho me temo que todo quedará en agua de borrajas, en un par de titulares periodísticos y en un artículo mediocre, como éste.

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