Sociopolítica

SECUESTROS Y QUIÉN DEBE PAGARLOS

Recordarán ustedes aquellos dos barcos vascos que secuestrados por unos piratas somalíes, fueron retenidos hasta que España pagó lo que aquellos bandidos tasaron y que fueron unos cuantos millones de euros. Euros que se dice pagó España con el dinero del contribuyente.

Después y más recientemente los miembros de una ONG (tres de ellos) son secuestrados en Mauritania y tras las conversaciones oportunas, los otros bandidos “terrestres”, exigen cinco millones de dólares y además libertad para algunos de sus secuaces detenidos ni sé donde.

Todo ello lo va a pagar (o ya ha pagado) España y de igual forma que lo hizo con los pescadores. Quizá aquí también existan “otros pagos ocultos”, puesto que para poner en libertad a los delincuentes afines a estos secuestradores y por los intermediarios que hayan intervenido… seguro que España ha debido de pagar otras cantidades quizá no despreciables… “puesto que en esos mundos nadie hace nada por nada, sí por el dinero y en estos casos se debe exigir cantidades no despreciables”.

Los inútiles políticos, encuentran en el pago la solución más conveniente y rápida; al fin y al cabo… “el dinero no es suyo y además se marcan una victoria política que les favorece ante la opinión pública”. Pero esto tiene otros peligros y hay que señalarlos para evitar estos expolios.

Lo arriba indicado sobre el último secuestro lo confirma la noticia siguiente:

“Según afirma El Mundo en su edición digital, el Gobierno Español ha pagado –o pagará en breve– cinco millones de dólares (unos 3,6 millones de euros) por la liberación de los cooperantes de Barcelona Acción Solidaria, secuestrados desde el 29 de noviembre de 2009”. (Periodista Digital 21-02-2010)

A la vista de todo ello y pensando en lo que va a seguir sucediendo conviene prevenirse y presionar a los gobiernos, que incapaces para asegurarnos la integridad, incluso dentro del territorio nacional, donde la gran plaga de delincuencia ya hasta practica el secuestro con rescate y en una proporción preocupante… deben tomar medidas. Puesto que hay que pensar que en el extranjero y según en qué lugares, correremos un mucho mayor peligro.

Y las medidas a tomar (pienso) no van a ser “pagar el rescate de todos los secuestrados”; puesto que visto ello por la delincuencia organizada, la cadena de secuestros sería interminable.

Por ello mejor avisar a “sus súbditos” de los lugares donde no deben ir y de cualquier forma, manifestar claro y contundente, que el gobierno no paga rescates.

Ello pienso que sería más que suficiente, puesto que (seguro) estos bandidos y secuestradores, no practicarían un secuestro de dudosos resultados económicos; ya que los pagos y de efectuarse; la economía personal no da para pagar millones, que es lo que estos bandidos persiguen.

Y mientras; bien podían organizarse una fuerza internacional, que bien pertrechada, fuese limpiando todos estos nidos de bandidos y delincuentes; piratas y secuestradores, que al amparo o excusa de religiones o credos políticos, no son otra cosa que simples y vulgares salteadores de caminos y como a tales hay que tratarlos.

Por otra parte, el que pensara viajar a lugares peligrosos, ya sabía de antemano que caso de ser una víctima más, tendría que correr con los riesgos.

También y viendo esas previsiones, muchos de los que dicen gobernar esos territorios donde la plaga existe; los combatirían con eficacia; puesto que de no hacerlo, las ayudas múltiples que reciben, si se las cortaran “en seco”, seguro que les obligaría a limpiar sus territorios y con ello garantizar la llegada de personas que suelen ir allí a dos cosas muy importantes para ellos… “ayudar físicamente aportando medios y dinero”.

Pero lo que no puede seguir y menos consentirse, es el que “cuatro bandidos organizados en una partida de”… saqueen a todos los contribuyentes de un país y jueguen incluso con las que se denominan… “potencias”.

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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