El 6% de las especies de lagartos se extinguirá antes de 2050 por el calentamiento global

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Un equipo internacional de 26 científicos, con participación española, ha creado un modelo para predecir las extinciones de lagartos en todo el mundo. Los resultados, que se publican ahora en Science, son reveladores: los lagartos desaparecen por el calentamiento global. Los investigadores esperan la extinción del 6% de especies de estos reptiles para 2050 y del 20% para 2080.

Los lagartos desempeñan un papel vital para mantener el equilibrio de los ecosistemas en los que habitan. La desaparición de estos animales, que cuentan más de 5.000 especies, provocaría una explosión demográfica de sus presas como insectos, invertebrados, y pequeños vertebrados. El nuevo estudio, que se publica hoy en la revista Science, demuestra que la extinción de estos reptiles ya está sucediendo, y la causa es el aumento de temperaturas.

“Muchas especies ya están al borde de la extinción. Sospechamos que muchos lagartos ya se han extinguido en los trópicos, pero ni siquiera sabemos cuántas especies han desaparecido ya”, asegura a SINC Barry Sinervo, autor principal del estudio, e investigador en la Universidad de California en Santa Cruz (EE UU) y del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS, en sus siglas en francés) de Francia.

Madagascar es un punto crítico de las extinciones, con un 21%. Los Geckkonidae (como el Phelsuma quadriocellata) se están extinguiendo.

Según Ignacio De la Riva, otro de los autores e investigador en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), “el estudio es un poco sombrío” porque para 2050 “no hay esperanza” para los lagartos. Los científicos pronostican que para 2050, el 6% de las especies de lagartos (y el 16% de las poblaciones) se habrá extinguido. Para 2080, “si no se revierte el calentamiento global”, la tendencia no mejorará: el 20% de las especies (y el 30% de las poblaciones) se extinguirá.

La investigación, que presentan hoy en rueda de prensa Barry Sinervo, Ignacio De la Riva y Jean Clobert, investigador del CNRS, en el marco del congreso Media For Science Forum organizado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), partió de un estudio sobre una especie de lagartija de Europa. Al regresar a los lugares de observación, Sinervo descubrió que un 32% de las poblaciones había desaparecido. Se observaron también extinciones en México en especies de lagartijas del género Sceloporus, donde el investigador inició una colaboración con otros científicos.

“Supimos entonces que las extinciones serían globales”, señala Sinervo. Para demostrarlo el investigador creó junto a otros miembros de la investigación un modelo teórico para predecir las extinciones debidas al cambio climático.

“Los datos de México se ha utilizado para hacer el modelo de extinción, y luego se han extrapolado al resto del mundo pero corroborándolo con otros datos. El origen de todo el estudio está principalmente en lo que se vio en México”, apunta a SINC Ignacio De la Riva.

Bosque tropical en el sureste de Perú donde se pueden encontrar especies de lagartos.

El nuevo modelo relaciona los parámetros de la fisiología térmica de los lagartos con las predicciones del calentamiento global. “Los lagartos tienen una serie de requerimientos fisiológicos que limitan su comportamiento y eso interfiere fundamentalmente con el tiempo de actividad disponible tanto para alimentarse como para reproducirse y para todas sus funciones vitales”, manifiesta De la Riva, que ha aportado datos sobre los lagartos de Bolivia y Perú.

Las variables y las predicciones han permitido localizar las zonas donde estos reptiles no serán capaces de adaptarse con tiempo suficiente a la velocidad del calentamiento global por las emisiones de CO2.

Los lagartos de montaña, los más amenazados

Debido al calentamiento global, todas las especies de lagartos están “en peligro crítico”, advierte Sinervo. Las regiones tropicales y ecuatoriales, y las áreas de montaña serán las zonas críticas sobre todo para los reptiles que “viven en un área de distribución limitada y que proceden de entornos húmedos”, subraya a SINC Clobert.

“Las especies más amenazadas van a ser las de montaña porque tienden a cambiar su área de distribución altitudinalmente, es decir, si una especie vive en una zona fría y el clima es cada vez más caliente va a necesitar ir subiendo y en algunos casos se va a encontrar con que ya no tiene a donde ir”, declara De la Riva. A esto se añade el hecho de que las especies de tierras bajas van a colonizar cada vez zonas más altas y van a ir desplazando a las de la montaña.

Según el investigador de la Estación de Ecología Experimental del CNRS, en Europa la extinción masiva de las poblaciones de lagartos se producirá en el sur del continente por el aumento de las temperaturas al reducir la actividad de los individuos y la humedad de su hábitat, y amenazar su equilibrio hídrico. Además, “disminuirán las conexiones entre las poblaciones”, indica Clobert.

Sin embargo, no todas las especies van a ser igualmente vulnerables. En España, las especies de mayor distribución y más propias del clima mediterráneo sufrirán un cambio de distribución normal. Una vez más, las especies de montaña –de las zonas frescas- serán las más afectadas. “En el Sistema Central, donde viven especies a bastante altitud, su área de distribución se va a ir restringiendo cada vez más”, afirma el científico español.

Adaptarse a la temperatura o morir

Una de las principales razones de estas extinciones es que los lagartos se adaptan muy lentamente a los aumentos de temperaturas. “El marco temporal para alcanzar una temperatura más alta de su cuerpo es demasiado largo para los lagartos porque las bases genéticas de estos rasgos son poco heredables”, asegura Sinervo.

Según el autor principal, para adaptarse “los animales deben morir por selección natural para mover la población hacia un nuevo grado óptimo, pero en este caso, debido a una lenta heredabilidad, el número de individuos que mueren es demasiado grande para que la población mantenga valores positivos. Sin un crecimiento positivo de la población, el declive es demasiado rápido para adaptarse”, explica Sinervo.

A esto se une el avance “implacable” del cambio climático en los últimos 30-35 años. Para ello, Clobert propone, como solución inmediata a la extinción de estos reptiles, “multiplicar la zonas de sombra y los puntos de agua”.

El nuevo estudio demuestra además que los lagartos vivíparos están más en peligro que los ovíparos. “Las hembras vivíparas han desarrollado una temperatura corporal inferior a la de las ovíparas, y una temperatura corporal baja es el rasgo fisiológico crítico que agrava el riesgo de extinción”, declara el investigador canadiense. Las hembras vivíparas regulan su cuerpo a una temperatura inferior para evitar anomalías de desarrollo en su descendencia (altas temperaturas en el embrión pueden causar estas anomalías).

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Referencia bibliográfica:

Barry Sinervo et al. “Erosion of Lizard Diversity by Climate Change and Altered Thermal Niches” Science vol 328, 14 de mayo de 2010.

Fuente: SINC

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