Ciencia

La amistad y la política en el plantel escolar

Fuente imagen: http://www.angloaleman.edu.mx/

«Okay, Dr. Frazier. Si así lo quiere, ya no me diga ni su colega ni su amigo. Usted no es tan colega porque no instruye. No trata directamente con el alumno en cuanto ser-cognitivo. Ni sabe ni mide ni evalúa lo que él, el jovencito, en nuestro caso, aprende o ya sabe. En cambio, yo sí soy maestro porque no pierdo ocasión de meterme en las almas, corazones e intelectos de esos niños y jóvenes. Quiero saber qué saben y qué piensan sobre lo que yo les instruyo. O si creen, o no, lo que yo imparto como enseñanza o verdades. Que me corrijan, así aprender yo con ellos… Dr. Frazier, no me diga amigo ya que, por amigo, por la confianza de serlo, siendo que me llamó su amigo alguna vez, le hablé sin ocultaciones y, aún hoy, informo todo lo que siento, opino sobre todo lo que creo, en aras de enriquecer a mis interlocutores, serles transparente, sea alumno o administrador, padres o maestros y, es maravilloso poder autocriticarnos, sin represalias,
sin miedo… y le dije: ‘No se confíe de Dornan. Ese no es amigo de nadie’. Ni de la madre que lo parió».

«Cállate», me dijiste, te reíste. «Ese humor socarrón tuyo me perturba».

«Ahora mismo, Dornan acusa a un republicano, como él, a Rohrabacher, de ser un dulce papel higiénico, Angel’s soft, con el terrorismo, ¿leíste? … being soft on terrorism and being too close to Islamic extremists… y usted se dice amigo de Dornan… que vale lo mismo que el rollo de limpiarse el culo. Dice que Fa Boulon utilizó un proyectil… Como amigo le dije: No exagere. Eso no es un proyectil».

«¿No lo es?»

«Sé que hablamos de política desde que nos conocemos, aunque seamos de ideologías diferentes…»

«¿Ya no quiere ser amigo? ¿Es lo que me está diciendo?»
«Discutamos eso en otra ocasión, ¿ah, Doc? Ni sobre eso ni sobre Dornan que hablaré, sino sobre el supuesto proyectil y si lo recordé a Dornan es porque usted llama «proyectil» al papel sanitario…Tiene un discurso policíaco, o paramilitar, para tratar con las ocurrencias de los estudiantes… ¡Qué proyectil más pendejo y ridículo! ¡Qué manera de hablar acerca de un acto hostil de escala menor: comparar la actitud de Boulon y otros chicos con terrorismo islámico y babosadas, al estilo de Dornan contra Rohrabacher, que es otro congresista contraproducente, mediocridad importada a Washingron por este Condado rico en imbéciles… Así, como ahora, es que yo converso con amigos, en confianza, así espabilaré al que, como usted, se hace el que no oye y me tiene miedo o roña, que sé yo… Decida usted si me sigue la pista amistosa; pero usted se ofende si yo digo que usted negro. Y usted es negro de piel como la noche y no me molesta para
nada; y yo soy mestizo, indio y morenito; pero con más corazón que Dornan. Sobre todo, amo a esa niñez de Santa Ana, o Garden Grove, tenga o no tengan documentos migratorios. Dornan no, ¿sabe? Ni el otro. Me late que son racistas que lo llaman amigo a usted por adornarse. Usted es el Dr. Frazier, educador, ¿entiende? No un pelagatos».

«También estoy orgulloso de ser afroamericano», dijo él. «No confunda mis sentimientos políticos con mi raza o mis responsabilidades aquí».

«No. No lo haría. Hablo sobre sentimientos de amistad, no sentimientos políticos que, en última instancia, son basura de este sistema. Hablo acerca de relaciones primarias de amistad, confianza y solidaridad. Confianza suficiente para que podamos decirnos cariñosamente que somos negros, o mestizos, los morenitos de la escuela… yo tan morenito como usted, o Fa Boulon. El pigmento de la piel, aunque no soy africano en nada, nos marca… y usted, si es honesto, tampoco se ofenderá ni necesitará justificar la omisión del término «el negrito» alegando africanía. Sus valores son muy europeos, los mismos valores del anglocaucásico; usted no sabe nada del África. Ni usted ni yo… Hablo, sin embargo, acerca de otros valores: los humanos, valores occidentales sustentados como individuos no blancos… Somos negros blancos, jugando a las cortesías, a poltical correctness si, de repente, no somos honestos con realidades éticas o realidades de pobreza
social. En la hipocresía, está prohibido decir que usted es negro, o yo indio, u otra gente bastarda, muerta de hambre… Ese lenguaje no me asusta si es útil a las espabilizaciones, a los despertares, a quitar caretas. No me gusta que nadie anule el vocabulario de la amistad y las agallas, máxime si la intención es tumbarme los dientes cuando me invitan a estas juntas… Ah, pero a mis mejores alumnos nadie me lo tocará. Expúlseme con ellos… Esto es mi sinceridad y trato entre hermanos… Así es que se me habla y se escucha; así se muestra si trato con gente de buena voluntad, entre amigos, entre maestros que quieran educar y tienen ciertos conocimientos, por estar alertas a todo, incluyendo al color de su piel… me gusta que usted me hable sobre política, Dr. Frazier y sí, sin cortesías de disimulo ni ocultación, sin miedo… y todo ésto se lo digo, porque de ese modo, con franca y buena voluntad, quiero que hable usted con ese niño y
su padre antes de aprobar su expulsión, o complacer a los fideicomisarios del Distrito, especialmente, a los que hacen mollero político, para quedar bien aún con temas que ignoran».

«Y lo haré, Mr. Gustavo».

«Y me hace feliz con eso. Y, aún más, con Fa Boulon y su padre, aprenderá tanto como yo. Para comenzar, sabrá lo que son verdaderos proyectiles. No papelitos lanzados al aire como la otra tarde en el auditorio de los chiquillos enojados…. A ellos pídales las cifras de verdaderos proyectiles. El padre de Fa visto, o ha estado entre muchas bombas al caer… si anhelara saber cuántas bombas cayeron sobre Laos y cuántos niños ha sabido que volaron en pedazos, él que es médico militar, le dirá. El caminó por las áreas minadas en Luang Prabang u otros territorios de la Indochina francesa. Padre e hijo le dará cátedra de ingeniería e historia militar. Leen los idiomas, a sus investigadores, no a los libros de los Think tanks de la ocultación estadounidense, o los testimonios de Dornan sobre Vietnam que son teatralería y programitas de radio baratos… Uno aprende cuando tiene en el aula a esos inmigrantes indochinos y tiene que ser quien le
cure traumas, o memorias…»

42. Amigo es el que aprende a oir

Jamás ha faltado el tema de la amistad, su importancia para el desarrollo psicosocial de los adolescentes, en las sesiones escolares que Gustavo conduce. Explorar formal e informalmente el tema, llevando a sus alumnos a pensar en él, ha contribuido a una cohesión anímica favorable, cuando les enseña dinámica de grupo. El equilibra este tipo aprendizaje, el «trabajo / discusiones en grupo» con una convocatoria siempre abierta a que los adolescentes también aprendan individualidad, a estar solos y pensar como si todo dependiera de su esfuerzo interior, la búsqueda del héroe espiritual que los caracteriza al mostrar honduras, peculiaridades de su alma, o su carácter humano.

No todos son tan naturalmente gregarios, aunque seamos animales sociales. Unos son más huraños, tímidos, «fríos» como diría la Niña de El Quiché. Otros son más comunicativos, urgen de la atención ajena. Tal vez no son quienes más oyen, internamente concentrativos, pero son los que más conversan, se abren y asumen una cierta diligencia, a veces innata, aunque no estén preparados ni educados para la responsabilidad social que representa. Estos la imponen y son a veces como los «calientes» del escrito de la Niña de El Quiché. Los calientes, si encuentran un gatito, al pie de ellos / el alma profunda / independiente / misteriosa / se aterran y le dan una patada.

Los niños, más tiernos, retraídos e introvertidos, cuando hallan el gato, le hablan. Se inclinan para buscarlo. Lo observan y, si el gato no se resiste, lo ofrendan con mimos. Mas estos niños, a veces defensivos, marcan su espacio. Son sensibles, menos narcisísticos e histriónicos que los extrovertidos. Al Gustavo colocarlos para que hagan equipo, o discusión en grupo, Gustavo como maestro ha aprendido que hay sentarlos junto, en cierto modo, a sus iguales, los más armoniosos. A veces un niño, con voz gritona, o meliflua, o desagradable o presta a emitir insolencias o vulgaridades, les molesta más que uno que huela mal, o tenga mal aliento.

Una niña, con sensibilidad olfativa, como la que se destaca en María («Rosa Salvaje») ya sabe que, en los días de hormonas alboratadas, sus amigas hieden y se queja sin delicadeza alguna. Por se peleó con Thalía y anuncia públicamente que a sus amigas les «apesta feo las panochas (vaginas)», las axilas o no se bañaron, como es debido, o no lavaron bien sus ropas, o comieron berros, o chorizo con papas. O, sencillamente, han soltado un pedo. «Dr. Frazier, llevo casi un decenio viendo estos sentimientos, físicos y humanos. No son política».

Los niños pueden ser muy crueles, si no se les habla sobre la amistad y las relaciones humanas. «Mas la sinceridad no tiene que ser ofensiva. El individuo más sincero es, como el valiente, creativo. No es un descarado pedante y atropellador. Es amigo sincero es una mezcla del amigo valiente y auxiliador discreto», les explica Gustavo a sus clases. No, por otra cosa, Oscar Wilde, desconfió de la tiranía de la sinceridad malentendida, al escribir: «El peor vicio de un fanático es su sinceridad».
«Sean sinceros, pero no fanáticos de una verdad agresora», les había dicho.

En su clase de hoy, se ha dejado empujar en dirección a este tema porque, en una reunión previa en el ARC, ha sentido al Dr. Frazier enojado como si Gustavo hubiese querido en ofenderlo o herirlo premeditadamente. Ambos son dos temperamentos apasionados. Son étnicos y la gente de colores, las no hegemónicamente clasificadas como europeos-blancos, vienen de comunidades que han sufrido, a cuyas mayorías, con la etiqueta de minoritarios, se les quitan las jerarquías que merecen, la movilidad social a que aspiran, aunque posean los méritos. «¿En qué lo habré ofendido?», se pregunta en silencio desde su aula. El no lo ha querido; pero él se calienta, ambos lo hacen. Sacan residuos de aún no resueltos conflictos que tal vez subyacen en lo más oculto de sus personalidades.

Se le ha ocurrido que mañana (para la sesión siguiente con sus estudiantes(leerá algunos pensamientos sobre la sinceridad y su relación con la amistad y la convivencia. «Serán ustedes mismos quienes se asignarán el que más les guste y le diga algo que les inquiete, en cuantos son amigos del alguien, y quieren ser sinceros con él… Van a escribir una composición sobre ese pensamiento. Lo van a glosar, a traducir a sus propias palabras y sacar de él nuevas connotaciones, lo que creen que está escondido en el mensaje».

El grupo que tiene ante sí se presta muy bien a este ejercicio. En términos generales, salvando a las provisionalmente suspendidas salvajes («Thalía» y «Rosa»), éste es un grupo sensible, al que las dos mencionadas alumnas dañaban, como manzanitas podridas. Otro que daba problemas, «La Shakira», ya es todo un caballerito. Algunos han observado que su comportamiento es tan distinto, desde que Gustavo explicó las viejas connotaciones de la palabra «faggot». Ahora se comenta que «se le está quitando lo joto» y «quiere meterse al ROTC», el programa colegial de cadetes.

Una niña (de hecho, una de las más retraídas en su clase) ha levantado la mano para anunciar que tiene escrito en su cuaderno muchas frases sobre la amistad sincera y que tal vez sirvan para que sus compañeros las utilicen en sus composiciones de mañana. Gustavo pidió que leyera en voz alta para todos y diga cuál es la que más le gusta a ella. Dice que las toma de la internet en inglés. «No importa. Léelas y las traducimos al español entre todos, porque esta es una clase de español y en español es que quiero que escriban. De entre ustedes es que tienen que salir los futuros filósofos y escritores latinos… Ponte de pie y lee que estamos esperando».

Y había un silencio intenso porque es una niña de las que nunca habla y, siempre parece tan retraída, que hoy sorprende verla envalentonada, alzó su mano, pidió su derecho a comunicarse y ésto es un indicio que para el buen maestro revela mucho. El estudiante tiene en sí necesidades expresivas que no comunican, que a veces quedan sepultadas por causa de distracciones colectivas, a las demandas curriculares de ceñirse a rígidos sistemas y temarios.

Gustavo y la clase la vieron en pie para brillar.

Ella comenzó con una cita de Johann W. von Goethe, de la que dijo que es la que más le gusta: «What is uttered from the heart alone, Will win the hearts of others to your own» y la tradujo: «Lo que es dicho desde el corazón, será lo que gana el corazón de otros para tí». Gustavo aplaudió y dijo hacer porque la frase es bella. «Aplaudo desde el corazón porque traduces bien. Sé que la sientes y, si quieres, escriba sobre ella». Y luego, animada se refirió a una cita, «la que menos me gusta porque no la entiendo». La adjudican a Picasso: «Bien. La juventud es un periodo de asumidas personalidades y disfraces. Es el tiempo de los sinceramente insinceros».

«What?», preguntaron otros en la clase.

Y Gustavo sintió que tenía que intervenir con comentario consolador. «Ustedes saben que Picasso es un pintor, genio español, excéntrico como Dalí, mas era un profundo observador y un niño eterno y sensible. Esta frase me recuerda que la juventud es un tesoro, como el del que ya les he hablado, tiene perfecciones dentro que a veces no son muy claras, en cierta edad, cuando hay alguna distracción e inmadurez que no permite al joven que descubra de sí mismo todo el potencial que tiene, toda la riqueza y energía perfeccionadora. Es cuando tomamos personalidades o disfraces prestados… así, por ejemplo, cuando nuestro compañero aquí [señala a La Shakira] se identifica con la belleza de la cantante colombiana Shakira; le toma prestada la música, el movimiento de ella, las imágenes y pensamientos que a la cantante la inspirar a escribir y poetizar, la Loba, la Serpiente, las Lavandarías, los Ladrones, los paraísos de los que se sale o se
entra… pero él, jovencito, por igual tiene la oportunidad de explorar la belleza que él tiene en sí, ocuparse de los temas de su sinceridad, sus necesidades, sus ilusiones. El no es menos que Shakira, no tiene que ser copia de ella, porque él en sí mismo tiene cosas valiosas. Una valía, que es tesoro personal, su alma… y Picasso, el genio, en esa frase que escribió nos dice algo de eso».

Gustavo toma un respiro.

«La juventud es un periodo de sinceridad; pero, provisionalmente, según se va ahondando en la riqueza de la sinceridad propia, asumimos personalidades y tomamos disfraces prestados, casi siempre de una persona que admiramos… Su compañerita de clases, María, toma imágenes de cuando Thalía, la cantante, interpretaba el personaje de María Merced. Pero ella, según entiendo yo, como mi alumna y como muchacha, no tiene necesidad obligada de admirar a Thalía, porque ella es muy linda como adolescente. Es una muchacha bella. Y si la imagen de chica andrajosa de vecindad, la va a ser indisciplinada y malhablada en la escuela, es mejor que cambie de personaje. Mejor que la andrajosa que sea la quinceañera, pero mejor que el disfraz de quincañera de telenovela, ¡caray! que sea ella misma… Eso es lo que Piccaso le diría a ella, si la conociera: ‘Con la sinceridad que tiene, está siendo insincera. Con la belleza que tienes, estás siendo desleal. Con
la valía que tienes, le dando un precio muy bajo, una valoración de pordiosera. Vales mucho, jovencita. Pero en este periodo de búsqueda estás como en tienda de disfraces, no aciertas uno que vaya con tu personalidad y, si quisieras ser más sincera, plenamente sincera, lo que debes hacer es no buscar disfraces. Asumir tu propia personalidad».

«Ese pensamiento me gusta cuando usted lo explica», dijo otro estudiante.

«Lee otros más».

De James Russell Lowell: «No man can produce great things who is not thoroughly sincere in dealing with himself». Ningún hombre producirá grandes cosas, sino es a través de tratar consigo mismo sinceramente. «Eso es lo que Picasso dijo con su cita. Lo mismo que Lowell», dijo Gustavo. «Que la verdad, como la sinceridad, es algo con lo que uno trabaja individualmente desde adentro», agregó otro. Y leyó otros cinco pensamientos más y los miembros de la clase se arrebataban, con entusiasmo, la oportunidad de reflexionar en ellos, pidiéndoselos a la chica. Para ella, este día fue como una quinceañera, su día de brillar, de verse solicitada y admirada por el grupo. Salía del silencio y el retraimiento.

A las cuatro de la tarde, cuando Gustavo fue al Centro (ARC), otro día más en la defensa de Fa Boulon, Gustavo quiso compartir antes de entrar en el tema la satisfacción que sentía por la dinámica de grupo, convivencia motivacional, que se originó en su clase, «ahora que dos distractoras habituales en su sesión no están porque han sido sancionadas por pelearse».

«Posiblemente, ustedes se hayan sentido incómodos conmigo porque, en medio de este asunto del Toiletazo, viene una de esas niñas y me acusa de algo feo, de mirar inapropiadamente, aún de tocarla; ahora que la niña confesó que no es cierto, ahora que sólo se amonestó por intervenir presencialmente en separar a quienes se reñían a puños y jalones de pelo, yo espero que me entiendan que soy apasionado, no persona de sangre fría, y puedo decir por sinceridad cosas que hieren como señalar cara a cara al que miente, alzando mi voz a veces… Como lo hice con la madre de mi alumna. ‘María, miente. Y miente la guardiana. Es insolente, malpensada y chismosa, y yo le exijo respeto. Si quiere tratar como una sargento a los niños y los cholos, es su problema y su estilo. Mas que sepa que yo soy un adulto, profesional, un maestro, y sé lo que hago, lo que veo y lo que debo hacer. Y, en ese caso, ante usted, directora, ante todos, padres, en sesión
colectivo, dije: No vine a ‘ jugar a mi palabra contra la suya’. Vine a asignar responsabilidades. ‘Usted no reprende a su hija. No responde al servicio de Teleparent. Y se le informa que su hija está a punto del fracaso en mi curso y en casi todos sus cursos en la escuela y es indisciplinada y nunca viene a consultar tales problemas. ‘Pues mire el resultado. Le rompieron las narices y yo, al que acusa de pervertido y maniático sexual, es quien convenzo a su agresora de que no le saque los ojos’. Pues bien, me pude quedar en mi salón a echarme fresco y dejar que se maten. No lo hice. ‘I care for them’. Y no hago distinciones de sexo… Ahora vengo a defender a dos chicos… Uno es Fa Boulon al que se escudan, con pales y cartapacios para no oírlo, expulsarlo y comparar su delito, echar un rollo al aire, con una conspiración bolchevique, al estilo MacCarthy o de Dornan… ¡Qué lección chapucera de democracia! Y puede que ésto me saque de mis
casillas… pero a ustedes, profesionales que respeto, yo no los quiero gritar, como si fuera esa madre inmadura de Thalía o Rosa, vecindonas de barrio salvaje… ustedes y yo podemos razonar, echando a un lado esos papeles que no dice nada que competa a este caso…»

«Por supuesto, Gustavo».

«Y en lo que quedamos de discutir y no se pudo antier, está aquello de cuando Fa Boulon recién entraba a la escuela y unos chicos los blasfeman, quisieron hasta pegarle y los papeles dicen que los victimarios salieron como víctimas… porque, asumido que el laosiano no sabe inglés, si recurso sería defenderse a los puños o hablando en chino… pero yo sé los detalles sobre ese asunto. Y sé que la premisa de ‘si esos laosianios, ni siquiera hablan inglés’ es falsa, siempre lo fue… mas el resultado de aquella investigación de ARC en 2004, ahora resulta que agrava el caso, que va en contra del inocente… pues eso, Doctor Frazier, me molestó mucho y tal vez me exalté… es que yo supe que sí Fa Boulon y su padre hablaban inglés, desde ese año y que él, como alumno, no hizo nada indecoroso, y que vivía un momento de tristeza, luto en su familia y con respecto a su padre, vetado de su comunidad… porque Dornan lo acusó de comunista, le
dije a usted: «Hable con él y vea qué gran ciudadano es».

«Sí, sé. Yo le dije que despolitizaría la acusación… y si entiendo ahora que Dornan anduvo cazando votos en Little Saigón y se quiso adornar creando una acusación contra el padre de Fa».

«Agradezco esa concesión, doctor… Y, agregaría, que Boulon, padre, es un hombre tan honesto, que dijo que sí es comunista y lo será siempre y que si lo quieren expulsar del país, expatriarlo a Laos, que lo hagan… pero que nunca, por más radical que sea con sus ideas, será violento… Quiero enseñarle lo que realmente quiso decir el padre de Fa, con este artículo que le traje y que lo he guardado porque me recuerdas la conversaciones que yo tuve con él… Le dejo aquí una copia que imprimé anoche»:

Ningún pensamiento, ninguna crítica, ningún análisis que se precie puede no ser radical. En el sentido de «ir a la raíz», el pensamiento crítico no puede imponerse la autocensura que guía el pensamiento moderado del correcto ciudadano. El trabajo intelectual, sea humanístico o científico, debe ser necesariamente una operación radical.

Pero este pensamiento radical incluye también el reconocimiento de la imperfección del mismo pensamiento humano. La realidad es siempre más compleja e inabarcable por cualquier sistema de ideas. Por lo tanto, de un pensamiento necesariamente imperfecto, aún aquel que ha logrado la proeza de alcanzar la raíz del problema, no puede esperarse una acción sin errores.

Una vez reconocido un error es relativamente fácil corregir un pensamiento. El problema radica en que aún reconociendo un error en la práctica, en los medios, en el modus operandi sobre la realidad, las reversiones suelen ser imposibles.

Es aquí donde el pensamiento radical se vuelve humanista y reconoce los límites y los peligros de sus propias virtudes. Y así la acción moderada se vuelve la consecuencia natural del pensamiento verdaderamente radical: Jorge Majfud: Piensa radical, actúa moderado

El Dr. Frazier cerró el cartapacio lleno de hojas y anotaciones que la Escuela tiene sobre Fa Boulon. Ordenó meticulosamente los documentos, acomodándolo bien dentro del cartapacio. Quedó la fotografía de la Bui Doi / Polvito / Dusty Thing / sobre la mesa y más procedió a fijarla al paquetillo adecuado.

«Era muy linda la madre de ese niño», dijo una de las funcionarias en la junta. Ha comprendido que se cometió el error de asumir que estaba viva en 2004, días del proceso de las sanciones iniciales y equívocas para el niño. El no mentía cuando dijo en la foto quien aparece es mi madre, quien en esos días murió. El niño no estuvo masturbándose.

En las calles de Saigón, la linda mujer en la foto habría crecido como paria, o habría sido discriminada por ser hija de una mujer prostituida y, por encima de ese primer estigma, quien la trajo a los EEUU como bui doi es el padre de un niño al que se estigmatizó como «bullie» e hijo de un enemigo de los EEUU.

«No siempre las cosas son como parecen», dijo.

Aunque se quiera despolitizar el asunto, Boulon padre es alguien quien representa una comprensión «de raíz», crítica y vivencial, de lo que fue la guerra que lo trajo a los EE.UU. , pese a su filiación comunista. Para él, cualquier nación europea, en Indochina representó el colonialismo y el imperialismo. La escuela estadounidense trajo, en esos días, a la nueva escuela donde Fa Boulon sería alumno, alguien que representó el ultraje moral que se hizo de su madre.

«Si hubiese sido el padre de Fa Boulon quien disertara, en vez de Bob Dornan, habría asistido a una conferencia aleccionadora. Habríamos conocido cómo funcionó el Protectorado francés en el Reino de Champasak y cómo le fue unido el territorio de Vientiane a tal protectorado», había dicho Gustavo en la reunión previa. Y el Dr. Frazier, entonces, se exaltó y condenó al maestro: «Usted me resulta peor que el padre de Fa Boulon. Es un radical comunista».

En la noche en su casa, antes de venir a esta junta, Gustavo vació cajones, buscó entre páginas de libros o cada rincón de su papeleo, ese pedazo de artículo que define el tipo de radical que el padre laosiano y él mismo es. Ojalá si entiendan lo que él llama moderación y radicalidad en sus principios.

Mas esta vez, tal vez porque ya se le mira «limpio de culpa» en el caso de mirarle los calzones a Thalía, cada uno de los presentes en esta junta del ARC, se dignó a no dejarle su mano extendida al momento de la despedida. El marco de cordialidad ha sido restaurado y le dan la mano. Lo saludan con respeto y cariño que merece.

Gustavo abandonó la reunión con el recuerdo de dos frases que la niña heroica más temprano durante el día leyó ante su clase: «Débense buscar los amigos como se buscan los buenos libros. Que no está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; antes en que sean pocos, buenos y bien conocidos». De Cicerón sería: «Este es el primer precepto de la amistad: Pedir a los amigos sólo lo honesto, y sólo lo honesto hacer por ellos».

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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