Una investigación analiza la evolución de las herramientas del Paleolítico Inferior en la Meseta Norte

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Marcos Terradillos participa desde hace 12 años en las excavaciones de los yacimientos de Atapuerca, donde se han hallado los restos humanos más antiguos de Europa. Sin embargo, no son los únicos en la Meseta Norte que pueden contar algo sobre la vida de los primeros pobladores de estas tierras. Por este motivo, este doctor en Ciencias Históricas y Geografía por la Universidad de Burgos decidió centrar su investigación en el estudio conjunto de cinco yacimientos y en las herramientas que en ellos se han encontrado el Paleolítico Inferior. Las respuestas las ha buscado también en la Maya y el Basalito (Salamanca), San Quirce (Palencia) y Ambrona (Soria).

El estudio de la Sierra burgalesa se ha centrado en los yacimientos de la Sima del Elefante, Galería y los niveles TD6 y TD10 de Gran Dolina. “Su riqueza nos permite estudiar conjuntos líticos que abarcan más de un millón de años de lapso cronológico”, señala Marcos Terradillos. A través de las herramientas halladas, el investigador se propone desentrañar cómo se desarrolló en la Meseta Norte el modo tecnológico uno, el dos y el tres; esto es, la evolución en la forma de producir herramientas de nuestros antepasados.

Así, entre el modo uno, representado en el nivel 6 de la Gran Dolina y el dos, del yacimiento de Galería, se percibe una gestión más racional de las materias primas, se introducen los grandes instrumentos, como el bifaz, y la producción de cuchillos a partir de bloques de sílex se ejecuta de manera más eficaz y con una mayor variedad de los procesos de talla, explica Marcos Terradillos. Con el modo tres, representado en Gran Dolina y en la zona superior de la Sima del Elefante, se documenta una generalización de procesos más complejos y las herramientas adquieren dimensiones mucho más reducidas. “Las actividades más meticulosas se realizan en el área que ellos mismos ocupan, pero los grandes instrumentos y las actividades más intensas se ejecutan en áreas externas”, concluye el historiador.

La investigación se completa con el estudio de los otros cuatro yacimientos. Las excavaciones de la Maya, por ejemplo, le han permitido deducir cómo los primeros homínidos aprovechaban materiales de escasa calidad (grandes bloques de cuarcitas, muy duras y con muchas fisuras), y a partir de estos cantos, generaban placas que eran la base de una producción más efectiva de cuchillos.

Grupos de talladores

Por otra parte, los hallazgos del yacimiento de Basalito, ponen en evidencia la existencia de dos grupos de talladores: los aprendices, que utilizan materiales de escasa calidad, y un grupo reducido de artesanos que tallan la materia prima de mayor valor. Esto lo indica, por una parte, la presencia de un repertorio lítico abundante de escasa calidad y, por otra, la de un conjunto de instrumentos para los que se ha seleccionado una materia prima exógena, con mejores propiedades, y que se encuentra a unos 5 kilómetros.

En San Quirce se aprecia ya una “clara especialización del instrumental que han utilizado”, así como la presencia de hogares (fuego); de hecho es el único yacimiento que los tiene.

Por último, el análisis de Ambrona ha permitido conocer la gestión de grandes áreas: sus pobladores captaban las materias primas desde 60 kilómetros a la redonda y los utensilios son de mayor calidad.

El estudio se ha basado en la cultura material. Pero además del análisis de los recursos líticos, Marcos ha incluido un programa de arqueología experimental para comprobar sus hipótesis. “Utilizando las mismas materias primas he tallado y reproducido estos procesos para comprender a qué problemas se enfrentaban estos homínidos en las diferentes fases”, detalla Terradillos.

Fuente: DiCYT

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