La bienaventuranza del Mundial

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La bienaventuranza del Mundial

A puntito estamos para que acabe el Mundial de Fútbol en este 2.010 convulso, acelerado, confuso y atropellado con todo el país y más allá de nuestras fronteras esperando que nuestro equipo llegue a la final y a la postre que la gane.

Si esto sucede (cosa muy probable) muchísimas personas van a ser felices. Joder, lo que hace el fútbol. Un deporte. Un juego. Algo es algo porque mantener unida a tanta gente, ya sea de derechas, de izquierdas, del centro, sea cual fuere su situación laboral y/o personal tiene mérito.

Encima es un deporte y un juego que está bajo sospecha desde hace mucho tiempo con unos altos índices de corrupción supuesta aunque cierta y veraz para los que entienden e incluso para los que no.

Eso de que el papa Blatter proclame como dogma absoluto que las nuevas tecnologías están prohibidas ante cualquier error de sus monaguillos llamados árbitros da que pensar, da tiempo (y largo) para el mosqueo y para que las pulgas no sólo las tengamos detrás de nuestras orejas sino para que nos las coman íntegramente.

Este dogma tiene ya un seguidor, el ex seleccionador brasileño Dunga y que no viene sino a dejar más al desnudo la parte trasera de este deporte: «Fútbol es polémica, debate. Si todo es perfecto, no habrá nada que discutir. Ustedes (por los periodistas) perderán el trabajo porque no tendrán sobre qué polemizar, y nosotros tendremos que ir a casa porque nada habrá para mejorar». Me queda la duda de partirme de risa o de ponerme serio porque siento que este tío aprendió desde muy chiquito a tomarle el pelo hasta su madre. En fin, paso.

Como decía, este Mundial está dejando al descubierto muchas cosas, como, por ejemplo, la desigualdad terrible existente en Sudáfrica. La contemplaremos en los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Brasil. Más de lo mismo. Unos pocos que casi tocan el cielo por tanto que tienen y una inmensa mayoría tocando las profundidades de la tierra.

Pero eso no es noticia. Eso no es preocupante. Lo importante ahora es que este país una todas sus fuerzas para que “el España”, como dice mi hijo, gane por primera vez en su historia la Copa del Mundo de Fútbol. Y a partir de ese momento estaremos contentos, felices y comeremos perdices. Se meterá en nuestra piel el verano a tope con las pibas luciendo bikinis de Billabong, O,Neil, QuickSilver, dejando boquiabierto al personal, sobre todo masculino.

Y pasarán a segundo plano el resto de problemas que se irán solucionando poco a poco porque estaremos y seremos más optimistas. Más alegres. Es lo que tiene un equipo que une a tantísimas personas. Y ya casi nadie se acordará de la mediática y hortera B.E. Y dará paso a Sara Carbonero, guapa, bella, sencilla, seductora ella, profesional como la copa de un pino, perseguida por sectores periodísticos machistas y envidiosos y con un novio que además de guapo tiene alma de líder y al que ya han canonizado antes que a Vicente de Paúl, ese gran hombre que gastó su vida por los más pobres y desheredados.

Y que además Supermán es un Sin-Chan cualquiera porque es SuperIker. ¡¡ Qué paradojas tiene la vida ¡¡. La 5, reina de la telebasura, se va a convertir en el paradigma de la ilusión y de la alegría. Y por fin, España será ROJA entera para desequilibrio, locura y esquizofrenia de Losantos, Rouco, la Cope, la Conferencia Episcopal, la Infocatólica, la Intereconomía y todos los dinosaurios que han perpetuado su especie hasta nuestros días.

Seremos más comunistas. Más marxistas. Más de izquierdas.

Soñemos, joder. Tenemos derecho. ¡¡ A por la República ¡¡¡.

Aparte de todo esto, los desempleados, encontrarán trabajo. Y los putos maltratadores y violadores se volverán dóciles y mansos como corderos.

Si España gana el Mundial de Fútbol, tendremos más dinero todos los ciudadanos porque las primas que van a ganar los héroes del balón van a repartirlas entre todos, sobre todo, entre los más necesitados.

Y tendremos dinero para sufragar los gastos que se van a producir, a costa del erario público, cuando venga el otro papa Joseph de apellido Ratzinger.

Si España gana el Mundial de Fútbol, hasta determinada prensa de esta isla, casi seguro, digo casi, dejará de publicar esos artículos de opinión que están desparramando basura y vergüenza para Tenerife.

¡¡ Oh, Dios de todos los humanos ¡¡ Si existes, que España gane el Mundial de Fútbol, a pesar del Jabulani (pelota chunga, oiga)  porque los alemanes, holandeses o/y uruguayos, rivales a batir, tienen menos necesidades que nosotros. Venga España….
¡¡¡¡ CREEMOS ¡¡¡ ¡¡¡ PODEMOS ¡¡¡