El Debate de Caudete: Economía y Ética

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Llegada la campaña electoral de 1992, Bush padre gozaba de una imbatible popularidad. Había puesto fin, siendo suyo el botín, a la Guerra Fría y de las relaciones con el  Golfo Pérsico sacaba todo el rédito posible. Bill Clinton, demócrata, decidió bajar a la hierba la campaña. Su asesor electoral le dio el slogan “la economía, estúpido”. También la política es una práctica de la metafísica. La frase pedía a gritos convertirse en frase definitoria de la esencia de la realidad: echó instancia a la filosofía y se reinició con  “es la economía, estúpido”. La realidad es economía. Y con este filosófico aforismo Bill Clinton ganó la Presidencia de los Estados Unidos de América. Esta es la causa de la internacionalidad de el slogan “es la economía, estúpido”. Había servido para ganar. Eran los años noventa. Después de Clinton y Bush hijo, llegó Obama e inventó el «¡Yes we cam!».  Es más kennediano.  Estamos ahora, en pleno debate del estado de la Nación española, con la economía en danza. La economía no entiende  sino al poder y el poder aumenta con la opacidad. Nada más opaco que las transacciones económicas y los contubernios del poder. El PP español se ha abonado al palco del cero: no hace propuestas ante la crisis e incluso sus líderes se ausentan físicamente del debate congresual. En el PP ganan espacio las sombras. En tanto Rodríguez Zapatero,  receloso del “es la economía, estúpido”, propende al “juntos, podemos”. Podemos aspirar a la enseñanza general científica y especial de cada profesión a los individuos de uno u otro sexo. ¡EDUCACION E IGUALDAD DE GÉNERO!; a la satisfacción por la sociedad de las necesidades de los impedidos por edad o por padecimiento. ¡Es la LEY DE DEPENDENCIA! – Representar al PSOE es aspirar a satisfacer los intereses nobles de la ciudadanía, los intereses relacionados con la mejora de vida en los pueblos y ciudades, concluyeron un grupo de jóvenes socialistas, reunidos en Caudete para leer de nuevo a Pablo Iglesias. La economía no es el fin, como no lo es la propiedad. No se es estúpido por considerar a la Económica subsidiaria de la igualdad ciudadana, subsidiaria de la Ética.

Manuel Pérez Castell

Diputado de España por Albacete