Les cuesta creerlo

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                     

Resulta muy significativo a la hora de comprobar el grado de respeto y sobre todo de participación que los gerifaltes del Partido Popular le tienen y le permiten a sus militantes. Digo esto porque en estos días nos estamos dando cuenta de que en el PP no hacen más que criticar al PSOE por el hecho de que haya dos de sus cargos que se postulan para presentarse como cabezas de lista por la Comunidad de Madrid a las próximas elecciones autonómicas. Tachan de conflictiva una situación que no hace más que poner en marcha el mecanismo democrático de la participación y del derecho que tienen las bases de un partido a través del proceso llamado de elecciones primarias, tan normal en los EE.UU., mediante el cual la militancia tiene la oportunidad de elegir a aquel que ellos piensen que mejor les puede representar y sobre todo que tenga más posibilidades de ganar la presidencia de la comunidad autónoma.

    Yo entiendo la postura del Partido Popular de escandalizarse ante un hecho tan normal como es la celebración de elecciones primarias en el PSOE porque además así lo contemplan sus estatutos, y lo entiendo si tenemos en cuenta las palabras del portavoz del grupo popular en las Cortes Valencianas, Rafael Blasco, que ha dicho recientemente que “Camps debería continuar aunque fuera condenado”. O sea que en el PP lo tienen claro: Este es el candidato pese a quien pese y sea cual fuere su imagen. No hay más que ver ni el porqué consultar a la militancia. Una militancia donde muchos recelan de Camps y que no se andan con medias tintas al decir que es muy posible que detrás de los trajes “quede aún mucha tela por cortar”. En definitiva que no se fían de Camps, que como muy bien ha dicho el periódico de Pedro J. puede ser “una bomba de relojería”.

     Resulta lamentable que por parte del PP se critiquen unas prácticas democráticas y de participación en un intento por tapar su monolítica, férrea y antidemocrática disciplina de partido aunque para ello tengan que pisotear los derechos de sus militantes que por lo visto solo les sirven para llenar los recintos donde celebran sus mítines y nada más. Los tienen y les sirven solo para que les jaleen y les aplaudan. Eso está muy claro. El que en otros partidos haya democracia y respeto hacia sus militantes les cuesta entenderlo y más aún creerlo.