Sociopolítica

En blanco

   A veces no hay manera de hilvanar palabra alguna… Que digo yo que no será por la ausencia de asuntos acerca de los que tratar. Pues que materia hay de sobra en este maldito mundo, que parece abocado al caos irremediablemente si no le ponen la enmienda antes “los astronautas de Yavé” de J.J.Benítez. Que decía, que el material rula en un volumen considerable y a velocidad de vértigo, y que no sólo hay documentación para poder rellenar una columna de opinión sino para desarrollar todo un tratado del despropósito en innumerables fascículos a todo color. Sin embargo, cuando la enfermedad te toca el cuerpo para tratar por su cuenta de hacerlo trizas, todo el afán de uno se concentra en construirse un caparazón sólido o ponerle las zancadillas necesarias como para que no avance y se despida cuanto antes disolviéndose en el minúsculo tiempo que nos ha tocao vivir. Porque así, como es natural, el espíritu se queda ciego y ni las perlas de Tagore son capaces de encender la lámpara de la estancia.

  Con lo que me hubiera gustado a mí componer un discurso, por ejemplo, sobre el aumento anual de los presupuestos para Defensa de los países más poderosos del planeta, con sus correspondientes ventas de armas –para lograr la paz, dicen- mientras millones y millones de ciudadanos sobreviven, que no viven, y los pobres son aún más pobres. Sobre la censura que de manera solapada se sigue aplicando en el ámbito cultural a quienes no comulgan con los poderes establecidos. Sobre los corazones desgarrados por el tedio de tantos jóvenes que comprueban cómo sus esfuerzos no se ven recompensados por la falta –es lo que se suele decir- de oportunidades. Sobre la justicia terrena que continúa siendo incapaz de administrar con el fiel de la balanza. Sobre los golfos que piden el voto, se lo apropian y lo mangonean con el único objetivo del propio beneficio. Sobre los fariseos que en nombre del Crucificado predican desde sus púlpitos dorados, y predican y predican y no practican lo predicado. Sobre la violencia ejercida, sin reparo, del ser humano contra el ser humano.

   Sobre que “el suicidio es la primera causa de muerte en España, por encima de los accidentes de tráfico, mientras que en el mundo más de un millón de personas fallecen cada año por este motivo”, como asegura el defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo. Sobre la expulsión de gitanos de Francia por parte de un gabacho acomplejado (usa alzas en los tacones de sus zapatos para estar a la altura (?) de la musa Bruni), un gabacho xenófobo, de derechas y cuya acción de corte nazi parece que está calando como ejemplo a seguir en los populares catalanes (¿no tiene algo que decir al respecto don Juan José Cortés?). Sobre el denominado Consejo de Laicos del Arzobispado de Madrid, arengando a los católicos para que se sumen a la huelga general; eso sí, deben distinguirse del resto llevando una señal de color blanco (¿como muestra de amor o pureza de alma?). Sobre el Real Club Recreativo de Huelva, un club de fútbol cuya historia arranca en 1889, decano del fútbol español, y que a pesar de tantas puñaladas traperas como ha venido recibiendo a lo largo de estos últimos tiempos, a pesar de tantos pesares, siempre estará por encima de la estatura moral de su amo… En fin. Me hubiera gustado escribir de algo en concreto, francamente, pero es que a veces no hay manera de hilvanar palabra alguna.

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Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.