Carlos López Dzur es un narrador, poeta y filósofo, nacido el 1 de septiembre y residente en Orange County, California, desde hace más de 30 años....
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«Hay más de 200 mil casos de personas puestas fuera de combate, entre éstas 50 mil desmovilizados, unos cuantos detenidos y otros miles muertos. El problema es que los guerrilleros no tenían más de 16 mil miembros cuando Uribe tomó el poder. Los paramilitares tenían 12 mil personas. O sea, han eliminado 3 ó 4 veces los grupos existentes y esos grupos siguen teniendo cuadros. La FARC mantiene 8 mil y 1.500 el ELN en el año 2009»: Congresista Iván Cepeda, miembro del Movimiento de Víctimas de los Crímenes de Estado de Colombia
Fuente http://topnews.in
Cuando uno tiene un país que sufre, patria de caínes, nación en la orgía de las drogas, con su expediente de matanzas y guerrillas, uno pierde toda esa ilusión crédula que habla sobre democracia, civilismo, libre-empresa (lo linda que es Shakira, lo sabroso que se baila el vallenato, belleza del turismo y toda la vaina). Cuando se quiera hacer vencer a Dios sobre todo demonio, ¡carajo! vienen de golpe a la mente todas las pudridas pamplinas que catan los criminales dando vivas al ejército nacional y al yankee.
Uno se recuerda que Colombia, desde los ’70, o más o menos, es el mayor traficante de hoja de coca, pasta básica y, sobre todo, cocaína. Uno no tapa el cielo con el dedo. El estigma está ahí, duele: principal productora y exportadora de cocaína en el mundo. Y van cuarenta años infernales jugándose el rol: a quién se irá a secuestrar, a quién se matará mañana, y quién se atreverá a poner cascabeles al gato, en país tan enorme y rico donde 3 de cada 4 colombianos en el campo son pobres y 2 de cada 4 en la ciudad quedan hambrientos si no cometen un delito, si no mendigan no se nutren. Si no suplican por un harapo, quedan malvestidos. Para agenciarse un pan, se prostituyen, si no se dejan explotar los matan, los marginan por siempre. «Son más de 20 millones de colombianos en la pobreza», ante las narices de Uribe Vélez, el gran amigo de los americanos.
En la nación de 41 millones de connacionales, él se jacta de «sacarle el agua al pez» desplazando a 917.525 campesinos por la gestión de las armas o las fuerzas militares-narco-paramilitares dizque para que no los mate la guerrilla.
Pero ellos, hoy desplazados, indigentes en las ciudades, indígenas la mayor parte, a sí mismos se llaman expoliados y el gobierno y sus sicarios, o sus protegidos, se apropian de sus tierras. Y así ha sido desde Belisario Betancur y Virgilio Barco y Gaviria Trujillo, y Samper Pizano y Andrés Pastrana, y la que fue peor, entre todas, la mafia oligárquica de Álvaro Uribe que trajo a la ciudad un millón de desposesos para sumarlos a 14 millones de pobres en las cabeceras municipales de la Patria.
Y las multinacionales, tan felices, servidas en bandeja de plata con los recursos naturales. Los ricos son más ricos, 49 veces más que el desposeso y los militares más orondos en el crimen porque la patria, apática, desinformada, temerosa los aplaude a tenor con doctrinnas de importación: Seguridad Nacional, Conflicto de Baja Intensidad y el embeleco de una Nueva Colombia hecha de mano dura y ladrona, con Uribe a la derecha y Santos, a la sorda y los ministros del Estado impunes porque, en este panorama, saben demasiado. Londoño, quien se robó en ECOPETROL 13 millones (en dólares gringos) se yergue sobre su nalgúmeno-culo y dice: «… yo sé mucho, Alvarito, déjame rico, intocable, impune, siendo que yo conozco la maniobra de los ‘falsos positivos’, casos que se manejan ‘aislados’, como pocas manzanas podridas y son autores de la matanza de más de 1.666 colombianos indefensos (tu ejército, Alvarito); yo conozco la oficial ilegalidad de la industria del crimen organizado, el alcance de sus corruptores, toda la gente que el Ejército Nacional, tu ejército, Colombia, ha complicado en su plan de reclutar desempleados, mozalbetes drogadictos, delincuentes menores, rateros o discapacitados, y bajo engaños llevarlos a otras zonas diferentes a las de su origen, asesinarlos a sangre fría, disfrazarlos de guerrilleros y presentarlos como bajas en combate, cobrar las recompensas que otorga Tu Ilustre Administración por cada guerrillero muerto.
Después ha de pedirse el permiso que concede el incentivario democrático de la Hipocresía, la Valentía premiada dentro de este cagada gringa-bushista de la seguridad democrática y el Occidente libre de castristas, chavistas, izquierdistas, maralundas, tirofijos o monos jojoy.
2.
Cuando uno tiene un país que sufre con fiebre sintomática de la codicia, la apatía, el yo no me meto, mejor miro y callo, no sea que a mí sí me maten o me vean como quien vive inconforme, uno se recuerda de la desaparición y asesinatos de los jóvenes de Soacha, y toda la práctica criminal que tu Ejército, Colombia, ha practicado desde el decenio del 1990.
Uno no puede tapar el cielo con el dedo ante lo que se oye y se ve. Memoriza a la sorda la historia, el comadreo, los ecos de las andanzas de los militares del Batallón La Popa de Valledupar, o el Batallón Santander, o el Batallón Rifles, o el Batallón Calibío y la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre. Algo ignominioso involucró a 35 Brigadas, en el Gaula de Córdoba, en el Gaula de Casanare y las Divisiones 2, 5 y 7 de tu Ejército, Colombia.
Ya son 2,077 asesinatos en 22 departamentos sumados a los que pudiera haber cometido el Batallón Joaquin París en San José del Guaviare y esos otros que huyeron con rumbo a San Martín después que masacraron con motosierra, machetes y armas de fuego a 35 civiles. Patrullas de contra guerrilla, pertenecientes a la Cuarta División del Ejército Nacional, vestidas como Paramilitares de Urabá y Córdoba, mataron masivamente a campesinos en Mapiripan Meta porque la FARC es mala y la democracia es buena, porque el dogma del Progreso y la Seguridad es artículo de fe en el gobierno de Uribe y el yankee tiene un Plan Colombia para que vivan seguritos, contentos, bien comidos los riquitos blancos y la camada de la Gran Burguesía conservadora y tradicionalista, asesinos de Gaetán y el liderzgo estudiantil y sindical durante El Bogotazo.
3.
Cuando uno tiene un país así, satisfecho, regodeado en aparencialismo, con lealtades escondidas a asesinos encumbrados como si fueran patriotas como Harold Bedoya y Bonett Locarnno, uno puede hallar 2,000 fantasmas silenciados en cualquier callejón, en las veredas de los campos (civiles muertos, pobladores cuyo único delito fue ser pobre en la Colombia surreal de las desigualdades y los cazaguerrilleros de oficio, pretendiéndose méritos a costa de los pobres y el miedo a represalias de cualquier ciudadano bueno y desprevenido.
Y van 60 años de este jueguito hipócrita apoyado por hacendados, multinacionales extranjeras y narcotraficantes.
Entonces, a partir del 2005, a la Fiscalía General se les ocurre la invención del nuevo cuento para más anestesiar en medio de esta pesadilla: Que todo es culpa de la FARC y el jefe fundador, Tirofijo y que husmeando en sus bolsillos y campamentos se han hallado mapas, evidencias, y tienen declaraciones de que él es un capo y transporta estupefacientes.
Ahora podrán decir a la Asociación Campesina de Arauca, que no fue el Batallón Héroes de Saraguro del Ejército Nacional quien realizó bombardeos sobre zonas rurales de Arauquita. Que no fueron militares del complejo petrolero de Caño Limón, quienes han aterrado a las comunidades campesinas de Fundación y Santa Ana.
¡Tiembla, Colombia! fue Tirofijo Marulanda. Es el Cartel de los Comunistas de la FARC. Es el Mono Jojoy. Tiembla, Colombia. Es Briceño, el marxista, quien dispara en la vereda La ChigÁ¼ira del municipio de Arauquita y no las tropas del Batallón Héroes de Pisba o la Brigada 18a. del Ejército Nacional.
Cúlpalos, Colombia, odia a tu izquierda, odia a todo campesino en la selva cerca de ellos, porque son la mafia del Arauca.
«Asociación Campesina: el Ejército halló un fusil AK-47 en la vereda Ojos Claros, durante la operación Atenea: y el Batallón de Ingenieros Númeroro. 14 de la Batalla de Calibío, te asegura: La FARC ya no secuestra a nadie, ya sólo mata a campesinos de la etnia awá, si no trafican coca. No hagan caso al Gobernador de Nariño, Antonio Navarro tiene miedo y por eso no acusa al Mono Jojoy y a los mafiosos de la FARC, pero son ellos, la FARC. Hallamos un fusil AKA. Esto es indicio más que suficiente».
El problema es que nadie ha deseado creerlo. Que tiene por gobierno a militares corruptos y asesinos. Nadie quiere a Colombia en ese mapa mundial del secuestro y el ultraje que se vio propalado en el decenio del ’80 y se han sumado otros 30 años «in denial» desde que el comercio de la cocaína movía entre 1,500 a 4,000 millones de dólares anuales y después de enriquecerse de ese modo mafiosos y gobierno, yéndose a gozarlo a Europa dejan ‘óbolo a la patria’: 900 millones de dólares en propinas al fisco («para que te calles, Mr. Barco, Sr. Pastrana, Honorable Betancur, para que te calles, Samper, Alvarito»).
4.
Cuando uno tiene un país que sufre, patria de caínes, nación en la orgía de la opresión, con expediente de matanzas y faramallas, uno no puede tapar el cielo con el dedo y deslindarse de todo lo que oye desde que la FARC informó la muerte de 11 de 12 diputados en fuego cruzado en el Valle del Cauca.
Habían sido secuestrados por 5 años, pero nunca hubo intención de matarlos. El ejército, sí. y el gobierno sí miente. Ellos sí lucrarían al matar a diputados que propulsan paz y diálogo, amnistía, negociaciones para que vuelva la confianza en el futuro. Y es que, entre Diputados y el mismo gobierno de los EE.UU., se sabe que la FARC lucha, con estrategia equivocada o subersiva, por principios. Y no son un cartel. Y hay una convicción de justicia, utópica tal vez, terca, rencorosamente rancia entre ellos. Y la vida en la selva es dura e indigna para todos. Tarde o temprano, es una trampa mortífera La mortaja en verde para los guerrilleros.
El Cartel es el mismo gobierno y el ejército. El Cartel es una mafia de paramilitares, escuadrones de muerte y millonarios impunes con cadenas de testaferros, montaje de empresas de fachada, importaciones y exportaciones ficticias a las que, por una tajada, el gobierno conecta a los permisos, a la ley, a las impunidades, a la intocable cadena de ilegalidad legalizada. La Narcocracia.
Tirofijo se pudo ir a Europa, con pasaporte agenciado ante el Gobierno y disfrutar su fortuna (si la hubiera forjado), el Mono Jojoy, por igual, un pasaporte y lo quitan del medio y lo maquillan y le dan otro nombre y que se vaya y disfrute de otras monas y millones de dólares; pero aquí se cae el cuento. Todo la mentira de la mala propaganda ya no se puede confundir con los principios, o lo que no se perdona, y hay que matarlos cuando representan revolución social y rabia, matarlos cuando ya siendo monos en la selva huelen como adversarios furibundos del Gobierno Pudrido y la patria boba y la mezquindad de los corruptores y asesinos, éstos hoy festajados, proclamados como Patriotas, Honorables, Ilustrísimos, benditos de la Casa de Nariño y de la Casa Blanca, ungidos por el derechismo y el Pentágono.
5.
Esta vulgar, ensombrecida, infernal tarea de la narcocracia falsamente nacida en el seno de la FARC por el caso de Sonia, o la extraditada Nayibe Rojas, que se la crea Uribe Vélez, o los grandes bancos e inversionistas de Wall Street, que se la crean los fiscales estadounidenses, los artífices siquitrallados de desinformaciones y fabricantes de evidencias fatulas, o se la crea el pueblo cómplice, aterrado, sin esperanza, que se la crean los Pilatos y las élites burguesas, tranquilizadas cuando al fin se silencian los chivos expiatorios.
No hay nada que celebrar este febrero del 2007 con Sonia en las manos de verdugos. No hay nada que celebrar en vías del proceso de paz si todo se ha basado en mentira, en traición anticipada. El Cartel de Medellín más peligroso hoy se lo ha apropiado el Gobierno como se apropiara de la tierra y la vida de los desplazados. Pobres en este proceso de 60 años. No hay nada que festejar con la Ley 365 de 1997 Nada que festejar de que estés libre, Ángrid Betancourt. Suerte que no te mató el mismo gobierno porque ni Tirofijo ni Briceño habrían querido matarte cuando convienes viva.
¿Para qué le sirve a una Mafia en la selva tener $600 millones, si no van a gozarlos? ya no creo ese cuento, si viven miserablemente como es la vida en selva, en soledad sin camino, en el fin del laberinto, golpeados persecutoriamente y la vida de ese modo es muy dura y el asedio del Ejército criminal y no se salva de sus asesinatos ni el vecino inocente.
No se vale tapar el cielo con el dedo ni esconder el motivo y entender ese coraje contra el sistema pudrido. Uno no cree ya las estadísticas de la Hacienda Colombiana sobre presuntas extorsiones y víctimas, ya nada se nos dirá que sea confiable venga de cualquier fuente. En un país donde se sufre y se teme a este grado, sólo es posible saber que hay demasiados crímenes de estado disfrazados de justicia, tanta violencia inncesaria y la mafia-gobierno es la que ha eliminado con ventaja 3 o 4 veces oposición que no quiere, indeseables pobres, activistas, campesinos, guerrilleros o civiles a los que no mataría Tirofijo, o Mono Jojoy o cualquier otro alzado en los montes.
Cuando uno tiene un país que sufre, patria de caínes, nación en la orgía de los negocios turbios, con protección garantizada de los militares, y este expediente de matanzas que ejecuta el Ejército, 4 veces más muertos civiles y guerrilleros o expoliados por cada uno adjudicable a la temida ira de la FARC, uno deja de creer en los milagros y consuelos, porque este triunfo entre triunfos es perverso y el sistema que sustenta este terror y lucro puede durar con su feroz podredumbre otros 60 años.
Carlos López Dzur es un narrador, poeta y filósofo, nacido el 1 de septiembre y residente en Orange County, California, desde hace más de 30 años. Caribeño, con visión hostosiana y bolivariana, es candidato doctoral en Filosofía Contemporanea en la Universidad de California, Irvine. Cursó sus estudios de B.A. en Literatura Comparada e Historia Latinoamericana en la Universidad de Puerto Rico; obtuvo dos M. A. 'Summa Cum Laude' en Montana State y San Diego State University. También hizo estudios graduados en Filosofía Contemporánea, siendo discípulo de los filósofos Dr. Alfred Stern y la Dra. Martha Nussbaum. Su libro, El Hombre Extendido, fue laureado en el Certamen Literario Chicano de la Universidad de California, Irvine, en 1986. Anteriormente, fue premiado su libro de ensayos y poemas Cuaderno de Amor a Haití por el Liceo Iberoamericano de Cultura de Los Angeles; posteriormente, López Dzur ganó varios premios en las categorías de ensayo investigativo sobre temas cubanos y de poesía por textos de su libro inédito, Tantralia, reconocido por la Casa de la Cultura de Long Beach en 1996 y 1998. Fundó y dirigió en San Diego la revista multicultural Sequoyah, junto a los profesores César A. González, Dr. Juan Manuel Bernal Becerra y la Dra. Ivon Gordon-Vailakis. La revista se continúa en modelo virtual: Ver. Su primer libro fue Sarna de la ira parda (Editorial QeAser, 1980), cuentos; al que siguieron La casa (1988), poemas y dos ediciones de El Hombre Extendido. Publicó las novelas Simposio de Tlacuilos (Editorial Nuevo Espacio, New Jersey, 2000) y Las máscaras del tabú (Great Unpublished, South Carolina, 2001). Sus libros más importantes están inéditos en papel, pero se han compartido extensamente en sus bitácoras y en innumerables revistas electrónicas, incluyendo Desde El Límite, Tertulia de Mizar (Puerto Rico), El Perro Andaluz, Adamar (España), Bar de las Virtudes, Argos (México), Muestrario de Palabras, Letralia, Mondo de Kronhela (Argentina), Parnassus, y otras. Entre ellos, están Teth, mi serpiente, Tantralia, Heideggerianas, El libro de la guerra, Leyendas históricas y cuentos coloraos, Epoca de San Sebastián del Pepino, Canto al hermetismo, El ladrón bajo el abrigo, Memorias de la contracultura, Manual de filosofía para incrédulos y las novelas Para matar a los dioses, El pueblo en sombras, Diario de Simón GÁ¼eldres, Berkeley y yo y otros. Sobre su obra ha dicho el crítico y poeta Joserramón Meléndes: «Lo qe aya qe decir de Carlos A. López se dirá de su prosa. Sus cuentos retoman la altura de la mejor tradisión puertorriqueña qu conocimos asta Luis Rafael Sánchez». El antropólogo mexicano Luis F. Cariño Preciado, al reseñar su poemario La Casa (California), anotó: «Cuando uno viaja por las letra de López Dzur quisiera oirlas pronunciadas por él y de inmediato comentarlas. El manejo que hace del lenguaje es tan nuevo... nos tiene acostumbrados a un nuevo manejo del idioma, a una novedosa forma del lenguaje, gracias a la cual nos transporta a originales interpretaciones del todo y sus partes. Leer sus textos es someterse a una ráfaga de ideas y pasajes mentales contrarios a sí mismos y entre sí, pero consecuentes en la esencia». El 4 de abril del 2000, el laureado poeta puertorriqueño Vicente Rodríguez Nietszche comentó sobre la poesía de López Dzur: «Tus poemas están escritos con verdad y sustancia vitales que podemos llamar poesías». Carlos López administra y coordina una bitácora de información comunitaria, política y educativa, en el Condado de Orange, California: La Naranja