Filosofía de la opinión

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En el PSOE han abierto las urnas para elecciones primarias. Pretenden tímidamente dar  voz a la militancia sobre candidaturas, que ofrezcan programas alternativos al PP y lideren la esperanza de quienes apenas entran un subsidio de desempleo en sus alacenas. Quien siquiera sabe con nitidez que es el Presidente del PP ha dicho que Zapatero ingresó en el paro a quienes ahora subsidia.  Jamás he visto demagogia igual. Para elegir a quienes pueden representar al Partido político, que convoca  a la esperanza: os convoco a la esperanza, dijo ZP  al Congreso Socialista que lo eligió Secretario General,  el PSOE ha celebrado en su seno elecciones primarias. Un amigo profesor,  me decía,  desde su especialidad filosófica,  que la sociología pretende ocupar la cátedra de la filosofía; empero yo afirmo que en política se le puede ganar a las encuestas. Quienes reducen el pensamiento a opinión emiten juicio desde el primer jalón de la percepción. Hay que llegar al pensamiento, que está más allá de la apariencia; ha de afirmarse que,  cuando al parecer todo es desesperación, al pensar le viene el afán de vencer.  Si quieres esperanza, vence a la inmediatez, da un tiempo a la reflexión. Cómo puede uno confiar en la mutable y variable y oportunista respuesta, sin más validación que la repetitiva impresión.  Si por ello fuera,  tan sólo la imagen sería el original. Sin embargo, más allá de la sombra,  está quien  la proyecta.  Una organización política, cuyo aparente líder, entre togas y esclavinas,  olvida que lo es, cual es el caso de Rajoy en Santiago, o un líder a quien embeban las encuestas, están abocados a errores importantes. El atuendo de quien ha de gobernar un pueblo ha de ser la sabiduría y la auctóritas, no el ordeno y mando según las encuestas.