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Las migas del almuerzo

 

Maticemos. Llevan tiempo acosándonos televisivamente con la historia de que Belén Esteban, si le saliera “de ahí” tomar el camino que Teleahínco le está señalando desde hace algún tiempo, se convertiría en la tercera fuerza política del país. Por delante de Izquierda Unida, de los Nacionalistas y del siempre correoso Grupo Mixto. No lo dudo.

Tampoco dudo de que el canal dirigido por Paolo Vasile tiene como objetivo sentar a la Sra. Esteban en un escaño del Congreso. La maquinaria ya está en marcha y los tiffosi de turno, más “las” que “los”, jalean a la de San Blas, siguiéndola hasta el infinito y más allá, tal si fuera la Marcha de la Sal de Mahatma Gandhi. No entraremos a valorar, pues no fuimos ungidos con tal capacidad de análisis, los puntos de un teórico programa electoral de la “Princesa del Pueblo”; aunque, someramente, podríamos decir que el PVP, es decir, el Partido de las Verdades de Perogrullo, como debiera llamarse, incluiría propuestas que colmarían a todos los españoles. A saber: menos impuestos, más pensiones, libros gratis para los hijos, trabajo para todos, menos corrupción y bonobuses subvencionados. Seguramente, en Asuntos Exteriores, marcaría la prioridad en blindar la isla Perejil, para deportar allí, cual Guantánamo, a todos los que le lleven la contraria, empezando por Jesús Janeiro y su Campa.

Telecinco, su plataforma electoral, lleva tiempo hollando la autopista de la “tiranía de audencias”, bien por méritos propios, bien rompiendo la hucha de los inversores. Si existe algún programa de la competencia que pueda hacerle sombra, tiran de talonario, cual Florentino Pérez, y lo compran. Sucedió con “Aquí no hay quien viva”, que fue adquirido a maza y cuenta corriente. Lo remozaron, le cambiaron el maquillaje y lo plantaron en parrilla como un producto nuevo. Lo hicieron con Mira Quien Baila, dándole un pomo de rubor aún más leve y presentándolo como Más Que Baile. Lo hicieron con Operación Triunfo, “comprada” a la Primera con nocturnidad y alevosía. Lo hicieron con el Tú Sí Que Vales, que hasta hubieron de cambiar la mesa de los jueces con la cruz del veredicto por campanas y sirenas, vistas las evidentes acusaciones de plagio esgrimidas por la fiscalía. Y si hay algún presentador, tertuliano o cuenta-chistes que prometa futuro en otras cadenas, se le ficha. Aunque sea de utillero.

En ocasiones, cuando la compra del producto entero quizás no pueda resultar del todo rentable, se decide dinamitarlo desde dentro. Que si Televisión Española no llega estar al quite del asunto, nos vemos representados en Eurovisión por Karmele Marchante con una versión incendiaria del “Gibraltar Español”. Y si en última instancia, resulta que es un canal entero en que araña unos celemines de share, pues se compra la cadena en cuestión y arreglado. Ha ocurrido con Cuatro, aunque haya sido maquillado el asunto con lo de la fusión en frío. Debería andarse con ojo la Sexta y poner sus barbas a remojar. Pues su único mérito, que se sepa, ha consistido en soltar la millonada de turno para retransmitir los partidos de Liga. Y a ceros, ya se sabe, nadie gana a Telecinco. Aunque, en un alarde de chulería, le arrearan en su día con un poco de su propia medicina, quitándole los derechos de la Fórmula 1, con Lobato incluido en la transacción.

En vista de que el deporte rey es lo único que se le resite, poco a poco, como avisando de la carambola, Vasile y los suyos han comenzado a mover sus hilos y desde hace unos años ya asoman sus hocicos fieros en las pujas por los derechos: la Copa del Rey, la UEFA Europa League, el Mundial de Clubes y el Mundial de Sudáfrica (cuya retransmisión, por cierto, fue tan horrenda que si España no llega a ganar el campeonato, no alcanzan ni la audiencia de Bob Esponja) … No sé cuánto tardarán en televisar por fin la Liga de fútbol, supongo que cuando La Sexta suelte la correa de una vez. Es cuestión de tiempo. Y de espacio supongo.

Volviendo de los cerros de Úbeda y puestos nuevamente en los de San Blas, me gustaría dejar caer una última miga en reflexión. Maticemos. ¿Qué hubiera pasado si en lugar de dar a elegir a los encuestados entre Zapatero, Rajoy y la Esteban, la hubieran enfrentado a Iniesta, Casillas y Nadal? En los tiempos convulsos que estamos viviendo, donde la clase política es la segunda preocupación de los españoles, es muy fácil dar a elegir a los ciudadanos, sin que la decisión sea vinculante, entre los políticos y la Esteban. Estamos tan cansados y hastiados de los primeros que si nos dan a elegir entre el Presidente del Gobierno, el de la Oposición y el perrito de Tintín, elegimos al chucho como Líder de la Nación. En todo caso, es esa una Verdad de Perogrullo tan evidente que, apoyándose en ella, el director de campaña de Telecinco está orquestando la llegada al poder de Belén Esteban.

Que Dios nos coja confesados.

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