El precio de la vivienda: Pepiño Blanco descubre la pólvora

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No te voy a engañar, pero te lo digo bajito para que nadie más se entere, así entre tú y yo, durante un tiempo me estuve planteando la posibilidad de colaborar activamente en esto de la política, nada grande, algo municipal, ayudar a la sociedad y poco más, pero visto lo visto, viendo el nivel de nuestra clase política he plegado velas y recuperado la cordura para seguir refugiado en la plena libertad de estas líneas.

Porque escuchar a cualquier político es realizar un curso avanzado de cinismo galopante, hasta tal punto de que uno ya no sabe si nos toman por tontos o si los tontos son ellos mismos, con todos mis respetos, claro está, porque algunas declaraciones ponen el grito en el cielo.

Pepiño Blanco, Don José, uno de los ‘mandamases’ del PSOE, ha descubierto la pólvora en la cadena SER. En una entrevista ha asegurado que el precio de la vivienda se tendrá que seguir ajustando porque todavía hay una gran diferencia entre el sueldo de los españoles y el precio que pagan por sus viviendas, ¡qué alguien me lo explique!

Durante la primera legislatura de este Gobierno esa diferencia era aún mayor, se seguía alimentando la burbuja, y nadie parecía decir nada, todos ‘a la sopa boba’, aprovechando el momento. Entonces yo no escuché, a lo mejor tú sí, a ningún dirigente político hablar de esta diferencia o tomar medidas para paliarla, porque entonces eran tiempos de vacas gordas y nadie se preocupaba por estas menudencias.

El gran problema de los gestores públicos, al menos aquí en España, fuera no los he sufrido, sí he vivido, pero no me he involucrado en su política, es que hacen política por detrás de la realidad, en lugar de adelantarse a los acontecimientos. La ley inexorable de la política económica responsable (y de cualquier economía doméstica o empresarial que se precie) es que las reformas deben de realizarse, siempre, en época de bonanza para poder capear el temporal con la austeridad como bandera en tiempos de crisis.

Durante la época de bonanza de la primera legislatura nadie se planteó realizar ninguna reforma, ¿para qué?, todos iban subidos al carro del crecimiento. Entonces, y no ahora, se debían de haber planteado las reformas de las que ahora se hablan. Porque en estos momentos, con el agua al cuello, manda el corto plazo y no el medio-largo plazo, que debería de ser el horizonte de cualquier reforma.

De cualquier forma, y como siempre te digo, tenemos la clase política que nos merecemos, una clase política que sería incapaz de encontrar trabajo en ninguna empresa importante. Antiguamente los políticos eran la élite de la sociedad, hoy la élite de la sociedad huye despavorida de los políticos.