Si todos tenemos que ser iguales…

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Al final, después de la vergüenza ajena que me produce, de apagar y encender el televisor varias veces a ver si es verdad que todavía está, de quedarme petrificado al escuchar una barbaridad tras otra hilada únicamente por la posesión de una mente enferma, de esas que piensa que solo su cristal es el correcto para ver la realidad, es decir el que funciona; pienso en lo simplista que es el argumento comunista con el que nos quieren envolver de que “todos somos iguales” y obvio algunos no nos dejamos.

Eso de ser iguales es tan ramplón, como que Cuba y nosotros, Venezuela, navegamos en el mar de la felicidad; o que Chávez es el pueblo y el pueblo manda; y así hay 12 años de ejemplos rasos y falsos.

Por lo menos en la religión católica, hacen la salvedad de que todos somos iguales… a los ojos del Dios Católico. Gracias a Dios que existe, porque hay otros dioses de otras religiones que se hacen de la vista gorda y todo el que no los siga es un impuro e impío que hay que eliminar.

A alguien hay que echarle la culpa.

Pero pueblo, vulgo, soberano, ¿Somos todos iguales? Los hay de todos los tamaños, dimensiones y colores imaginables, además de gustos y preferencias muy diversas. Unos negros y otros amarillos, o blancos o rojos. Los hay feos y otros menos; unos muy machitos y otros no tanto. Alargados, redondos, achinados o con pelo chicha o albinos. Unos sanos y otros enfermos. Y todos poblamos este mundo, o en nuestro caso poblamos malviviendo nuestro terregonal.

Eso en lo físico, pero en el gusto de cada quien los hay que prefieren carro y otros autobús; hay quien prefiere pan de trigo y otro arepa; hay quien estudia, trabaja y se labra un provenir para él y su familia, y los hay que prefieren sobrevivir a base de misiones, creyendo la ilusoria idea de que todos somos iguales.

La diversidad humana está ahí, salta a la vista.

De esa diversidad la diferencia más notoria que realmente me llama la atención, porque que cada quien sea como es, ese es muy su asunto, pero, sobre las capacidades del hombre, de todos y cada uno de nosotros, no todos nacimos con un don, es más, la gran mayoría somos normales, planos, simples, con virtudes y defectos, pero muchos otros nacieron con una propensión a desarrollarse en áreas tan diversas como hombres en la tierra hay.

Frederick Chopin (1810-1849) a los siete años escribió la Polonesa Heroica, la que se convirtiera; a casi cien años de su muerte, en himno de lucha de la resistencia Polaca contra los embates del ejército de Hitler.

José Raul Capablanca, un prodigio del ajedrez. Fernández Moran, insigne médico y científico venezolano creador del bisturí de diamante, entre otras. Pele, considerado el más grande futbolista de la historia. Von Braun, genio creador de los cohetes retro propulsados. Y así muchísimos otros que con dotes heredadas o simplemente y como se dice popularmente “nacieron con estrella”

Entonces, por favor, que alguien me diga, ¿cómo es eso de que todos los hombres somos iguales?

Definitivamente me niego a aceptarlo, saber que voy a ser igual que los jaua, o los juan barreto, o los rodríguez chacín, o los chavez, o los mario silva, o los milicos que aceptan ordenes cubanas, o los soto rojas, o los aristóbulo, o los jueces de cuello rojo y bolsillos grandes, o cualquiera de los asambleístas focas del régimen, o todos esos que se hacen llamar de oposición pero llenan sus bolsillos de millones corruptos sin importar la dignidad, el sentido de pertenencia, la justicia, la lealtad; pues creo vomitaría hasta morir.

Por último ¿Si todos tenemos que ser iguales porque nos tuvimos que parecer a Cuba y no a Suiza?

Arq. Víctor Juan Mión Pivetta

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@Mionvi

18.01.2011

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