La reforma de las pensiones condena a los jóvenes españoles a vivir en la pobreza

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«Un acuerdo histórico» es el que se ha conseguido tras el acuerdo del PSOE con los sindicatos y la patronal. Al menos esas eran las palabras de Valeriano Gómez, ministro de Trabajo e Inmigración del gobierno de Rodríguez Zapatero. Aunque sería mejor referirse a este acuerdo como «la oportunidad perdida» para construir un sistema de pensiones viable a largo plazo. Mientras tanto, María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP afirmaba que la reforma del sistema de pensiones «va en la buena dirección». ¿En la buena dirección?, ¿hacia dónde? ¿El PP aceptará la corresponsabilidad en el acuerdo sobre las pensiones, como quieren los sindicatos y el Gobierno?

A estas alturas ya no me sorprende nada de todos aquellos que se reparten el pastel, pues qué pueden decir. Pues eso, hay que mantener el sistema que es el que les da de comer. ¿Adelgazar el Estado?, ¡no hombre, no! Esa no es su prioridad ¿Es que no se ve que gracias a ello viven sindicatos y políticos? Lo de la patronal, eso si que me ha dejado de una pieza, se han tirado piedras sobre su propio tejado; aunque por supuesto, no creo que piensen igual los pequeños empresarios y los autónomos, colectivo que tendrán que cotizar como mínimo 25 años, una especie «pago revolucionario», que por qué, ¡por existir hombre, por existir! Ya saben los sindicatos y los políticos que muchos autónomos prefieren cotizar lo mínimo y compensarlo con un plan de pensiones, y eso a la izquierda no le gusta ¡hombre! Y a los sindicatos menos. Además, está eso de que no pueden meter representantes sindicales en los pequeños negocios. Por otra parte, si el PP acepta el acuerdo tal como está pactado, como parece que hará, su credibilidad para muchos ya no valdrá un pimiento, principalmente después de su «cacareo» sobre el rechazo a la ampliación de la edad de jubilación a los 67, aunque esto no sea lo más grave.

Pero, si queremos hablar de verdaderos perjudicados no podemos olvidar a nuestros jóvenes. ¡Sí señor!, el futuro de España. Los jóvenes cuya opinión no cuenta, porque según dicen: «pasan de la política». Para ser correctos los políticos han conseguido que los jóvenes «no molesten», cómo, pues sencillamente teniéndolos adormecidos con sus políticas subvencionadoras, proteccionistas e ideologizadoras. Muchos ni tan siquiera se plantean cómo les puede afectar una reforma del sistema de pensiones, ni del mercado de trabajo, ni de la educación, ni de nada. De esta manera consiguen aprovecharse de todos ellos, desde los empresarios sin escrúpulos a los sindicatos de clase, y los políticos ni qué decir. Muchos de nuestros jóvenes han llegado a ser tan dóciles que ni protestan, como lo demuestra el que aceptan fácilmente la precariedad y el desempleo. ¡Así nos va!

¿Acaso pensáis que a los sindicatos, o a los políticos, o a los grandes empresarios, les importan los jóvenes? ¿No es suficiente con que la tasa de paro juvenil en España esté situada en el 43%, para que nos demos cuenta que algo falla? Sin duda los sindicatos UGT y CCOO tienen una representatividad cada vez menor (según el propio Ministerio de Trabajo, las centrales sindicales han perdido en un año 270.000 afiliados); sin embargo, cada vez tienen mayores privilegios, y en la reforma de nuestras pensiones han participado y decidido por todos nosotros, incluyendo los jóvenes, que en su gran mayoría no están afiliados a ningún sindicato político. Además, deben saber ustedes que el 88% del presupuesto de estos sindicatos depende de las aportaciones del propio Gobierno, lo que les convierte en juez y parte, me atrevo a decir por ello, que tampoco representan a la mayoría de trabajadores de este país. ¿Cómo pueden entonces estas organizaciones estar presentes en una negociación, en donde se decide arbitrariamente la confiscación de nuestros ahorros (cotizaciones)?, ¿pueden alguien acaso justificar su neutralidad?

Los sindicatos han demostrado que solo les interesen los jóvenes para que se hagan cargo de las pensiones de los jubilados, y nada más. Lástima de país. Quiero poner el ejemplo de un grupo de jóvenes que me toca más cerca, los universitarios, a estos el Gobierno y los sindicatos los han condenado a no recibir la pensión máxima, o bien, a dejar de pensar en formarse, un verdadero lastre para la educación superior post universitaria, y también para la formación científica de España, y por ende, para la propia competitividad de nuestra economía de cara al exterior. Queridos jóvenes, y os lo digo con sinceridad, si hay alguien a quien más han perjudicado es a vosotros y, aunque el resto de españoles hayamos salido mal parados, no hay punto de comparación. Aunque pueda que haya todavía algunos de vosotros que no queráis daros cuenta, esta es vuestra triste realidad. Para empezar, vosotros nunca podréis jubilaros a los 65 años con la pensión completa, como tampoco lo harán probablemente todos los menores de 48 años, pues harían falta 38 años y medio cotizados, y tal como está el mercado sinceramente, a ver quién es el guapo, o la guapa, que consigue trabajar sin parar a partir de los 26 años y medio para tener derecho a la jubilación a los 65 años, o incluso a los 67 años. Y a ver quién puede conseguir la pensión máxima. Como diríais los jóvenes: ¡ni de coña! Desde mi punto de vista este es un atentado político y sindical contra la formación superior y contra todos los jóvenes de este país, además de una condena anunciada a la pobreza de los mismos.

Si consideramos la situación lamentable del actual mercado de trabajo para nuestra juventud y, a eso le añadimos que a partir de los 55 años pueda que a muchos  la suerte no les acompañe y pierdan su trabajo, como le ocurre actualmente a muchas personas en edad madura que se quedan en situación de desempleo, y donde su probabilidad de volver a trabajar disminuye notoriamente. Si eso ocurre,  ni tan siquiera podrán llegar a los 25 años cotizados en su vida laboral.  Entendiendo que es lo mínimo para tener derecho a la pensión, salvo que se determine un mínimo distinto. Con lo cual, las cotizaciones obligatorias que se descontarán de sus nóminas mientras estén trabajando, se habrán tirado directamente a la papelera, y en el mejor de los casos, para quienes consigan trabajar más de 25 años, pero, no hayan contribuido los 38 años y medio, su jubilación se verá mermada notoriamente. Se que muchos de los jóvenes podrán pensar que eso está muy lejos y, por tanto, no les preocupa, pero el tiempo pasa muy deprisa y casi sin darnos cuenta este pacto entre Gobierno, sindicatos y patronal, asegurará el billete de nuestra juventud hacia la indigencia.

Lo justo hubiese sido que en vez de cotizar para pagar las pensiones de quienes se jubilan, en el conocido como sistema de reparto actual, seamos nosotros mismos quienes guardemos nuestros ahorros (cotizaciones) para gestionar nuestra propia jubilación, o bien, para ahorrarlo en activos rentables y conseguir sacar mayor rendimiento a nuestras cotizaciones, pues así al menos, nuestros jóvenes tendrían garantizada una pensión digna para cuando llegue el momento y, porqué no, obligando al Estado a que también garantice una pensión pública mínima, independientemente de las cotizaciones. Pero para ello, habría que empezar por dejar de gastar el dinero público en tonterías y dejarse de tanta subvención. Y esto que digo, no es una quimera, es posible. De hecho, fue una solución para una crisis similar que ocurrió en Suecia en los años 90; gobierno socialdemócrata, casualmente. Si este sistema fuera el que se hubiera pactado e implantado, conocido como sistema de capitalización mixto, las cotizaciones al menos servirían para que los jóvenes no vean el futuro tan oscuro en España, para que se queden y no os vayan a buscar su futuro fuera. Pero, para quienes se quedan, deberían empezar a pensar que el futuro también está en sus manos.

Queridos jóvenes, ”no dejéis que otros decidan por vosotros, involúcraros, haceros oír, participad. Algunos luchamos por nuestros hijos, vosotros luchad por vosotros mismos”.

Gunther Zevallos. Secretario Gral pCUA.

Vicepresidente del Proyecto Liberal Español.

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