A Contracorriente.

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Dedicado al bravo, combativo y heroico pueblo NgöbeBuglé.  

“La lucha económica no puede separarse de la lucha política, y ni la una ni la otra pueden ser separadas de la lucha ideológica.” Necesidad de una Preparación Ideológica de las Masas. Antonio Gramsci. Filósofo y Político Italiano (1891-1937).

Mi pluma es mi honda de David contra el Goliat Imperial. Estas son algunas reflexiones y opiniones escritas al calor de la batalla y que se las comparto. En estas reflexiones hago un breve análisis de la situación actual del movimiento popular y social panameño y de cómo se viene desarrollando la lucha contra el actual orden de cosas. Inicio. No podemos caer en el coyunturalismo, es decir, en sólo enfocar todas nuestras energías y fuerzas a organizar y participar en actividades o manifestaciones temporales. Nuestro fin primordial en medio de la coyuntura actual no debe ser sólo la lucha contra el régimen autoritario, personalista y elitista de Ricardo Martinelli y de los partidos Cambio Democrático (C.D. por sus siglas), Panameñista, Unión Patriótica y el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIRENA) sino la organización, concientización y educación de la clase trabajadora y campesina. Coyunturas van, vienen y vendrán, inclusive si llegamos al poder los explotados. Nuestras energías y fuerzas deben estar enfocadas en luchar contra la clase dominante o de lo contrario seguiremos en las calles sólo resistiendo las medidas anti-populares y neoliberales. En medio de todo esto, de la lucha de clases, de las victorias y derrotas, hay que denunciar a los oportunistas, demagogos y falsificadores que utilizan la noble y altruista lucha del movimiento popular y social para tomar oxígeno y abrogarse para ellos el protagonismo y las banderas de lucha.

Igualmente no podemos caer en un activismo sin reflexión y debate profundo de los objetivos, medios y fines por los cuales luchamos. Sin tener en firme y claro la(s) consigna(s), principios y valores centrales que orientaran el trabajo político y de masas. Por supuesto debemos poner en práctica en la medida de nuestras posibilidades y realidades la teoría, pero igualmente debemos pertrechar política e ideológicamente al pueblo de la ideología socialista. Sí socialista, no hay que esconderse o bajar el perfil, el que es socialista que lo declare, que se muestre como tal, no hay que avergonzarse de ello, todo lo contrario hay que estar orgullosos de pertenecer al destacamento de vanguardia y no ocultarse tras máscaras “liberales”, “centristas” o “democratofilas” para pasar o pretender ser “moderados”. Llamo “democratofilas” a las personas y organizaciones que asumen una posición centrista, moderada y reformista de optar por una democracia representativa y de un Estado de Derecho, pero que no critican, condenan y en algunos casos hasta avalan el actual modelo o sistema de explotación y dominación capitalista. Reforma de la forma institucional-administrativa, pero no cambio del fondo, del contenido político-económico del sistema. De ahí surge el supuesto dilema para algunos: Reforma o revolución. Hay que optar por la revolución. Seguir pensando en reformar un sistema podrido, perverso, autoritario y explotador es el pensamiento y acción del ala izquierda de la burguesía, transformar y cambiar el sistema y construir uno nuevo de raíz es el pensamiento y acción del ala izquierda del proletariado. 

En estos momentos coyunturales, distintos proyectos políticos e ideológicos pueden coincidir en tener un adversario o enemigo en común, pero esto no significa de ninguna manera que se cancelan las contradicciones o pugnas de clase, pensarlo sería ser anti-dialéctico. Se puede estar del mismo lado, en la misma orilla pero esto no cambia los intereses de clase que encarnan distintos proyectos políticos e ideológicos. Igualmente surgen social-reformistas u oportunistas que en medio de una radicalización o fuerte pugna entre clases, intentan ser un centro sólo en medio de la coyuntura para así capitalizar para su proyecto a futuro, votantes para las próximas elecciones. Unidad, trabajo en colectivo, pluralismo o tolerancia si y solo si, sí se es honesto, claro y definido, porque en momentos de lucha no se puede ni se debe engañar a las masas con dobles y triples discursos. Es caer en lo que tanto le criticamos a los partidos burgueses.

En medio de esto a mi parecer se deben tener dos cosas muy claras y definidas: 1- No todo proyecto político e ideológico porque sea contrario coyunturalmente al actual gobierno en el poder significa que sea un contrario a las políticas, al modelo o al sistema que nos domina y explota. Esto se explica porque los partidos políticos en oposición simplemente fueron desplazados del poder y su lucha es por el poder no para cambiar o transformar el modelo o sistema, sino para acumular votos y espacios para llegar de nuevo al poder para explotarnos (Ver, leer y analizar las declaraciones y opiniones de dirigentes y pre-candidatos presidenciales de los actuales partidos políticos en oposición que no hacen una crítica, condena o denuncia de la explotación y dominación del sistema capitalista). 2- Ni conciliación o colaboración con partidos políticos que siguen representando los intereses de la clase dominante. No hay que llevar el agua al molino ajeno ni tampoco se pueden dejar de denunciar a los que muy oportunistamente quieren o buscan vestirse con piel de ovejas sin dejar de ser lobos. Cuando estoy en el poder soy neoliberal, capitalista, anti-comunista y acrítico con el gobierno del cual formo parte y en oposición soy estatista, socialista, anti-capitalista e hipercrítico con el gobierno de turno. Las contradicciones, pugnas e intereses de clase no cesan, las coyunturas nos podrán colocar en la misma orilla, pero no significa que seamos iguales o similares.  

En cuanto a la participación ya sea individual o colectiva, se debe reforzar y desarrollar los espacios de los frentes o coordinadoras de masas o populares (en este caso de la Unión de Lucha Integral del Pueblo ULIP y del Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales FRENADESO) los actuales referentes del movimiento popular y social panameño, al igual que la inscripción, formación y desarrollo del instrumento político-electoral (partido político). Es innegable que las distintas expresiones, grupos, colectivos, asociaciones y fundaciones comprometidas, alternativas, progresistas, democráticas y revolucionarias tienen legítimo derecho a existir, pero lo que no es menos cierto es que los esfuerzos y energías deben ser concentrados y reorientados a proyectos, plataformas, frentes o coordinadoras amplias, democráticas y participativas en cuanto a su dirección, pero enfocadas a realizar una incidencia y participación en colectivo de una forma unitaria, programática y hegemónica. Unidad en la diversidad y la pluralidad, pero teniendo en cuenta nuestra identidad y conciencia de clase, de explotados frente a nuestro enemigo de clase.

Mientras el enemigo de clase pacta entre sus distintos sectores, expresiones y facciones por espacios de poder, dinero y sus intereses de clase, los explotados debemos hacerlo para derrotarlos, denunciarlos y desenmascararlos, por nuestros principios, valores y convicciones de construir una comunidad más justa socialmente, igualitaria, fraterna y libre. Desunidos, atomizados, descoordinados seremos y somos presas fáciles, unidos somos una fuerza hasta temible. Ellos los (explotadores) no cejaran en su sistema y proyecto de explotación. Nosotros los (explotados) no podemos bajar la guardia, hay que continuar con la organización, la concientización y educación popular y social. Ya es hora después de 20 años de lucha que a costado lágrimas, sudor, sangre, mártires, heridos, muertos, represión y persecución de demostrar a la gran mayoría del pueblo explotado, a los países de la región y del mundo que el Socialismo no es una utopía irrealizable, sino es el futuro luminoso por el cual la humanidad ha de marchar.

Armados con una posición de lucha inquebrantable, con una convicción firme de acero en la construcción de un futuro mejor y pertrechados en la Filosofía de la Praxis (Marxismo-Leninismo-Maoísmo) venceremos al enemigo de clase y forjaremos con decisión, la conquista del poder para todo el pueblo. No hay que olvidar que el Socialismo es pan, tierra, trabajo, libertad, solidaridad, fraternidad, igualdad, justicia social, progreso, internacionalismo, pero sobre todo amor por la humanidad y por los seres humanos. Quiero terminar este artículo con estas palabras del Maestro y Apóstol de Cuba y Nuestra América José Martí: “La justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho: eso es la revolución.” Así sea.

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