Rosas en San Valentín

1
93

Rosas en el día de la amistad, o de los enamorados, o de San Valentín, el día del amor.“Hoy la tierra y los cielos me sonríen; hoy llega al fondo de mi alma el sol; hoy la he visto… la he visto y me ha mirado. ¡Hoy creo en Dios!”

Con estos sencillos versos de Gustavo Adolfo Bécker, que encierran tal intensidad emocional y amorosa, podemos ilustrar en forma aproximada el sentir de los enamorados. Dicho de forma más simple: Qué bonito es el “Amor”.

La psicología nos dice que el amor es un estado de encantamiento por alguien a quien percibimos como único e insustituible. Tal estado nos altera la conducta provocándonos un intenso placer y a la vez un sufrimiento insoportable que raya en la obsesión. Esta primera etapa del “amor” es pasajera y puede dar lugar a una relación estable mucho más serena.

Aunque los sentimientos han sido los mismos a través de los siglos, lo cierto es que han estado influidos por los códigos de su respectiva generación; imaginen por un instante la época medieval en que los hombres resguardaban a sus esposas con un cinturón de castidad.

Sobre el amor nos habla el pensador francés Blaise Pascal “El corazón tiene razones que la misma razón desconoce”. Porque el amor oscila entre los sentimientos, las emociones, las pasiones y el humor; los aspectos de nuestra personalidad sometida a las variables psicosociales. Por lo mismo hablar de amor es complicado, es más fácil vivirlo, sentirlo aunque no sepamos definirlo o explicarlo.

A los enamorados les basta su propio lenguaje, el Universal: Una mirada basta para comunicar que “algo especial” sucede en nosotros cuando estamos frente al ser amado. En ese momento todo se vuelve irrelevante y sólo existe el fondo de esa mirada que nos abstrae y nos lleva hacia la Felicidad.

El amor, nos hace necesitar el cariño y la presencia del ser amado como una dosis cotidiana, que si nos falta, nos desequilibra emocionalmente, de ahí que muchos adolescentes que se inician en las lides amorosas pasen horas al teléfono o en el Chat.

Y si pasamos esta primera etapa, intensa, maravillosa y romántica, podemos pasar del noviazgo a la convivencia, teniendo presente que cada día debe cultivarse el afecto, cada día, para que haya suficiente al momento en que los enamorados deban superar las crisis que se presenten. Ya que la vida no es llana, ni plana; lo cotidiano es un ir y venir de dificultades, que al estar acompañados, son más fáciles de salvar y de resolver, lo que me hace concluir, que amar es mucho más que trascender, es un compromiso de crecimiento constante, es un camino a la sabiduría, a la serenidad, y a la Paz, por supuesto si nos ocupamos en todo el sentido de la palabra: a Amar.

CONSTANZA ARTIZ

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here