La crisis del movimiento social en Panamá

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La crisis del movimiento social en Panamá, ante el problema de la Ley minera


Son muchas las experiencias que se pueden rescatar de nuestro pasado sobre el movimiento social, los cuales demostraron la unificación de un movimiento social panameño en contra de las injusticias que siempre se han dado en nuestro país. Desde el acontecimiento de la “Tajada de la Sandía”, en 1856 (donde participaron hermanos latinoamericanos que se encontraban en el momento del hecho) hasta las luchas reivindicativas para alcanzar la soberanía total de nuestro territorio (1947 y 1964). También, cabe mencionar lo que muchos autores latinoamericanos como Willen Assies (2002) han concluido; que los años 50, 60, 70 y 80 del siglo pasado, fue el auge de los movimientos sociales en contra de los gobiernos autoritarios o de dictaduras militares, por la búsqueda de alcanzar una democracia social participativa.

Está claro, que hoy día esas históricas luchas de reivindicación de un movimiento social unificado del pasado no se han vuelto a repetir. Es evidente el problema que esta enfrentando actualmente el movimiento social en Panamá. Un problema que coincide con la introducción a profundidad de las políticas neoliberales en nuestro país (desde 1990). La aplicación de esas políticas, han cambiando los mecanismos de exigencias (de derechos) hacia el Estado; han fraccionado el movimiento social en nuestro territorio; han creado nuevos actores y otros movimientos sociales; y también, ha evidenciado la total desorganización, incomunicación y desinterés de colaboración entre los movimientos sociales para encausar una sola lucha de reivindicación que represente resolver todos los problemas sociales, políticos, civiles y culturales de nuestro país.

Actualmente, el movimiento social en Panamá, esta tan fraccionado que no encuentra un punto central para unificarse. Por un lado se encuentra las luchas de reivindicación que realizan el FRENADESO, los ambientalistas y ecologistas, los periodistas, los pueblos originarios, el gremio de la salud pública, los educadores, los estudiantes universitarios, los transportistas, los jubilados, y los que han tenido problemas con el cuestionado Sistema de salud nacional (los enfermos del SIDA y los familiares de las victimas del dietileneglycol), entre otros más.

En el tiempo que ha transcurrido desde el inicio de la administración del actual gobierno, se han realizado una serie de reivindicaciones sociales en contra de éste (ley chorizo, cambio curricular de la educación, el problema del agua, el problema de la libertad de expresión, entre otros).

Hoy día, se encuentra el problema del cambio de la Ley minera, el gobierno busca promover la explotación minera a cielo abierto. Ante ese problema, los diferentes representantes de la sociedad civil panameña (ambientalistas, ecologistas, políticos, estudiantes, y principalmente, la población ngäbe y buglé), esta en la búsqueda de incidir en la decisión de la Asamblea Legislativa para que no se cambie la Ley de explotación minera.

No obstante, el día 15 de febrero de este año, se da una manifestación que tuvo como lugar de partida, la Iglesia del Carmen. Estuvieron presentes diferentes representantes de la sociedad civil. Mientras en la Asamblea Legislativa, se encontraban un grupo de ngäbes y buglés preparándose para iniciar su marcha y tal vez encontrarse con la manifestación de la Iglesia del Carmen. El problema de la falta de coordinación, la desconfianza y las malas prácticas realizadas por el grupo estudiantil FER – 29, provocaron que este tipo de reivindicación se diera de forma desunida. Los hermanos ngäbes y buglés decidieron realizar su marcha hasta la Iglesia de Don Bosco, regresando hasta su punto de partida.

De que vale expresar la consigna: “Esta lucha es de todos”, sí en la práctica se demuestra otra. Esta situación, demuestra que existe la necesidad de repensar sobre los problemas actuales que enfrenta el movimiento social en Panamá.

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