Indignaos, de Stéphane Hessel

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“Indignaos”, Stéphane Hessel, 2010, 32 pp.

“El mundo va mal, gobernado por poderes financieros que lo quieren todo.  Nosotros  nos jugábamos la vida en la resistencia contra los totalitarismos. Hoy los jóvenes se juegan la libertad y los valores más importantes de la humanidad”

“¡Tomad el relevo!, ¡Indignaos! Los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no pueden rendirse.


No os dejéis impresionar por la actual dictadura internacional de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia. Cuando algo os indigne, como yo estaba indignado por el nazismo, entonces no hay más remedio que convertirse en militante, fuerte y comprometido”.

El fenómeno literario en Francia se llama Stéphane Hessel, tiene 94 años, ha vivido una vida de aventuras, coraje y determinación. Estuvo dos veces en campos de concentración y se escapó. Diplomático de Francia fue uno de los diez redactores de la Declaración de Derechos Universales, aprobada por la ONU, en 1948.

Estremecedor manifiesto a los jóvenes desde su experiencia como miembro activo de la Resistencia y colaborador del General De Gaulle. Ha sobrepasado los dos millones de ejemplares vendidos y se traduce a veinte lenguas.

Nacido en Berlín, Hessel llegó a París en 1924, a los siete años. Sus padres fueron unos judíos alemanes cultos y amigos de Duchamp y Picasso. “Conocí a Walter Benjamin a los 15 años. Toda esa gente era mi familia. Por eso, cuando el nazismo calificó esa cultura de degenerada, tuve que rebelarme”.

Estudió en la Escuela Normal Superior, donde conoció a Sartre: “Era un tipo influyente, que te convencía de cómo había que ser y cómo debía uno actuar”. Tras el armisticio, se levantó contra Pétain, luchó en la Resistencia, fue hecho prisionero por la Gestapo. Pero su libro no habla de eso.

“Mi obra exhorta a los jóvenes a indignarse, dice que todo buen ciudadano debe indignarse actualmente porque el mundo va mal, gobernado por unos poderes financieros que lo acaparan todo”. Y prosigue: “En nuestra época teníamos un adversario claro: Hitler, Stalin. Y dijimos ‘no’. Ahora es igual de importante decir ‘no’. Hay que resistir otra vez. Nosotros nos jugábamos la vida. Pero los jóvenes de ahora se juegan la libertad y los valores más importantes de la humanidad”.
Sabe de lo que habla.

Trabajó en Nueva York, en Viena y en París, viajó por todo el mundo, siempre fiel a los valores de la Resistencia y a los Derechos Humanos, escribió un libro de memorias de hermoso títuloDance avec le siecle (Baile con el siglo) y aunque anima a la gente a indignarse, aboga por la no violencia, aparentemente no guarda ninguna amargura y sonríe incluso cuando recuerda los peores momentos, como cuando le torturó la Gestapo.

El poder del dinero jamás ha sido tan grande, insolente, egoísta y con sus propios servidores hasta en las más altas instancias del Estado. Los bancos, hoy privatizados, sólo se preocupan de sus dividendos y de los enormes sueldos de sus ejecutivos, no del interés general. La separación entre los más pobres y los más ricos nunca jamás había sido tan grande… La causa fundamental de la Resistencia (ante el nazismo y el fascismo) era la indignación. Nosotros, veteranos de los movimientos de resistencia y de los combatientes por una Francia libre, nos dirigimos a las jóvenes generaciones para un renacer y transmitir la herencia y los ideales de la Resistencia La gran corriente de la historia  actual va en busca de la justicia social, de una mayor libertad bien distinta de esta de la zorra en el gallinero. Y las grandes corrientes de la historia se alcanzan gracias al compromiso de cada uno de nosotros.El matrimonio Hessel desde los 90 años lucha por la causa palestina frente a los abusos del Ejército de Israel cuyos actos en Gaza califican de “auténticos crímenes contra la humanidad”.

J. C. Gª Fajardo

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