Bailando con ricos

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                 

      Quien le iba a decir a aquel joven funcionario de Hacienda, inspector de Finanzas del Estado, una especie de sheriff de Nottigham, aquel odiado recaudador de impuestos al que tantos quebraderos de cabeza le ocasionaba el mítico Robin Hood, quien le iba a decir a José María Aznar que con el transcurrir de los tiempos se iba a codear con los “ricachinis” de este mundo pero no para inspeccionarles y si ello procedía vaciarles los bolsillos para llenar las arcas públicas, no, sino para “confraternizar” con ellos , y quien sabe, es muy posible que no me equivoque, si pergeñar algún negociete

     Los medios de comunicación nos han informado que Aznar se ha tomado unas vacaciones y junto con su amigo Bush y el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, a más del ex presidente de Canadá, Brian Mulroney, se han ido a un complejo de lujo en la caribeña República Dominicana invitados por uno de los hombres más ricos de Sudamérica, el empresario venezolano Gustavo Cisneros. ¿Qué habrán estado tramando tan singulares personajes? No creo que sea comenzar otra guerra como la de Iraq, Bush, Aznar y Mulroney ya no son presidentes de sus respectivos países, pero no me extrañaría que hubieran estado elucubrando que “tajada” se le podría sacar a todo esto que está ocurriendo en distintos países árabes.

     Lo cierto y verdad es que los lazos de amistad entre Aznar y Bush se van estrechando más y más a medida que pasa el tiempo. Esto me recuerda al argumento de aquella película de 1990 titulada “Bailando con lobos” dirigida y protagonizada por Kevin Costner, que hace el papel de un teniente USA, el teniente John J. Dunbar, que consiguió establecer con los indios sioux una relación de respeto y amistad que propició el que Dunbar fuera aceptado por parte de la tribu. Al igual que el joven teniente Dunbar, Aznar también parece ser que ha sido bien acogido por la “tribu”, y es posible que Aznar, al igual que el teniente Dunbar, tenga que buscarse asimismo y determinar su destino. El teniente Dunbar vivió un apasionado romance con la mujer blanca que siendo niña fue raptada por los sioux y se crió con ellos, algo muy parecido al “apasionado romance” entre Aznar y Bush.

    Al principio he dudado un poco a la hora de titular este escrito. No sabía si rotularlo “Bailando con ricos” o “Bailando con lobos”, finalmente me he decidido y he preferido parodiar a plagiar, pero creo que el sentido es el mismo. Entre lobos anda el juego.

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