Más corrupción a la vista

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Ya entramos en materia electoral. Podemos divisar de cerca y detenidamente, que tiempo tenemos,  las listas de las distintas candidaturas para las próximas elecciones municipales y autonómicas en las que se pueden observar varias tendencias.

Lo primero: las organizaciones políticas carecen de democracia interna en su aprobación, esto se debe a los denominados “aparatos del partido” que tal como están estructurados dejan escaso margen a los militantes. Podemos observar que seguimos igual, unas listas electorales que son el cajón de sastre de compromisos personales de los mismos que las aprueban. Se aprecia que toma mayor cuerpo si cabe el auténtico profesional de la política que lucha lo indecible para conseguir su salario digno, aunque se conforme simplemente con una concejalía. Sin ir más lejos lo más sonado, Madrid con Tomás Gómez. Los que no fueron sumisos y obedientes son defenestrados dejando en el camino el principio de poner a los mejores.

En segundo lugar: es notorio que los distintos partidos justifican con formas y maneras de la más diversa índole, lo que para la mayoría de los que nos consideramos demócratas sería injustificable, la inclusión de miembros imputados o investigados por delitos relacionados con la función pública. Atrás quedaron aquellos valores de los que hacían gala y tan deseados en estos momentos, tales como: la honestidad, la limpieza de intenciones, criterio, independencia y sobre todo conciencia.

En mi opinión, en cualquier momento llegaremos a un gran pacto entre los principales partidos para incluir libremente en sus listas a miembros imputados sin que sea considerado como arma arrojadiza entre ellos. Es decir, pasarán un tupido velo. De nada les servirá lo sobresaliente del asunto de que nuestra casta profesional de políticos sean considerados por los  ciudadanos como uno de los mayores problemas de esta sociedad, pero ellos hacen oídos sordos y siguen a lo suyo.

Que ejemplo nos dan. ¿Pueden combatir en eficacia todo tipo de corrupción? Va ser que no. Podrían tomar algún pequeño ejemplo de Finlandia reconocida internacionalmente como la nación menos corrupta del planeta. Una parte de ese logro recae en la estricta moralidad imperante en el país, a pesar de ello, y para facilitar la transparencia, también cuenta con un conjunto de principios enfocados a evitar el abuso de poder y que son insólitos en la cultura española. Lo que se percibe con una claridad meridiana es que nuestros políticos van camino de la pérdida de valores, ya no se trata de una crisis pasajera, esto va más allá y no se puede ver la luz al final del túnel todavía y nuestra democracia tan sólo será la posibilidad de elegir a uno de los dos clanes que se disputan el poder. Más de lo mismo sigue la corrupción y la visión a corto plazo.

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