El abuso de las cláusulas suelo

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Durante años las entidades financieras de este país se han aprovechado de la incultura financiera del ciudadano medio español introduciendo las cláusulas suelo en el articulado de sus contratos hipotecarios sin que nadie lo detectara, hasta que los tipos de interés comenzaron a bajar mientras que las cuotas hipotecarias se mantenían inalteradas.

Entonces, los ciudadanos comenzaron a poner el grito en el cielo ante el abuso del que estábamos siendo víctimas, aunque la introducción de una cláusula suelo en un contrato hipotecario no es, de por sí, abusivo, siempre y cuando se compense con una cláusula techo de parámetros similares.

¿Cuál ha sido el problema?

La cláusula suelo quedaba fijada en un porcentaje fácilmente alcanzable, y que, de hecho se ha alcanzado, mientras que la cláusula techo quedaba marcada en unos niveles de improbabilidad absoluta que nunca se llegarán a alcanzar bajo ningún concepto. Ahí radica el abuso.

Es cierto que ahora algunos tribunales están dando la razón a las familias hipotecadas y las entidades financieras se están viendo obligadas a eliminar esta cláusula de su articulado y a indemnizar a estas familias con todo el dinero de más que les han cobrado en sus cuotas mensuales.

Pero, ¿qué sucede con aquellas familias que perdieron su vivienda porque no les bajó la cuota hipotecaria?

La Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros de España (Adicae), fija entre un diez y un veinte por ciento el número de embargos hipotecarios que se podrían haber evitado de no haberse aplicado la cláusula suelo. Unos embargos que finalizaron con la entrega de la vivienda al banco o caja por parte de los titulares de la hipoteca, y con el mantenimiento de la deuda por la diferencia entre el precio de venta en subasta y el capital pendiente de la hipoteca.

¿Cómo se indemniza a estas familias?

Si damos por bueno el razonamiento de Adicae, tenemos unas familias que se quedaron sin vivienda por culpa del abuso de las entidades financieras, unas familias que no pueden ser indemnizadas con dinero, porque, además del daño pecuniario, perdieron también sus viviendas.

¿Cómo se resolverá todo?

Con las entidades financieras ganando su recurso pertinente ante cualquier instancia superior que nos queramos inventar, y este tema quedando en agua de borrajas al amparo de la recuperación económica de incipientes brotes verdes. Así es la vida, unos ganan y otros pierden, aunque siempre ganan los que ganan y pierden los que pierden.

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