¡Que no nos pase “na”!

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                   

     Yo no sé donde vamos a ir a parar con algunos de los que hoy están integrados en gobiernos autonómicos y municipales y otros que pretenden estar al frente del Gobierno de España pero visto lo que dan de sí, más bien de no, yo casi me acogería a aquello de: “Virgencita que me quede como estoy”.

      Resulta que no encontramos con un aspirante a gestionar los intereses de todos los españoles que no sabe ni leer lo que ha salido de su puño y letra. Me refiero, claro está, a Rajoy. Por otro lado tenemos a un consejero, el de Transportes de la Comunidad de Madrid, que hace el ridículo más espantoso, para dimitir, vamos, aunque estos del PP no dimiten, se aferran más al poder que, salvando las distancias, el propio Berlusconi, hace el más lamentable de los ridículos cuando respondiendo a las críticas del portavoz socialista en la Asamblea de Madrid en el sentido de porqué no rebajaba el 5% del metrobús para apoyar la bajada del transportes colectivo, el consejero de Transportes, José Ignacio Echeverría, le respondió y en tono de burla le dijo que él no utilizaba este bono especial “porque el metrobús no existe, que no existe”. Al consejero sólo le falto decirle: No existe, “so tonto”.  Hizo bien en no emplear este calificativo contra el portavoz porque el tonto era él que siendo consejero de Transportes no tenía ni idea de que el metrobús lo utilizan para realizar en un año 234 millones de viajes, lo que significa que se venden 23,4 millones de metrobuses. Y su responsable, el consejero de Transportes, sin enterarse. Dice que le están haciendo mucho daño cuando el daño se lo ha hecho asimismo. Francamente penosa e imperdonable la metedura de pata del consejero. Pero lo más alarmante, lo más preocupante, es que sus compañeros de bancada aplaudieron a rabiar semejante ejercicio de torpeza e ignorancia.  

    Por otro lado, en los medios de comunicación ha tenido enorme difusión, que el concejal del Ayuntamiento de Santiago de Compostela, Ángel Espadas, que hace dos años se “coló” en un “botellón” para denunciar estas prácticas,  fue detenido en la madrugada del sábado día 11, ebrio y dormido al volante con el coche parado y encendido en medio de la calzada ante un semáforo. Vamos que la “curda” era de las de “aquí te espero, porque si ando me caigo”. O sea que ha pasado de criticar y denunciar los botellones a “empinar el codo” más de la cuenta. Este sí, este ha dimitido, posiblemente cuando lo hizo aún se encontraba bajo los efectos del alcohol, igual cuando se le pase la resaca se arrepiente.

      Y finalmente nos encontramos con que la Comisión de Obras Públicas y Transportes de las Cortes Valencianas, ha decidido cambiarle el nombre de la estación del metro de Valencia, conocida como la de Jesús, donde el 3 de julio de 2006 perdieron la vida en un accidente 43 personas, un percance que de haber hecho caso de las reiteradas veces que se denunció que existían defectos en la línea que podrían provocar una catástrofe, como al final sucedió, no se habría dado. Se creó una comisión de investigación, de esas que se crean cuando se quieren ocultar las causas reales, y todo quedó en agua de borrajas, con el consiguiente descontento de los familiares de las víctimas. Ahora la Generalitat Valenciana quiere “borrar” este grave y evitable suceso de la memoria de los valencianos y ha rebautizado a la estación el nombre de Joaquín Sorolla, por lo visto quieren “pintar” lo ocurrido de otro color y por eso han elegido el nombre del famoso pintor valenciano. No me extrañaría que el paso siguiente fuera un lavado de cerebro colectivo repitiéndole machaconamente  a los valencianos que el 3 de julio de 2006 nunca existió.

    Lo dicho, ante esto solo nos queda preguntarnos que en manos de quién estamos y pedir aquello de: “Virgencita que me quede como estoy” y “que no nos pase na”.

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