Once años en las cárceles

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Quique Marí es periodista, trabaja en la agencia de comunicación Cícero y desde hace 11 años no falta ningún sábado a su cita semanal en el Centro Penitenciario Madrid III de Valdemoro.

Quique forma parte del grupo de voluntarios de la ONG Solidarios que todas las semanas visitan diversas prisiones españolas para celebrar las “aulas de cultura” junto a los internos. Un espacio, en palabras de este periodista, “de reflexión, cultura y enriquecimiento mutuos”.

Esta iniciativa consiste en llevar como invitada a la cárcel a una persona relevante por su trayectoria personal o profesional, que comparte unas horas de charla con los internos de la prisión que voluntariamente participan en esta actividad.

“Para muchos de los internos”, explica Quique, “el aula de cultura es su soplo de libertad semanal, es algo que esperan durante toda la semana porque les hace olvidar por unas horas la dura rutina carcelaria”.

Así, por el aula de cultura de Solidarios en Valdemoro han pasado actores como Jaime Blanch, Lola Dueñas o Candela Peña; cantantes como Cristina del Valle, Rebeca Jiménez o las integrantes del dúo Ella Baila Sola; políticos como Juan Barranco o Ángel Gabilondo; ex futbolistas como Jorge Valdano o Kiko Narváez; o periodistas como Fernando Jáuregui, Pilar Cernuda, Carlos Carnicero o Juan Ramón Lucas.

“Normalmente, los personajes que vienen como invitados a la prisión quedan impactados por el cariño con que los reciben los internos y también por el alto nivel y la inteligencia de las preguntas que les formulan.

Muchos de ellos quedan tan encantados con la experiencia que repiten, como la cantante Cristina del Valle, que tras venir un día como invitada se quedó como voluntaria, o Jaime Blanch, que organizó talleres de teatro para internos después de conocer nuestra iniciativa”, dice Quique. En su opinión, “lo peor para un preso, aparte de lo durísimo que es estar privado de libertad, es el estigma social que significa haber pasado por la cárcel. Existen muchos prejuicios en la sociedad, muchas barreras mentales a las que los presos se enfrentan. Si yo alguna vez cometiera un error y me viera en la cárcel, me gustaría que alguien me tendiera una mano y me apoyara”. Es por esto por lo que los voluntarios de Solidarios evitan siempre preguntar a un interno por el tipo de delito por el que está en prisión. “Eso no lo hacemos nunca, es una norma que seguimos a rajatabla porque nuestra labor no es la de juzgar a nadie, sino la de compartir unas horas de charla, o un cigarrillo, mientras alguien nos cuenta sus preocupaciones.

Cuando voy a la cárcel, intento evadirme de los muros que me rodean y tratar al interno como una persona que me está confiando sus problemas, que está compartiendo conmigo sus alegrías o sus penas. Mi labor no va más allá de eso”.

Sin embargo, Quique reconoce que a veces en su entorno no se entiende muy bien su trabajo como voluntario. “Tengo amigos que me dicen que estoy loco. No comprenden que cada sábado madrugue para ir a la cárcel o que me involucre en la vida de los presos. Yo intento explicarles por qué lo hago, cuál es la realidad de la prisión, que muchos de los internos lo son porque las circunstancias de su vida les han llevado a cometer un error. Pero en realidad, también entiendo que a mucha gente le provoque rechazo”.

Estos 11 años de voluntariado en la cárcel han dado para muchas anécdotas. Quique recuerda por ejemplo a un catedrático que acudió como invitado al aula y se encontró con que entre los internos estaba el hijo de su vecino, que él ignoraba que se encontrara en prisión. O la vez que en un bar persiguió a la actriz Penélope Cruz hasta el interior del baño para invitar a la estrella a la cárcel. “Al final no pudo venir, pero me sirvió para colarme en el baño de las chicas”, afirma entre bromas el periodista.

En el plano personal, Quique afirma que su labor de voluntariado le ayuda en muchos aspectos de su vida. Según dice, “a veces, cuando estoy agobiado con preocupaciones me paro a pensar que en realidad yo no tengo problemas. Problemas son los de un tío que está encerrado durante 12 años en la cárcel”.

Chema Domènech

Redactor jefe de la revista Perfiles

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