El acceso al agua es un derecho humano

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En el día mundial del agua…

El acceso al agua, es  un derecho humano que necesita orientación de los pueblos originarios de Panamá…

El 8 de diciembre de 2010, fecha en que inició el problema de la distribución de agua potable en la ciudad de Panamá; lográndose arreglar a mediados de febrero de este año. Los panameños/as experimentaron hallarse sin el vital líquido, principalmente para beberla diariamente. En esos momentos de crisis, las empresas de agua embotelladas aprovecharon para incrementar sus ganancias ante dicha necesidad y al mismo tiempo derecho. Aunado al problema, parte de la población evidenció su imposibilidad económica de comprar el vital líquido embotellado, donde las empresas especularon el precio del producto en el mercado nacional. Asimismo, la población panameña realizó acciones de protesta, ante la inconformidad por medio de movimientos sociales organizados y espontáneos (movimientos sociales locales conformados por grupos de personas de un vecindario de la ciudad).

Hoy día, el problema esta resuelto y se disfruta del apreciado liquido. No obstante, en el territorio nacional, existen asentamientos espontáneos conformados por viviendas inadecuadas y sin ningún tipo de servicio de agua potable y saneamiento. En este caso, no se tiene cantidad exacta, ni aproximada de cuantos son; pero esos asentamientos resaltan a la simple vista.

Es innegable, que el número de asentamientos espontáneos no se contemplen en las  cifras expresadas por la ONU a través de su “Resolución sobre el derecho humano al agua potable y saneamiento. A/64/L.63/Rev. 1”. Según la ONU, “(…) aproximadamente 884 millones de personas carecen de acceso al agua potable y más de 2.600 millones de personas no tienen acceso al saneamiento básico, y alarmada porque cada año fallecen aproximadamente 1,5 millones de niños menores de 5 años y se pierden 443 millones de días lectivos a consecuencia de enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento (…)”.

Ante esas cifras alarmantes, en el 2009 se celebró en Estambul (Turquía) el “Quinto Foro Mundial del Agua”; el cual fue criticado fuertemente por no llegar a ninguna propuesta concreta para resolver el problema y mucho menos reconocer el acceso al agua como un derecho humano. Dicho foro ignoró los temas  relacionados con los aportes de los pueblos originarios y tribales del mundo; su cosmovisión del cuidado y uso del agua discutido en foros anteriores (3º en Kyoto y 4º en México). Perspectivas ancestrales consideradas de gran aporte para incorporarlas en las políticas de Estado de intervención en los problemas de escasez de agua.

Actualmente, la ciudad de Panamá afronta problemas concretos y muy visibles que afecta el derecho humano al agua potable y saneamiento, los cuales son: 1) La forma inadecuada de desechar aguas servidas en algunos ríos y quebradas, degradando y contaminado el agua de esas fuentes; 2) Los proyectos urbanísticos que ignoran incorporar áreas verdes generadores de lluvia. Como el caso de los proyectos de barriadas, que solo construyen las viviendas y un parque sin muchas plantas; y en el caso de los edificios (como los de Paitilla y Avenida Balboa), que son los nuevos árboles de concreto; 3) El alarmante aumento de vertederos de basura en los ríos, quebradas y espacios públicos, creados por la propia población. Esos vertederos provocan contaminación (dañando el ecosistema) y estancamiento del cauce de los ríos y quebradas, donde para los periodos de altas lluvias ocurren inundaciones; 4) Ausencia de políticas públicas de reciclaje de basura y de reeducación de la población sobre el cuidado del medio ambiente de manera nacional, integral e intercultural. La ausencia de esos tipos de políticas, evidencia todo los efectos expresados en los puntos anteriores.

De esa forma, en conmemoración al día mundial del agua se hace pertinente reflexionar sobre los problemas que afectan el derecho humano al agua, en ciudades similares a la ciudad de Panamá. Asimismo, se puede aprender y rescatar la valoración y conocimientos de los pueblos originarios de Panamá sobre el cuidado y uso del agua; y reproducirlos a los habitantes de la ciudad. Esto último, para comenzar a recomponer y preservar todo lo que contribuye a promover y garantizar el derecho humano al agua.

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