Cuando el ‘cartero’ no llega

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Emisor, receptor, mensaje y canal son la base de la comunicación. Si alguno falla, el proceso queda incompleto. En las personas con lesión medular, el daño en la médula espinal impide que las órdenes del cerebro se transmitan al resto del cuerpo, lo que conlleva pérdida de movimientos y de sensibilidad. Como técnicos reparadores, los científicos intentan reanudar esta conexión para devolver al paciente el control y el sentir de su cuerpo.

Los últimos avances científicos para la reparación del daño medular navegan entre los mares de la biotecnología y la farmacología: desde el uso de una vitamina hasta la aplicación de células madre, pasando por el estudio con células olfativas adultas o con una molécula para restablecer de las conexiones neuronales. El I Congreso Internacional de Reparación de la Médula Espinal celebrado en Barcelona, recogió la semana pasada alguno de estos adelantos.

“La cura de la parálisis no es un ejercicio simple, requiere de terapias combinatorias. No sólo el potencial celular (entre ellos, las células madre) es un requerimiento terapéutico, el control del proceso inflamatorio, de la muerte celular masiva o de la generación de cicatriz glial (que surge tras una lesión medular) también ha de ser intervenido”, explica a SINC Victoria Moreno, investigadora del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de Valencia.

Moreno y su equipo trabajan en el trasplante de células madre para restablecer las funciones locomotoras de las personas afectadas por una lesión medular. “La sustitución celular ofrece una efectiva estrategia para superar la pérdidas de funciones neuronales y crear una situación para la regeneración, alargar los axones (las prolongaciones de las neuronas que conducen los impulsos nerviosos) y formar nuevos circuitos”, remarca la experta.

François Feron, investigador del departamento de Neurobiología del Centro Nacional de Investigación Científica de la Facultad de Medicina de Marsella (Francia), es también un experto en la investigación con células madre, aunque en la actualidad su atención recae en las propiedades de la vitamina D como molécula neuroprotectora y neuroregenerativa.

“Esta vitamina es un modulador del sistema inmune que reduce la inflamación y que puede potenciar el crecimiento de neuronas, por lo que podría usarse para reparar una lesión en la médula espinal”, explica a SINC el científico.

“La eficacia de la vitamina se ha demostrado en varios estudios con animales tras curarles un daño en un nervio periférico. Creemos que el mismo beneficio podría obtenerse en las lesiones medulares, aunque se necesitan más investigaciones”, señala Feron.

A pesar de ello, la presencia de esta vitamina -que se forma en una proporción del 90% por la radiación solar, y en el 10% restante, por la dieta- en el cuerpo humano es deficiente. “Esta carencia pone a cerca de mil millones de personas de todo el mundo en riesgo de padecer osteoporosis, esclerosis múltiple y enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer”, manifiesta el experto.

‘Restaurar conexión’

Por curioso que parezca, las células olfativas adultas también pueden desempeñar un papel clave en la regeneración de las conexiones neuronales en la médula espinal y el cerebro, tal y como se intenta demostrar en la Unidad de Reparación de la Médula Espinal del Instituto de Neurología de la Universidad de Londres (Reino Unido).

Por ahora, los investigadores realizan los experimentos en ratas con daños en estructuras nerviosas de la pata o del cuello. En ellas aplican células olfativas cultivadas para reparar los déficits causados por las lesiones. El objetivo final es trasladar los resultados al ser humano y que éste se convierta “en su propia fuente donante de tejido”.

Desde la Escuela de Medicina Feinberg de la Universidad noroccidental de Chicago (EE UU), el investigador John Kessler y su equipo estudian cómo reducir la cicatriz glial, con la teoría de que la modificación de los sistemas de señalización podría regular la cicatriz y facilitar la regeneración de las prolongaciones de las neuronas.

La pérdida de la independencia

Las lesiones medulares afectan a la médula espinal, donde se encuentra el mayor grupo de nervios que trasladan, a través de impulsos nerviosos, las órdenes del cerebro a las diferentes partes del cuerpo. En las personas que lo sufren, el grado y la localización del daño conlleva la reducción parcial o total del movimiento y la sensibilidad, y la consecuente pérdida de independencia.

En el 90% de los casos, estas lesiones tienen una causa traumática debida a un accidente de tráfico o laboral, o al ejercicio de algún deporte. Con el tiempo, las secuelas del daño medular complican la regularidad de la presión sanguínea y la temperatura, y alteran las funciones urinarias, intestinales y sexuales, entre otras.

Al diseño de nuevos métodos de reparación de lesiones medulares se une el desarrollo de intervenciones para prevenir y revertir la evolución de sus efectos colaterales. Pero para ello, además del esfuerzo clínico, también se precisa de un apoyo social y económico.

La Marató de Televisión de Cataluña, dedicada a las lesiones medulares y cerebrales adquiridas, consiguió ayer un récord de recaudación: 8.735.103 euros, que destinará a su investigación y, con ello, a la mejora de la calidad de vida y bienestar del protagonista primario, el paciente.

SINC // Elisabet Salmerón

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