La televisión didáctica

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                      

     Hay alguna TV comercial en España que debería ser premiada por la Real Academia de la Lengua Española recomendándola para el Premio Cervantes por su contribución al patrimonio cultural hispánico y sobre todo por enriquecer la lengua del que también fue conocido como el “Manco de Lepanto”.

     Hay una de esas emisoras que emite un programa en horario infantil, de las 16 horas a las 20, cuatro horas, cuya contribución cultural y cuya labor didáctica referida a eso que antes he dicho de enriquecer nuestro vocabulario, que está llevando a cabo una encomiable labor didáctica y lo mejor del caso es que está hecho principalmente por personas cuyo nivel cultural no sobrepasa la altura de una moneda de euro acostada, lo cual es más meritorio aún. Su “basta” preparación pone de manifiesto como gente llana y sencilla salida del pueblo tiene mucho que enseñar a los demás.

      Frases como la pronunciada, muy a menudo por cierto por una señora rubia, cuyo nombre no recuerdo ahora, diciendo: “Eso yo me lo paso por el potorro” acompaña de un gesto tal como abrir un poco la entrepierna y hacer mención de pasarse la mano ¿será por el “potorro”? O de sus compañeras de “claustro de profesores” que suelen decir: “Eso me lo paso yo por la peineta”. O cuando el máximo responsable del “claustro de profesores”, el “rector”, le dice a otra señora rubia, que baile el “chuminero”, un baile en el que esa otra señora rubia pone mucho entusiasmo con constantes movimientos de avance y retroceso de su zona pélvica. Y así una serie de expresiones a cuál de ellas más digna de estudio. Y en lo de buenos modales no se quedan atrás los componentes del “claustro de profesores”. La palabra “mierda” es algo tan habitual que cuando la pronuncian dos o tres veces solamente suelen echarla de menos los tele espectadores. Dentro de esos “buenos” modales se encuentra el de hablar con la boca llena, comiendo a dos carrillos y enseñando los restos de comida que les quedan en la lengua. Algo digno de ver por que enseña mucho a la gente. Al menos los restos de lo que han engullido. También merece la pena el ver al “rector” llevando su mano a la zona esta donde están situadas las partes pudendas masculinas.

    Estos son los programas que no se deben dejar de emitir porque son muy didácticos y al emitirse el horario infantil, se puede dejar el niño encerrado en su habitación o en la galería para que le dé el sol y el aire, cosa muy sana, o bien cuando llegue a casa darle la merienda y mandarlo a la cama, pero no recomiendo esto, el niño debe ver al programa y si es en familia mejor, porque despierta su curiosidad y activa sus ansias de saber. Lo malo es cuando el niño le pregunte a la mamá o al papá que es el “potorro”, la peineta o el “chuminero”, este término está en el diccionario y  recomiendo que compruebe

su significado, aunque en lo de la peineta la cosa no es muy embarazosa y más en estos días de Semana Santa que se avecinan, donde el niño lo puede ver en vivo. De todos modos la televisión es un medio “formativo”  sobre todo la que emite este programa y que cada día va a más.

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