“Reenvíalo, maravilloso, etc.”

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            Se ha conseguido lo que ni se soñaba, o sea “la desinformación a través de la información masiva”. Lo detecté hace tiempo y viendo como las emisoras de radio, televisión o los periódicos; llenaban cada día de nuevas informaciones sus espacios, para al día siguiente olvidar la mayoría de ellos y reproducir una nueva inundación; que unido a las mentiras “adobadas” y lanzadas como verdades; llega un momento en que no hay ser humano capaz de digerir ni una mínima parte de todo lo que te echan encima.

 

            Por si todo ello fuese poco; surgió el correo electrónico y como cualquiera ya tiene su página Web y su correo electrónico; tenga o no tenga algo que decir… lo dice y con ello llena los espacios cibernéticos, con infinidad de chuminadas, por no decir cosas peores; puesto que y es claro… “cada cual se considera el mejor de su familia”.

            Debido a esa masiva circulación de correos electrónicos, ya hay quienes te ofrecen listados de cien mil o más direcciones; que no sé quién comprará… pero puede ser que alguno las compre para difundir “sus cosas”.

            Yo recibo ya tal cantidad de correos, que me llegan hasta en idioma “chino”; sin entender “al chino que sea”, que envía correos en tan endiablado idioma, que supongo lo entenderán los chinos y más bien en minoría de ellos. Por descontado que proliferan en idioma inglés. Por todo ello, me apresuro a ir borrando todo lo que ni he pedido ni entiendo… agradeciendo por el contrario, unas minorías de ellos que sí que tienen contenidos y que son merecedores de ser leídos e incluso archivados.

            Igualmente llegan desde lotes de docenas de músicas de todo tipo, pasando por fotografías muchas de ellas maravillosas, paisajes, museos y en fin, de todo cuanto ya hay disponible en la red y que algunos enviaron a otros, estos a los demás y los demás hasta cubrir esa ya nube inmensa de comunicados que sencillamente te abruman.

            Y te abruman por cuanto ya es imposible atender todo lo que te llega e incluso tienes que borrar indiscriminadamente lo que te llega, puesto que es imposible verlo, oírlo… o leerlo todo.

            Por mi parte y salvo mis artículos, que sí que los envío a todo mi listado… me guardo muy mucho de reenviar lo que recibo y si lo hago, es a una selección de no más de una quincena de personas con las que me creo intercomunicado y que sé, atenderán mis envíos puesto que los selecciono mucho.

            Sumemos a todo este ya enorme embrollo, las asociaciones u organizaciones  cívicas; principalmente ONGs, que te localizaron el correo y te envían peticiones para que firmes para esto o lo otro; luego alguna te llamará (si es que le diste el teléfono) pidiéndote dinero, o que te asocies a la misma con una cuota fija.

            En definitiva, que “eso de la información”, se ha convertido ya en una obscura selva o manigua, donde encontrar algo digno de ser examinado, va resultado un trabajo ya demasiado laborioso; por lo que debiera considerar todo el que envía a troche y moche, que mejor dejarlo si lo que envía es más para distraerse o hacerse notar, que para hacer un servicio público y en bien de la sociedad o la humanidad.

            Este medio sí que está siendo muy eficaz para difundir todo lo pernicioso que produce el ser humano y que no detallo, por sobradamente conocido; pero sí que lo hago en lo relativo a los aberrantes “botellones españoles”; puesto que el día anterior al que escribo, mediante este medio de “citas”, se han reunido en mi pequeña ciudad, nada menos que ocho millares de jóvenes (muchos de ellos aún niños) y que citados por el correo electrónico, ayer los veía ir en rebaños, cargados con bolsas de plástico bastante llenas de bebidas alcohólicas fuertes (detecté en un adolescente una bolsas con cuatro botellas de ginebra)… amén de garrafas de plástico de diferentes capacidades (alguna de ellas de diez litros) llenas o casi llenas de “cosas alcohólicas” y que como siempre, dieron lugar a esa, dicen que “alegría juvenil”, pero en la que se detectaron varios comas etílicos, entre ellos uno a una niña de dieciséis años. Sorprende igualmente estos hechos, puesto que en los mismos se consume mucho dinero… ¿de dónde lo sacan, puesto que en quince días, en Jaén ha habido ya dos eventos como el que cito?

            No parece dispuesta la juventud a reunirse masivamente, para plantear a los gobiernos su incierto… o mejor dicho, bastante negro futuro… ¿tan idiota es la juventud actual que sólo se reúne así para estas y otras perniciosas cosas que la aletargan e inutilizan? Cada vez entiendo menos… “el género a que pertenezco”.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen.ciudad.org (allí más)

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