¿Qué esta haciendo Obama con relación a Libia y Siria?

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a incoherencia de lo que se califica como “doctrina Obama” ante las movilizaciones en los países árabes se ha puesto en evidencia ante la total y absoluta indiferencia frente a los mas de 8 mil detenidos y centenares de desparecidos junto a la masacre de mas de medio millar de manifestantes sirios y esto constituye una desvergonzada posición del inquilino de la Casa Blanca.

No siempre estoy de acuerdo con las publicaciones del Washington Post, pero comparto la opinión del periódico sobre el silencio y la inacción del presidente Obama en lo relativo a la violencia y la represión desatada por el régimen sirio por un lado y la orden de eliminar al terrorista Bin Laden por otro. Esta posición no solo es escandalosa, es completamente vergonzosa y repudiable bajo cualquier parámetro de defensa de la vida humana. Máxime lo es, después que el presidente Obama dijera el mes pasado que el dictador libio Muammar Khadafi debía irse y que si no lo hacia, entonces se aplicaría la fuerza para quitarlo del poder luego de obtener la autorización de la ONU y los acuerdos correspondientes con la OTAN y la Liga Árabe.

Según se maneja el presidente Obama, tengo la convicción que las acciones sobre Libia y el régimen de Gaddafi no fueron un intento de aplicar “el poder americano”, más bien ha sido el último episodio de una cadena de hechos para el olvido de parte de su administración. Este episodio demostró claramente la disminución y perdida de poder estadounidense en el mundo árabe, además ha sido la prueba fundamental de como la administración Obama deteriora la imagen del liderazgo de los EE.UU. en el tablero político internacional.

Durante el pasado mes de abril, el presidente Barack Obama pidió ayuda para el pueblo libio a la comunidad internacional, pero hasta el día de hoy guarda un irritante silencio ante la masacre del pueblo sirio. Libia es una dictadura personalista y férrea, pero pareciera que Siria no lo es para la visión del presidente americano. Lo cierto es que el régimen sirio ha sido una amenaza directa para los intereses estadounidenses por los últimos 30 años. Damasco ha sido conocido durante mucho tiempo como el Club Med para el terrorismo internacional y muchos grupos radicales tienen sus oficinas y centrales de operaciones allí. Siria es el mas estrecho y cercano aliado de Irán y ha ayudado a organizaciones consideradas terroristas por los EE.UU. y la Unión Europea como Hizbullah en Líbano y Hamas en Gaza quienes han actuado siempre apoyados por Damasco para mandar a pique cualquier posibilidad de acercamiento, dialogo y tratado de paz definitivo en la región.

También según la propia administración estadounidense, durante la Operación Libertad para Irak, tanto Siria como Irán proporcionaron apoyo y favorecieron el tránsito de yihadistas que fueron a Irak a matar soldados norteamericanos, todo ello sumado a los esfuerzos de Siria por construir una planta nuclear con ayuda de Corea del Norte, cuya neutralización demando de un ataque aéreo israelí en 2007. El ejército sirio ocupo durante 30 años el Líbano hasta que la revolución de los Cedros (luego del asesinato del ex primer ministro Rafik Hariri) obligó su retirada del país, pero aun así y luego de que sus tropas fueran evacuadas, Siria ha continuado desestabilizando Líbano por medio de asesinatos de líderes libaneses democráticos y opuestos a Damasco. No obstante, ahora que los levantamientos de la calle árabe llegaron a Siria no podemos dejar de preguntarnos ¿qué va hacer al respecto el presidente Obama?, la respuesta es que probablemente no hará mucho, al igual que hizo poco para apoyar a los disidentes en Irán cuando tomaron las calles en 2009, después de todo, la Secretaria de Estado Hillary Clinton nos ha dicho siempre (que ella misma tuvo la oportunidad de comprobar) que el dictador Bashar al-Assad es considerado en muchos círculos como un “reformista”.

La gran pregunta es ¿Por qué el presidente Obama esta premiando con su silencio a un gobierno que todavía sigue siendo patrocinador del terrorismo sin conseguir absolutamente nada a cambio? Probablemente la respuesta a esta pregunta saldrá a la luz en el mediano plazo, pero los EE.UU. deberían apoyar los movimientos pro-democracia en Líbano, Siria, Irán y otros lugares del Oriente Medio no sólo con palabras sino con hechos y acciones concretas. Cuando un presidente estadounidense dice que un dictador se tiene que ir, la comunidad internacional y el mundo libre tendrán que hacer que eso suceda y no cabe ninguna duda que el presidente sirio, Bashar al-Assad, es un dictador que debería reformarse, llamar a elecciones libres y transparentes en Siria y luego irse. Nadie dice que debe ser derrocado, pero si debe poner punto final a su conducta de ahogar en sangre las protestas democráticas de su pueblo.

Lo concreto es que el error capital del presidente Obama en su posición actual respecto del régimen sirio radica en adherir al concepto occidental de exigir a un líder como Assad suscribir un código moral y ético. Este debate, ni siquiera existe en el mundo árabe y no funcionará jamás con el presidente sirio, la elaboración de un contrato social o la legitimidad derivada del voto popular en una democracia conocida como se la entiende en el mundo libre no resiste ningún análisis en la visión que tiene de si mismo el régimen sirio.

Barack Obama debe comprender que la práctica del juego político según es entendida por el presidente Assad, nace y adquiere entidad desde una única posición que no es otra que desde la fuerza. Si el Premio Nóbel de la paz no puede entender esto, su política beneficiara en poco a Occidente y a su propio país en aquella región del planeta y deberá estar dispuesto a pagar el precio político de sus acciones en el largo plazo.

 

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