Sociopolítica

La Primavera de los Indignados

En España la rabia y la impotencia se han convertido en indignación. Miles de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, se han echado a la calle de forma pacífica en señal de protesta para decirle al “sistema” y a sus políticos que basta, que no les representan, y que la democracia en la que viven es de cartón piedra. Piden una democracia real.

Lo inesperado del movimiento y su concienzuda organización han cogido a los agentes políticos con el pie cambiado. Aunque en un contexto muy diferente y buscando objetivos muy distintos, las revoluciones árabes han saltado el Mediterráneo para convertirse en una de sus inspiraciones. Ha llegado la Primavera de los Indignados, que algunos ya comparan con el Mayo del 68. Puede sonar exagerado, aunque todavía es pronto para saber cual puede ser  el alcance de esta movilización de la sociedad civil.

Cuando el francés Stéphane Hessel escribió ¡Indignaos! no imaginaba que ese panfleto, de unas decenas de hojas, iba a ser el nombre que iban a tomar los jóvenes españoles, y no tan jóvenes. Se sentían interpelados por el grito de un anciano que no podía callar ante los recortes a los que se estaban sometiendo los derechos de los ciudadanos, a causa de una crisis que ellos no habían provocado, pero sí  estaban pagando.

La indignación ciudadana ha saltado en forma de concentraciones día y noche en la madrileña Puerta del Sol. Articulada desde  las redes sociales y debido a su poder de convocatoria, el movimiento se ha extendido por toda España. Han sido decenas de plazas las abarrotadas por ciudadanos con consignas democráticas y con la intención de elaborar propuestas que han concretado con de asambleas.

Este movimiento de la sociedad civil, ajena a los partidos políticos, tiene entre algunas de sus propuestas cambiar el sistema electoral, pero sobre todo quieren “una sociedad nueva que dé prioridad a la vida por encima de los intereses económicos y políticos”, según contempla uno de sus manifiestos.

Los Indignados son universitarios – en España la tasa de desempleo de entre 16 y 25 años dobla la europea con más de un 45%-, desempleados, ciudadanos afectados por los recortes, gente decepcionada con una democracia agrietada por donde se precipitan corruptelas y mensajes insulsos. También hay personas hipotecadas por cláusulas bancarias leoninas y que ahora están al borde del desahucio o en la calle con una deuda difícil de saldar.

Los debates de la red han saltado a la plaza, el ágora de nuestros tiempos. En la antigua Grecia, se denominaba idiotés al que no participaba en la vida pública.

Los Indignados le están dando cuerpo a la fantasía que otras generaciones tuvieron en su imaginario y no pudieron desarrollar. La fuerza de la red social ha reventado las estructuras convencionales y ha dado pie a que una nueva forma de democracia sea posible. Una democracia más participativa, más cercana, más centrada en los problemas de la gente que en los desmanes y  desvaríos en los que se ven envueltos a diario la clase política, tan lejos de los problemas y de las preocupaciones de la sociedad.

Al igual que la economía, las mercancías y el sistema financiero son globales, sería deseable que la indignación saltase las fronteras e intoxicara a todos los jóvenes del mundo en esa misma situación. Hoy existen las herramientas y la cualificación necesaria para que eso sea más posible que nunca. Además, nadie ha dicho que los cambios sean fáciles e inmediatos. El futuro está por construir.

En este tipo de procesos, la lentitud, la coherencia y la paciencia son las que mandan. Lo importante es mantener los rescoldos vivos, no dejar morir el fuego en una suerte de colaboración en la que cada uno aporte lo que sepa. La brecha está abierta y los Indignados, estén en el ágora electrónica o en la Plaza, ya sienten el calor de una nueva Primavera.

David García Martín

Periodista

 

Sobre el autor

Jordi Sierra Marquez

Jordi Sierra Marquez

Comunicador y periodista 2.0 - Experto en #MarketingDigital y #MarcaPersonal / Licenciado en periodismo por la UCM y con un master en comunicación multimedia.

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