Cascos pone a Rajoy en su sitio

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EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

    Después de estar algunos años fuera de la política activa, Francisco Álvarez Cascos, ha tenido que reincorporarse a ella para poner a Rajoy en el sitio que le corresponde en el ranking de la política, es decir en la parte baja.

     No solamente hay que resaltar el hecho de que el Foro Asturiano, liderado por Álvarez Cascos, haya obtenido mejores resultados que el Partido Popular, 16 diputados el Foro Asturiano por 10 el Partido Popular, sino que hay que señalar el hecho, muy significativo, de la humillación que ha sufrido Rajoy a manos de Cascos.

      El resultado dado en Asturias deja bien claro que el Partido Popular no ha ganado las elecciones municipales y autonómicas celebradas el pasado 22 de mayo por el hecho de que su líder Rajoy tiene “gancho”, ni mucho menos por su programa, ahora hemos podido ver que el único programa que tiene Rajoy es el de “todo el mundo en pelotas” o para ser más exacto, “a calzón quitado” como ha dicho Rajoy, está muy claro que el PP ha ganado gracias a la crisis. Rajoy no “engancha” ni convence a nadie y la prueba la tenemos que en la única parte del territorio español, en Asturias, donde se ha presentado otra formación de derechas el resultado, antes señalado, del PP, de Rajoy, ha sido catastrófico, es fácil suponer que en el resto de España hubiera podido ocurrir lo mismo. Aunque esto creo que para todo aquel que se haya parado un poco a analizar lo que es y lo que da de sí Mariano Rajoy, no le habrá extrañado en absoluto, pues sabido es que Rajoy no vende caramelos ni a la puerta de una guardería. Buena prueba de ello la tenemos en los resultados, en cuanto a valoración en las encuestas, que en el caso de Rajoy no llegan ni por asomo al sufrido “suficiente” a lo que hay que añadirle que en su partido lo aceptan como líder como si de un mal menor se tratara.

       Es cierto aquello de que el tiempo y los hechos al final ponen a cada uno en el sitio que le corresponde. Lo de Rajoy es un fiasco. Inspira desconfianza, no genera credibilidad y su retórica letanía ya cansa a la gente.

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