San Sebastian, capital europea de la cultura 2016

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Dice un refrán que no se puede estar en misa y repicando. Su aplicación es apropiada si se pretende analizar todo el asunto de la Capitalidad Europea de la Cultura, y con más motivo a tenor de la salida de tono de nuestro alcalde (al que,por cierto,  malas lenguas sitúan, se dice que pronto, en otras responsabilidades) olvidando que el  saber perder es lo único que distingue al que no gana.

Las ciudades finalistas optaban con iguales posibilidades, al menos en el papel, y habrá que conceder el beneficio de la duda sobre la capacidad intelectual de los jurados por lo que la responsabilidad de presentar la mejor propuesta, es exclusivamente de las candidatas. Si se quiere ganar hay que jugar a eso, a ganar, que ya se ve que nadie regala nada.

El Espacio Cultural que gestiono es colaborador del proyecto Zaragoza 2016 y he tenido la ocasión de conocer la involucración de la Fundación y del mundo de la cultura zaragozana. Se ha presentado un proyecto sólido, ambicioso, coherente, incluso entendiendo que nuestra dimensión como la quinta ciudad de España nos obligaba a tirar la casa por la ventana, es decir que el gasto y el fasto también cuentan para convencer a esos sesudos señores con los que pude compartir unos pinchos de tortilla en La Aljafería. No estaba claro que la ciudad pudiese pagar la factura de todo lo programado, pero aún así, bien por César Falo y su equipo, bien por el Sr. Blasco, bien por el Sr Belloc. Pero, hemos perdido. Ha ganado otra ciudad, que quiere decir lo mismo.

Justamente ayer volvía de Sevilla, hasta la que me llegué por razones personales, y en la que lucí el pin de nuestra candidatura, haciendo patria, que para eso se han hecho, para llevarlos, como una pequeña pancarta en la solapa, una tímida declaración de intenciones. Cuando alguien me preguntaba les contaba el tema y demás; siempre me encontraba con los mismos comentarios:

­“Ozú, mi “arma”, eso lo tenéis chungo, porque va a ganar Córdoba”

Todos los sevillanos, bueno casi todos, porque algún “modorro” no se habría enterado, estaban al corriente de que sus hermanos de la califal ciudad de Córdoba habían puesto toda la carne en el asador para llevarse el premio. Las televisiones autonómicas y locales dieron en directo la lectura del veredicto y fallo del jurado, que fue como me enteré. También vi la cara del pueblo cordobés y  me convencieron de que su apuesta era general. Cómo no estaba aquí no sé si nuestra Corporación de Radio y Tv cubrió en directo la noticia. Pero sí sé  que el pueblo llano de Zaragoza, aparte de artistas o involucrados satélites, no tenía ni idea de que iba esta vaina. Como mucho, que el logo de nuestra candidatura a veces lo veían en la tele o en los buses. Pero poco más. Con nuestra proverbial nobleza no es de extrañar que todo lo que huela a compromiso, nos importe un cachirulo. Así nos va el pelo.

Pero a propósito del refrán con el que abro esta reflexión, San Sebastián lleva mucho tiempo demostrando, sin  alharacas ni gritos, cómo desarrollar un proyecto  bajo el lema, de sobras conocido, pues era el leiv motiv: la paz. Nuestro alcalde no debe olvidar que con su colega del PSOE-PSE, Odón Elorza, comparten bandera de partido y supongo que consignas. El mérito es de la Corporación Socialista de Donosti,  que es quién ha  organizado toda la programación y donde llevan gobernando 20 años. Como casi siempre en la vida, los que se llevan el gordo han heredado el billete. O sea que Bildu se ha encontrado de retruque con la porra (del premio). Ahora no vale decir que la decisión del jurado es política aunque sí lo sea. Que Bildu haya llegado a donde ha llegado es un tema del que probablemente sabrá mucho el partido que manda en España de momento y en Zaragoza por las coaliciones; la ingeniería política es ajena al común mortal que no entiende de más estrategias que la de llegar a fin de mes, pero haberlas haylas. Por si alguien no lo recuerda, nuestro Sr. Belloch fue superministro de Interior y Justicia. ¡Fíjense si sabrá de estos temas! Tampoco ignorará que, desde Francia para fuera, lo que ocurre en Euskadi es un conflicto y como humanos que son, tienden a la simpatía por el que creen “débil.”  No extraña, pues, que desde la visión con empatía de un problema político, la paz sea el mejor reclamo para darse a sí mismos la oportunidad de haber contribuido a ella desde el prisma de la Cultura. Como complemento, un programa ganador.

No se altere, ciudadano alcalde,porque Uds. lo han hecho bien. Cuando se calme, échele otro vistazo a nuestro proyecto y aprovéchese de que estamos calientes, dispuestos a seguir el sueño, aunque lo que salga sólo se quede aquí. “Pa” los de casa, que también estamos.

 

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